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domingo 7 de marzo de 2010

Qué hay que saber para seguir las elecciones de Irak

Hoy ha elecciones en Irak. Son importantes. Esto es lo que hay que saber.

1. Quién ganará. Nadie. En Irak viven tres grupos de personas: una mayoría de árabes chiíes y dos grandes minorías, los árabes suníes y los kurdos, que son sobre todo suníes. Los chiíes son poco más del 10 por ciento de los musulmanes del mundo. La mayoría vive en Irán. Los otros dos grandes países con millones de chiíes son India y Pakistán, pero están en minoría. Sólo en Irak, Azerbayán y Bahrain son la mayoría del país.

En Irak, hay un 60 por ciento de chíies. Sadam Husein era suní. Gracias a las elecciones de 2005, en las que se presentaron como un frente unido, los chiíes se hicieron con el poder. Era el primer país árabe en el que mandaban -Irán es persa.

Los chiíes se han dividido ahora. El frente chií de 2005 se ha partido en dos grandes coaliciones. Estado de Ley la encabeza el primer ministro, Nuri Kamal Al-Maliki. Su lema es la insistencia en la seguridad. La otra gran coalición chií es la Alianza Nacional Iraquí. Su cabeza más visible es Ibrahim al-Jaafari. Incluye más elementos religiosos y es cercana a Irán. La tercera gran coalición es Iraqiya, del ex primer ministro Iyad Allawi. Su particularidad positiva es que está formado por partidos chiíes y suníes.

Una de estas tres coaliciones será la más votada. Pero no tendrá mayoría. Deberá pactar y no se pondrán de acuerdo con facilidad. Mañana sabremos algo sobre el futuro de Irak, pero no mucho.

Hay otros dos partidos interesantes a tener en cuenta al mirar los resultados. Primero, Unidad Iraquí, también de partidos chiíes y suníes, que intenta abanderar la lucha contra la corrupción y la construcción de un sistema más serio. Segundo, un nuevo partido kurdo, Gorran (cambio), que intenta romper el dominio de los dos grandes partidos de la región, que hace años que reparten la riqueza de su zona del norte de Irak.

2. Irak no es una democracia y le costará serlo. En 2006 y 2007, en los peores momentos de la resistencia, en Irak morían tres mil civiles al mes. Ahora asesinan a 300. No es un país estable, pero su problema principal ya no es la violencia, sino la política. Por un lado, la corrupción. Por el otro, la escasa colaboración entre los grupos. La legislación importante no se aprueba: hay 79 leyes que esperan en el Parlamento. El primer ministro acusa a la cámara de ineficaz por dividida. El culpable importa poco. El progreso es demasiado lento y la población lo sufre. El sectarismo aún marca la elección de hoy, aunque, según el New York Times, “el lenguaje más chovinista se ha templado con la ambigüedad, es mucho mejor que en 2005, la política ha madurado”.

Pero el problema del funcionamiento del país es grave. Joost Hilterman, del International Crisis Group, dice que “Irak ha demostrado que bajo tutela americana puede organizar elecciones y desarrollar una cultura política, y es remarcable, pero no he visto ninguna evidencia de que un gobierno pueda gobernar”. Es así: Oriente Medio no ha visto unas elecciones tan libres y competidas, pero el gobierno que surgirá será probablemente improductivo.

3. Los tres grandes peligros. Irak es, después del plan Marshall, el segundo gran proyecto de reconstrucción americano. El 90 por ciento de los iraquíes trabajan para el Estado (aunque el paro es enorme, sobre todo fuera de las ciudades). Por ahora, el dinero del petróleo y de los americanos lo resuelve todo. Irak no necesitará construir un modelo productivo. Tiene los recursos bajo tierra: sólo necesita que sus pozos petrolíferos funcionen bien. Grandes compañías rusas y chinas trabajan para que la producción de crudo iraquí crezca. Este dinero fácil esconde tres peligros.

El peor y más improbable es una guerra civil entre chíies, suníes y kurdos. Si no llegan a un consenso para gobernar, podrían llegar a pelearse por su parte del pastel. Sería un desastre.

El segundo sería una dictadura de un hombre fuerte, que volviera un Sadam. Nadie puede culpar a los iraquíes de querer seguridad y paz, de poder llevar a sus hijos al parque.

El tercer peligro sería un golpe de estado. El ejército ya está maduro y las condiciones sociales no lo descartan: la clase política es débil y la sociedad quiere orden.

En suma, hoy quizá oíremos que la democracia triunfa en Irak. Es verdad. Aunque la pregunta debe ser si se necesitaban todas las muertes de una guerra para llegar aquí. Es una cuestión moral.

La realidad sin embargo es que abandonar el camino democrático lleva hacia un nuevo Sadam. La región no da confianza. Todos los países alrededor de Irak viven en dictaduras. Es la evolución lógica para Irak. Estados Unidos espera poder irse con un cierto grado de dignidad. Si luego llega un hombre fuerte a Bagdad, Obama le podrá echar la culpa a la invasión de Bush por su falta de visión. Estados Unidos procurará entonces tenerle de su lado. Será como volver a los años 80. Debemos fijarnos no tanto en estas elecciones, sino en si algún día habrá otras.

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