ObamaWORLD

miércoles 2 de diciembre de 2009

Obama cruza los dedos

Barack Obama ha anunciado que enviará 30.000 nuevos soldados a Afganistán a principios de 2010. Cuando llegó a la presidencia había 32.000; en 2010, habrá cien mil. Obama apuesta por Afganistán. Lo dejó claro en su discurso de anoche. Según dijo, Estados Unidos tiene tres objetivos allí. Primero, privar a Al Qaeda de refugio. Segundo, evitar que los talibanes vuelvan al poder. Tercero, que el gobierno y el ejército afganos se valgan por sí mismos. Nada muy nuevo.

¿Cómo lo va a conseguir? Según dijo en West Point, tiene tres estrategias para cambiar esta situación “no sostenible”. Tampoco son muy nuevas, pero las ha dejado claras y se pueden ver los agujeros. Las tres estrategias son la fuerza militar, la reconstrucción civil y Pakistán.

La primera es la obvia. Más tropas significan más poder militar. Aunque Estados Unidos tiene el mejor ejército del mundo, la situación no es fácil. Va a pedir ayuda a los otros miembros de la OTAN que hay en el país. Esto queda bien en su país y es necesario decirlo, pero sabe que sólo puede confiar en los ingleses. El general McChrystal, encargado de Afganistán, ha dicho que la protección de la población debe preceder a la de las tropas pero, en referencia a las tropas internacionales, ha añadido: “Preocupados por la protección de nuestras propias fuerzas, hemos operado de un modo que nos distancia de la gente que debemos proteger”. Tampoco, por supuesto, puede confiar en los afganos. Pero ahí quieren progresar. Tardarán. No es el ejército el punto más débil de Estados Unidos. Si debiera apostar por quién gana una guerra entre los talibanes y Al Qaeda contra Estados Unidos, tendría claro dónde poner el dinero. Aunque no sea fácil.

Pero la victoria en Afganistán no será militar. En las otras dos estrategias de Obama, apostaría menos. Estados Unidos no será capaz de montar un Estado afgano. Y creo que lo pretende sólo con la boca pequeña. Cuenta aquí el periodista Spencer Ackerman que Richard Holbrooke, representante especial para Afganistán y Pakistán, reunió a un grupo de periodistas para contarles los esfuerzos civiles en la región. Sacó la lista de intenciones del bolsillo y soltó el rollo. Holbrooke, según Ackerman, sabía que “cuanto más vidriosos los ojos de los periodistas, más probabilidades habría de que escribieran que el gobierno de Obama había reunido un impresionante equipo civil para equilibrar su esfuerzo militar”. Se acabó el discurso. Le preguntaron a Holbrooke cómo sabría que han conseguido hasta el último de sus objetivos. Y Holbrooke: “Lo sabremos cuando lo veamos”. Es decir, no lo saben. Una de las mejores piezas sobre el esfuerzo civil en Afganistán es esta de Rory Stewart. Dice dos cosas interesantes: “En el siglo XX, todo dirigente de Afganistán ha sido asesinado, linchado o desposeído”; es una tendencia difícil, no imposible, de cambiar (Hamid Karzai, el presidente, lo sabe bien). Y dos, “no hay casi actividad económica en el país, aparte de la ayuda internacional y la producción de drogas ilegales”. La única buena noticia que da Stewart es que es improbable que los talibanes recuperen el poder: “Nadie los percibe ya como los ángeles que en 1994 llegaron para salvar el país de la corrupción”.

Todo esto es bastante obvio. De ahí la fecha de salida que ha dado Obama. Es peligrosa porque el trabajo puede no estar hecho y porque los enemigos pueden simplemente sentarse a esperar hasta julio de 2010. Pero es necesaria porque el trabajo es inabarcable: nadie es capaz de reconstruir un país. Obama tiene sobre todo la obligación de proteger a sus ciudadanos de nuevos ataques. El peligro es que Afganistán sea un paraíso de terroristas y lo evitará con los mínimos requisitos posibles. Lo demás son palabras. A los que piden más presencia americana en Afganistán les ha dicho esto: “Rechazo los objetivos que están más allá de los que podemos conseguir a un coste razonable”. Y me gusta esta otra frase: de entre todos los desafíos que tiene el país, como presidente “no puedo permitirme el lujo de centrarme sólo en uno”. Está Afganistán, pero está también la crisis. Y ha cerrado: “La nación que más me interesa reconstruir es la mía”. Afganistán sólo le preocupará mientras haya miembros de Al Qaeda. Todo lo demás es publicidad. Publicidad pagada, pero publicidad.

El problema gordo está en Pakistán. Allí está Al Qaeda y allí es donde Obama debe jugar a cartas con todos los poderes de la región para que les persigan. He contado algo esta mañana aquí. Lo seguiré de cerca para más adelante.

Me interesa aún otra cosa: cómo afectará esta decisión la presidencia de Obama. Depende. Si no hay muertos americanos en Afganistán ni atentados de Al Qaeda fuera, Obama se llevará la reelección fácil, además con el repliegue de tropas ya iniciado. Si no es así, lo tendrá difícil.

Se ha comparado esta guerra con la de Vietnam. En otra parte de Factual se habla de esto. Son guerras parecidas, pero distintas y las diferencias pesan más. Pueden parecerse más en las consecuencias en Washington. Vietnam se llevó por delante a Lyndon B. Johnson, que en 1965 decidió aumentar la presencia en Vietnam, le salió fatal, y no se presentó 1968. El presidente siguiente, Richard Nixon, después de muchos movimientos, tuvo que salir de allí corriendo.

No creo que Estados Unidos tenga que salir de Afganistán corriendo. Los talibanes tienen menos apoyo y una base más frágil que el vietcong. Pero eso es opinable. No lo es que en Afganistán habrá pronto cien mil soldados americanos (en Vietnam llegó a haber más de medio millón y murieron casi sesenta mil; en Afganistán no llegan a mil). No sé si servirán para mejorar el país. Nadie lo sabe. Obama tenía que tomar una decisión y la ha tomado. Es consecuente con lo que dijo en la campaña y con lo que le pide el general que designó. Es la última oportunidad para Afganistán. Por ahora este país desaparecerá un poco de la actualidad. Obama cruza los dedos. Imagino que cree firmemente en su decisión, pero Afganistán, como ha dicho Rory Stewart, es “el cementerio de las predicciones”. Si Obama no ha acertado, tendrá problemas gordos.

Etiquetas: , , , , ,

Comentarios No hay comentarios

Comentarios

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia