He visto cierta confusión en el modo en que se aprobará la reforma sanitaria de Estados Unidos. El proceso es sencillo. Resumo aquà mis dos últimos posts sobre la reforma. Otra cosa es si acabará bien. Es lo más probable.
El 24 de diciembre los 60 senadores demócratas (58 más dos independientes) aprobaron una propuesta de reforma sanitaria. HabÃan hecho bastantes cambios respecto a la versión que semanas antes habÃa aprobado el Congreso. Un comité de las dos cámaras debÃa entonces aprobar un texto conjunto y someterlo de nuevo a votación.
El 20 de enero Massachusetts eligió a un nuevo senador por la muerte en verano de Ted Kennedy. Salió Scott Brown, republicano, que prometió en campaña frenar la reforma si le escogÃan. Fue una elección inesperada y los demócratas se quedaban con 59 senadores.
La estrategia debÃa cambiar. HabÃas dos opciones. Una, conseguir que algún republicano votara con los demócratas. Desde el principio habÃan votado como un bloque. Era muy difÃcil. El presidente Obama lo intentó en una larga reunión de los dos partidos sobre la reforma hace una semana. Fue un gesto excepcional, pero de cara a la galerÃa. Sirvió sólo para demostrar que las diferencias generales eran insalvables. Si habÃa reforma, iba a ser sólo con apoyo demócrata.
Sólo quedaba la segunda opción: la reconciliación. Es un proceso sencillo en el senado, aunque se ha usado poco. La reconciliación sólo necesita 51 votos. Debe quedar muy claro que con la reconciliación no se “aprueba” la reforma. La reforma ya se aprobó en el senado el 24 de diciembre. La reconciliación servirá sólo para retoques presupuestarios.
El Congreso deberá aprobar ahora el texto del Senado tal cual está. Pero pedirán algunos cambios para que pasen por el proceso de reconciliación. El Senado entonces deberÃa asumir las modificaciones del congreso y pasarlos como retoques presupuestarios. La ley estarÃa disponible para que Obama la firmara.
Para este camino hay dos obstáculos, ambos demócratas. Primero, necesitan una mayorÃa de demócratas en el congreso para aprobar la propuesta del senado. No la tienen aún. Tanto a izquierda como a derecha hay diputados demócratas que dicen que votarán que no. Hay que reunir los votos necesarios antes de pensar en la reconciliacion. Es la duda de estos dÃas: ver qué harán los demócratas del Congreso.
Después, los senadores tienen que aceptar los retoques del Congreso. Pero podrÃan no hacerlo. El Congreso aspira a que 51 senadores firmen por ejemplo una carta donde se comprometan a pasar sus peticiones. Si no lo hacen , serÃa un ejercicio de fe. En cualquier caso acepten o no los senadores los retoques (se supone por supuesto que sà que lo harán), la reforma ya estarÃa aprobada por las dos cámaras. Obama podrÃa firmarla.
Lo último: el precio polÃtico. Los republicanos ya tienen su argumento de cara a las elecciones egislativas de noviembre: los demócratas han pasado una reforma que “recorta 500 mil millones en Medicare [el seguro universal público para jubilados; muchos ancianos son votantes republicanos], 500 mil millones en nuevos impuestos y 2,5 billones en nuevos gastos”, ha dicho el lÃder republicano en el senado, Mitch McConnell. SerÃa su caballo de campaña: “Cada candidato republicano basará su discurso en rechazar la reforma”, ha añadido McConnell.
Los demócratas sin embargo también tendrÃan su argumento: la reforma sanitaria era necesaria y los demócratas -sólo los demócratas- la han conseguido. Tienen datos de peso a favor. Los americanos, según las encuestas, están en contra de la “ley de reforma sanitaria”, pero no en contra de sus mayores puntos, si se separan uno a uno. Es esencial. Quedan siete meses para las urnas. Son muchos.






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