Los dos últimos posts han sido sobre los dos temas más importantes en polÃtica exterior de Barack Obama: la guerra de Afganistán y el papel de Pakistán, por un lado, y China y las sanciones a Irán, por el otro. En estos dÃas, he leÃdo alguna novedad que confirman cosas esenciales. Las voy a poner aquÃ, porque por por unos dÃas cerraré estos asuntos.
Mañana es el gran dÃa para la reforma sanitaria. Obama reúne en la Casa Blanca a demócratas y republicanos. Si no tengo problemas técnicos, seguré el debate en directo y lo tuitearé desde mi página. Será un gran dÃa para la polÃtica. Las espadas están en alto. Aquà son optimistas ante la propuesta de Obama; aquà ven más dudas.
Pero antes, Afganistán y Pakistán. Esto es lo que hay que saber hoy:
1. Talibanes sólo hay unos, y Al Qaeda les queda cerca. Un comandante talibán invitó en diciembre de 2008 a David Rohde, periodista del New York Times, a que le entrevistara cerca de Kabul. Al llegar le secuestraron. Al cuarto mes de cautiverio, sus secuestradores le llevaron a Pakistán. Los dos grupos colaboraban. Rohde lo cuenta aquÃ, en una reseña de dos libros que acaban de salir sobre los talibanes y que llegan a la misma conclusión: “Estos libros sugieren -como mi experiencia- que la diferencia paquistanà entre los dos talibanes es falsa”. Pakistán deberÃa dejar pues de distinguir entre los talibanes afganos -que le sirven de aliados por si un dÃa vuelven a gobernar en Kabul- y los paquistanÃes, que en 2009 han matado en Pakistán a mil trescientas personas, un 90 por ciento civiles, en 87 atentados. En cuanto a Al Qaeda, Mawlawi Omar, un portavoz de los talibanes paquistanÃes, dice en uno de los libros: “No hay diferencia entre Al Qaeda y los talibanes. Los que luchan en paÃses extranjeros se llaman Al Qaeda mientras los que luchamos en Afganistán y Pakistán se llamán talibanes. Son dos nombres de una ideologÃa”. Una de las grandes preguntas sin respuesta es por qué los talibanes dejaron que Al Qaeda organizara el 11-s desde su paÃs si sabÃan que ese apoyo les saldrÃa caro. Esta podrÃa ser una de las respuestas. No son organizaciones independientes.
2. Los soviéticos perdieron por dejar que los talibanes tuvieran escondites seguros. El periodista Steve Coll, en el último número del New Yorker (este es el link, pero hay que estar suscrito), dice esto: “Santuarios incontestados para los lÃderes de la guerrilla afgana en Pakistán contribuyeron a la derrota soviética”. Todos los consejos militares de los talibanes se han celebrado estos años en Pakistán. Desde allà dirigen la guerra contra la OTAN en Afganistán. Cuando la OTAN se retire, volverán para recuperar Kabul. Todas las batallas que la OTAN haga en Afganistán y todos los ejércitos afganos que entrene no servirÃan de nada si Pakistán no persigue a los talibanes. Cuando digo talibanes, hay que dejar de pensar en un grupo definido. Son una organización cuyos cabecillas regionales tienen mucha libertad. El mulá Omar habrÃa previsto una organización asà para evitar que la captura o muerte de uno descabezara la banda. Son franquicias locales de un movimiento único.
3. La guerra en Afganistán es sólo una pieza del puzle. La ofensiva que empezó hace unos dÃas en Marja es sólo un punto más de la presión que reciben los talibanes. El objetivo es triple: demostrar a los civiles afganos que el gobierno es fiable, demostrar a los mercenarios de los talibanes que les saldrÃa más a cuenta pasarse al otro bando y demostrar a los cabecillas talibanes que no podrán respirar tranquilos hasta rendirse. En suma, que ahora sà que es en serio.
4. Pakistán puede haber cambiado. Es el gran misterio. Ante el nuevo panorama, ¿habrá cambiado Pakistán su estrategia y empezará a apoyar a Estados Unidos y perseguir a los talibanes? El fin de semana detuvieron a un cuarto lÃder talibán. Es muy pronto para decir nada seguro, pero hasta los más escépticos dejan abierta la posibilidad. Y aquà una fuente fiable lo confirma.
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Ahora, China. ¿Qué hará con las sanciones que proponga Estados Unidos para Irán? Depende de la severidad de las sanciones, pero la estrategia parece clara. China tiene estas prioridades (aquà el documento imprescindible del que saco buena parte de la información):
1. Necesito energÃa. Irán es el tercer suministrador de energÃa chino, después de Arabia Saudà y Angola. Estados Unidos intenta que otros paÃses del Golfo Pérsico aumenten su cuota de barriles china, pero los chinos no quieren que Estados Unidos controle el suministro. Irán es un buen aliado.
2. La polÃtica exterior son intereses. Para China, las sanciones son una ingerencia externa en los asuntos propios de un paÃs. No hay nada que los chinos detestan más. Creen que es un modo occidental de colar su agenda en otros paÃses. A China no le gustan las revoluciones de colores -de Ucrania a Irán- y si intuye que Estados Unidos busca un cambio de régimen con sanciones, lo frenará con todas sus fuerzas. A China, por último, le conviene un Oriente Medio con menos dominio americano. La bomba nuclear en manos de Irán equilibrarÃa el tablero.
3. Cuidado con los musulmanes. China tiene muchos millones de musulmanes -los hui- en una provincia clave, Xinjiang. Por ahora ha conseguido que los paÃses musulmanes -Irán a la cabeza- no se metan en el asunto ni den dinero para construir mezquitas. Quiere que las cosas sigan asà de calmadas.
4. A pesar de todo, China prioriza su relación con Estados Unidos. China mareará la perdiz hasta que las sanciones sean irremediables. Para entonces espera haberlas descafeinado bastante. Si el proceso de sanciones se alarga mucho es que los chinos se salen con la suya.

2 comentarios




Excelente radiografÃa de la cuestión. Me gustarÃa entender un poco de geoestrategia polÃtica para discutir. No obstante, aventuro algo: China es un paÃs demasiado grande. La única forma de controlarlo es un estilo de gobierno como el que tiene: un partido más o menos hegemónico. FÃjate que dices una cosa que a mi me llama la atención desde hace tiempo: no parece que se construyan tantas mezquitas como en occidente. ¿Por qué será?
Juan,
el asunto del régimen chino es difÃcil. Es probablemente cierto que el sistema ha favorecido el progreso general y que muchos chinos prefieren un régimen duro al caos. Eso no quita, sin embargo, que no tengan derecho al imperio de la ley. Ante la extorsión de un funcionario local por una expropiación, un ciudadano chino tiene apenas recursos legales. Lo mismo con el derecho a expresión. ¿Merecen algo asÃ? Yo creo que no. ¿Ha sido útil hasta hoy? Se puede discutir. ¿Cambiará? Si no hay una crisis económica fuerte, será muy despacio. India también es un paÃs grande y se gobierna de otro modo. Hay más pobre indios que chinos, pero no estoy seguro que se deba al sistema polÃtico. Es un tema sin fin.
Las mezquitas. Los chinos controlan de cerca los edificios de culto. Es uno de los principales focos de posible subversión: por su capacidad de organización y porque creen en cosas distintas al comunismo cerrado de PekÃn. De todos modos, los musulmanes chinos hace siglos que viven ahÃ; no acaban de llegar como mayorÃa de los europeos. Sus mezquitas ya están construidas y son tan antiguas como algunas de nuestras iglesias. Es una situación distinta.