ObamaWORLD

miércoles 24 de marzo de 2010

Ya está, Obama ya ha hecho un poquito de historia, ¿y ahora qué?

La nueva reforma sanitaria americana es un logro histórico. El Congreso americano no pasaba una reforma de este calado desde mediados de los 60, cuando se crearon Medicare y Medicaid (los programas públicos para la tercera edad y los pobres, y con ellos la intervención del gobierno en la sanidad). La nueva ley hará que casi todos los americanos -y todos los niños- tengan algún tipo de cobertura sanitaria. Esto tiene consecuencias para la presidencia de Obama.

Hasta el público ha cambiado de opinión. Esta es la menos importante, pero la más curiosa. Sobre todo para quien le interese la percepción del público de las maniobras políticas. Sólo por el mero hecho de haberse aprobado, la reforma es más popular. Nos gustan los caballos ganadores. Lo desconocido da más miedo, que lo aprobado. Aún no se sabe si será una tendencia o un saltito puntual.

Las promesas son promesas; las realidades están más cerca. La mayoría de los puntos esenciales de la reforma sanitaria tomarán ecuerpo en 2014. Son los que conté aquí. Pero hay otros que los americanos deberán sentir ya este año. Son sobre todo estos: rebaja fiscal para pequeñas empresas que compren el seguro para sus trabajadores (no están obligadas), prohibición para las aseguradoras de expulsar a clientes enfermos y obligación de cubrir a niños con enfermedades, permitir que los jóvenes pueden estar cubiertos por el seguro de sus padres hasta los 26 años y una ayuda al comprar medicamentos para una parte de los ancianos en Medicare. Todo esto se notará en noviembre.

Pero las consecuencias reales de esta ley -¿a cuánta gente realmente cubrirá? ¿Hará que los americanos vivan más? ¿Reducirá los gastos sanitarios generales?- no se sabrán hasta dentro de una década, al menos. Para quien no pueda esperar, aquí unas predicciones esforzadas.

Obama cumple. Este es el punto clave para la presidencia. Los republicanos apostaron fuerte para que esta ley fuera el “Waterloo” de Obama, su gran derrota. No lo han conseguido. El presidente ahora tiene de repente una mejor imagen de luchador de batallas largas, de persistente. Su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, ha dicho: “Parte del examen no era tanto si esta o aquella medida, sino ‘¿tendrá la capacidad de cumplir?'” El presidente del Partido Demócrata, Tim Kaine, ha dicho que “a los americanos les gustan los que resuelven problemas”.  Este cambio en el imaginario colectivo americano puede parecer una tontería. No lo es tanto, y menos para un presidente novato.

Cuidado con este presidente. Esta es la consecuencia lógica del punto anterior. La imagen de Obama sale reforzada no sólo ante su electorado. También le da más peso en el exterior. Es obvio que la reforma sanitaria en Estados Unidos no ayudará a un acuerdo de paz en Oriente Medio. Pero puede ser que fuera se tomen más en serio esta administración. Porque al final se ha salido con la suya.

Los republicanos tienen más dudas. Los republicanos quedan ahora en mala posición. Su estrategia no ha dado el resultado esperado. Las elecciones de noviembre son legislativas -se eligen sobre todo miembros del Congreso y el Senado, además de gobernadores y otros cargos estatales- e importa sobre todo cada candidato y cómo lo haya hecho. Pero el ambiente nacional tiene mucho que ver. La historia dice que el partido del presidente siempre pierde representantes en sus primeras elecciones. La duda es el tamaño de la derrota. Según parece, cuanto más altos sean los níveles de aprobación de Obama, mejores serán los resultados de su partido. Más allá de estos detalles, los republicanos tendrán difícil basar su campaña en destrozar una reforma que empezará a dar sus frutos, aunque su tesis es sobre el tamaño del gobierno y no sobre los beneficios de la reforma. Su argumento será: más allá de si esto es bueno o no, no podemos permitírnoslo por el precio y porque el papel del gobierno ha crecido demasiado.Ya veremos.

Pero hay algún signo de grieta en el partido. Aquí un republicano argumenta -en un post que ya se ha hecho célebre entre demócratas- que su partido se ha equivocado con su estrategia en contra de la reforma y lo va a pagar. Aquí, en cambio, quieren que el partido insista más y más en el error de esta reforma y que la recusen. La minoría republicana en el senado sabe que eso no ocurrirá y ha frenado un poco ese camino. Será un debate sugestivo.

Hay vida más allá de la reforma sanitaria. Obama tiene pendientes dos grandes reformas para este primer mandato: inmigración y cambio climático. No creo que tire adelante ninguna, aunque para la inmigración (básicamente la legalización de ilegales) los latinos presionan. Si lo hace o no después de las elecciones, dependerá del resultado. ¿Qué es lo más probable? Que se centre en la economía. Mucho más que la sanidad, lo que moverá votos en noviembre será el paro.

El gobierno sí que pondrá en marcha sin embargo otras dos grandes leyes: reforma del sistema financiero y la educación. Ambas son más sencillas, más asumibles y habrá miembros del Partido Republicano dispuestos a votar a favor. En suma, el camino hasta noviembre será más plácido en el Congreso y el plano internacional -Afganistán, Irán, Israel y China- recibirá más atención.

Etiquetas: , , , , , ,

Comentarios No hay comentarios

Comentarios

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia