Ayer tenÃa que volar a RÃo desde Vitoria, capital del estado de Espiritu Santo. El vuelo se canceló por el temporal, no solo en Rio, también en Vitoria. Hoy tengo previsto el vuelo a las 10.15, horal local. Espero poder ir. A ver qué me encuentro. Lo contaré aquà mañana. Hoy, de momento, otro tema.
Llevo más de quince dÃas en Brasil. Una agencia financiera profetizó que junto a Rusia, India y China dominarán la economÃa mundial en 2050. Los llaman los Bric, por sus iniciales. Yo el Bric que conozco mejor es China. Vivà allà y he ido muchas veces. Me parece un juego interesante comparar ambos paÃses. No es exactamente un post de Obamaworld, pero durante estos dÃas en Brasil este blog serÃa alguna vez Mundolula.
1. Brasil crÃa, China fabrica. Este es quizá el más sabido. China es un paÃs con una riqueza natural muy limitada. Un porcentaje muy escaso de su tierra sirve para agricultura y ganaderÃa. Sus minas son ricas en carbón y poco más. En materias primas, apenas produce; todo lo compra. Brasil es lo contrario. Su tierra es ideal para cultivarla. Su clima es perfecto para muchas variedades. China por tanto se ha dedicado más al comercio y a la industria. Los chinos llevan el comercio en la sangre. Los brasileños aprenden ahora. El reto de Brasil es conseguir ser algo más que un mero productor de materias primas. Va por el camino. China necesita materias primas de todas partes, porque no tiene. Sà que tiene sin embargo el dinero para pagarlas. Lo saca del comercio. En cosas como esta -o en otros detalles importantes, como la cocina- se siente que la cultura china es milenaria y perfeccionada. La brasileña está en su juventud.
2. El incierto papel del gobierno. En China el gobierno es comunista, al menos de nombre. Sin embargo, sus ciudadanos deben espabilarse para casi todo: el trabajo, la sanidad, la educación superior no están garantizados, como en muchos otros paÃses. En Brasil, en cambio, el gobierno tiene un papel esencial. Su papel en la economÃa crece y crece. No sólo para bien. Su burocracia es enorme y Lula acaba de crear por ejemplo cuatro nuevos Ministerios. Con el aumento de las transferencias de ricos a pobres que ha hecho el gobierno actual, la intervención pública crece sin parar, pero no es seguro que el ciclo de la pobreza termine. Los chinos pobres deben confÃar -en lugar de directamente en el gobierno- en un miembro de la familia que haya emigrado a las grandes ciudades de la costa a trabajar y envÃe unos cuantos yuanes al mes. El ilógico papel público es uno de los grandes problemas de ambos paÃses.
3. Los grandes retos. Los dos paÃses tienen aún el mismo gran problema: la pobreza. Ambos tratan de resolverlo a marchas forzadas y lo han conseguido en parte. Pero oculto detrás cada paÃs tiene su gran reto particular. En Brasil, la violencia. En China, los derechos humanos. Brasil no es un paÃs violento. Se puede visitar sin saber nada de la violencia. Yo en estos dÃas no he sentido miedo. Pero he comprado el periódico casi cada dÃa y allà se ve en todas sus versiones. Está en el ambiente. El problema es grave por la aparente falta de control y soluciones, aunque en los últimos años haya bajado. China tiene un problema mayor: sus ciudadanos no tienen muchos derechos básicos. El gobierno no se los concede. El reto chino es más fácil de solucionar: depende de unas cuantas decisiones polÃticas (el brasileño quizá también). Eso lo hace también más grave.
4. Unos creen mucho, los otros nada. La religión puede parecer un tema menor. Pero no lo es. Los brasileños creen mucho, sobre todo en diferentes versiones del cristianismo, no sólo la católica. Esto tiene una consecuencia social. El catolicismo predica una cierta resignación económica. Es la idea cristiana de que no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo, de que lo bueno está por llegar más allá de este mundo. A muchos brasileños no les importa nada esto, o lo aplican en su vida de otro modo. Pero a otros, sÃ, y se conforman con lo que tienen. Esto puede dar paz social, pero no favorece el progreso general. En China en cambio la ideologÃa principal es enriquecerse; esto no significa que todos se dediquen a eso. Pero ayuda al progreso del paÃs.
5. Carreteras, trenes, aeropuertos. Para moverse, la infraestructura china es mejor. La red de trenes es inmensa (en Brasil, apenas hay), construyen autopistas sin parar y los aeropuertos son nuevos. La inversión pública de Brasil en estos campos está por detrás de la china. No sólo eso. Los chinos son mucho más eficaces. Estos dÃas la prensa ha anunciado que nuevas estaciones del metro de Sao Paulo se retrasarán varios años. En China, las obras se acaban antes de tiempo.
6. La juventud, la diversión. Este es el único aspecto en el que Brasil gana. Las plazas de los pueblos están llenas de niños. Se ven jóvenes con carpetas por las calles a todas horas. China es un paÃs más viejo por la polÃtica del hijo único. También es un paÃs con un ocio menos desarrollado. La música, el fútbol, las cervezas en terrazas están en Brasil. En China, en muchas ciudades medianas, al llegar la noche la gente desaparece de la calle. Ven la tele, juegan a cartas, pero no parece que se diviertan tanto.
China, en suma, lleva ventaja. Su economÃa está más desarrollada, su infraestructura es mejor, su religión más difundida es el dinero y su peso internacional es mayor. Eso no quita que la falta de democracia pueda frenar un dÃa de repente el desarrollo. Tanto Brasil como China parecen sin embargo apuesta segura. No creo que ninguno de los dos vuelva a la miseria del pasado. Si tuviera que poner el dinero en uno, lo pondrÃa en China. Aunque a vivir, quizá irÃa a Brasil.

5 comentarios




¿Se puede desarrollar un paÃs (China) con unos Ãndices de pobreza tan altos?
La historia nos dice que cualquier paÃs que en su desarrollo económico no ha puesto énfasis en la reducción de las diferencias entre los niveles de rentas de sus ciudadanos, ha sufrido un revés tarde o temprano (Argentina, México, etc.)
En el caso de China esto tiene una explicación muy sencilla. Es cierto que cada vez hay más chinos con recursos para consumir, pero este reparto no está siendo, ni de lejos, equitativo. Y todos los motivos de esta situación son polÃticos. La falta de recursos de las ciudades es un ejemplo, también la nula inversión del gobierno central en infraestructuras de todo tipo que acerquen las zonas rurales a las ciudades.
Todo ello sin tener en cuenta las inversiones que se van en obras faraónicas y en altos funcionarios corruptos (tÃpicos de cualquier régimen).
Brasil está por detrás, es cierto, pero la base está mejor construida. El sistema democrático se va asentando poco a poco (Lula ha dado un paso de gigante en ese sentido) y una vez encuentren un modelo productivo que vaya más allá de las materias primas, el turismo, y el petróleo, se convertirán, a mi parecer, en un actor internacional mucho más consolidado que China.
Lo mismo, pero con todos los matices pertinentes, valdrÃa en el caso de India-Rusia. El primero está poniendo las bases con la combinación democracia representativa + modelo productivo basado en el conocimiento. El segundo está con Putin, Medvedev, el gas y el petróleo.
Esto me recuerda a lo que ya ocurrió hace siglos.
Lo que comentas en el punto 4 ya fue definitivo cuando el auge del Protestantismo en Europa y su expansión en América (igual que el Comercio) para que la expansión económica quedara legada por entonces al Imperio Británico en una parte y el neoimperialismo del XIX en otra comparado con el previo predominio católico ibérico y veneciano en las indias, las nuevas indias y el mediterráneo.
Si brasil no se deshace de esta burocracia excesiva (y de su corrupción) pagará los platos que pagaron Portugal y España.
El quinto punto reafirma el cuarto. Estamos viendo la segunda parte de mismo partido. Con las infraestructuras inexistentes en España y Colonias en el XVIII comparadas con las británicas y colonias en el mismo tiempo.
El punto sexto me hace ver algo más de esperanza. Pero todo tiene un marco temporal. China en los 70 también era un vergel de niños y vitalidad (dentro de lo que era el régimen, ojo).
También muy agudo el comentario de Edgar arriba con India y Rusia.
El siglo XXI se presenta muy entretenido
Edgar,
no estoy tan seguro de de que China no esté haciendo un esfuerzo especial para cuidar de sus pobres. Es lo que llaman desarrollo armónico: intentar repartir mejor la riqueza. No lo hace quizá directamente -no regala dinero- pero la apertura económica del paÃs ha sacado a centenares de millones de personas de la pobreza. Hasta hoy, un éxito.
Otra cosa importante que hace es controlar, quizá de manera demasiado artificial, la inflación de los productos básicos. Con 1 euro, en China he comido muy bien; en brasil, justito compro la bebida.
El problema lo tendrán si el progreso se tuerce. El régimen no permite válvulas de escape para la población: ni protestas, ni prensa libre. PodrÃa explotar. Por ahora, lo veo lejos. Brasil tiene este punto infinitamente más sólido, pero aún tiene que demostrar la vitalidad económica de China para dar a sus ciudadanos verdaderas oportunidades de salir adelante por sà mismos.
Sea como sea, creo que son los dos paÃses de los bric que les va mejor.
Alex,
no sé si la historia se repite del mismo modo, pero lo de que el siglo XXI se presenta divertido es verdad. Ya lo es hoy.
Estamos de acuerdo en que son los dos bric a los que les va mejor.