Pakistán ha detenido a tres dirigentes de los talibanes afganos. La operación más importante fue la captura de Abdul Ghani Baradar, el número dos de los talibanes tras el mulá Omar. Baradar se encargaba sobre todo de las operaciones militares. Aunque, según dicen aquÃ, podÃa ser el verdadero lÃder de los talibanes: el reparto de poder con Omar se parecerÃa al de Irán; habrÃa un lÃder supremo religioso -Omar- y un primer inistro encargado del dÃa a dÃa, que serÃa Baradar.
Baradar huyó de Afganistán en 2001 tras la invasión de la OTAN y desde entonces vivirÃa en Pakistán. La detención se produjo en Karachi, una ciudad de 15 millones de habitantes, lejos de la frontera con Afganistán y de Quetta, donde se creÃa que vivÃan los dirigentes talibanes. Baradar habrÃa llegado allà por las amenazas americanas de mover las operaciones con drones -aviones sin piloto- hacia aquella región. El movimiento de los lÃderes se habrÃa producido con la connivencia paquistani.
Los otros dos detenidos son los “gobernadores” talibanes en la sombra de las regiones afganas de Kunduz y Baghlan, aunque hay informaciones contradictorias sobre el lugar de los hechos. Según declaró un funcionario americano, estas dos detenciones no se deben a información sacada de los interrogatorios a Baradar.
Todo esto confirma dos hechos excepcionales: los dirigentes talibanes viven en Pakistán y quizá ahora Pakistán estarÃa dispuesto a colaborar con Estados Unidos en su detención. Lo primero era un secreto a voces; lo segundo puede ser la noticia del año en el frente afgano.
Por mucho que la OTAN controlara Afganistán -que no lo hace-, si Pakistán no colaboraba la guerra serÃa en vano: cuando las tropas occidentales se retiraran el año que viene, los talibanes volverÃan en masa para derrocar el débil gobierno de Hamid Karzai. PodÃan esperar: como suelen decir, “los americanos tienen los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo”. Para esta estrategia, sólo podÃan tener un problema: que Pakistán dejara de darles apoyo tácito.
En parte ya lo habÃa hecho: Pakistán permite los ataque americanos con drones. Además, Pakistán también lanzó un ataque con su ejército en Waziristán, aunque fue un poco de cara a la galerÃa. Las razones podÃan ser el dinero que reciben de Estados Unidos. Pero ahora han ido más allá. La gran pregunta son los motivos. Aquà empiezo con las teorÃas.
El enemigo de Pakistán es India. La mayor preocupación de Pakistán es evitar un gobierno pro indio en Afganistán. Los talibanes -que aparentemente fueron creados en 1986 por los servicios secretos paquistanÃes (ISI)- cumplirian perfectamente ese papel. SerÃan un gobierno amigo de Pakistán y anti indio. Por otro lado, India es un aliado prioritario de Estados Unidos. Cuando la OTAN se retire, los americanos preferirán en la región a los indios. Pakistán debÃa estar preparado. (En este extraordinario reportaje de Seymour Hersh, se ve las precauciones que toman los paquistanÃes para que los americanos no sepan el paradero de sus armas nucleares; podrÃan, llegado el caso, chivárselo a los indios.)
En suma, para Pakistán, dejar que los talibanes vivieran en su territorio hasta que la OTAN se fuera era la mejor opción. Esta estrategia simple podrÃa haber cambiado. Antes, sin embargo, hay que dejar claro que nada confirma que Pakistán haya modificado su plan. Por dos motivos.
Primero, Pakistán podrÃa haberles hecho un favor a los talibanes. Baradar podrÃa estar implicado en conversaciones de paz con el gobierno afgano (Baradar fue quien escribió un nuevo código de conducta para los talibanes con medidas menos salvajes). Otros miembros de los talibanes, en connivencia con Pakistán, podrÃan pues haberlo “entregado” para que no vendiera a los talibanes a los intereses americanos. Otra opción serÃa que Pakistán temiera por la destrucción total de los talibanes y de su posible influencia en el futuro gobierno afgano. Les convendrÃa por tanto una tregua. Las negociaciones con Baradar pueden concederla. SerÃa un modo de ganar tiempo. Aunque esto podrÃa interesar también a Estados Unidos para salir de Afganistán con el trabajo hecho a medias: dejarÃan un gobierno nuevo pero en connivencia con los talibanes.
Segundo, la detención pudo ser simplemente una casualidad. Hay por tanto al menos dos explicaciones que permiten que Pakistán siga con la misma estrategia. Son las razones para el pesimismo.
Ahora vayamos al optimismo: Pakistán habrÃa decidido ayudar a Estados Unidos. ¿Por qué? Aquà dan la mejor explicación. Pakistán ve que con el aumento de tropas Estados Unidos sà que va en serio. Los talibanes pueden perder. El único modo de pesar en el futuro Afganistán es colaborar con los americanos.
Obama habrÃa enviado en noviembre una carta al presidente de Pakistán, Asif Alà Zardari. Ahà se habria cocido el cambio de tono. Obama habrÃa dado garantÃas a Pakistán también sobre India. Los dirigentes militares de ambos paÃses se reunieron por su lado y llegaron a un acuerdo. El general paquistanà de mayor rango, Ashfaq Kayani, serÃa el promotor del cambio.
Nada de todo esto es seguro, claro. Pero los motivos para el optimismo son razonables, no ilógicos. No es algo que ocurra a menudo en Afganistán.






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