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Miércoles 21 de abril de 2010

¿Matar a terroristas es útil?

Estados Unidos mata a presuntos terroristas con aviones sin piloto en Pakistán. Es un programa secreto de la CIA que el presidente Obama autoriza. Desde 2004, estos aviones han matado a unas mil personas, aunque los ataques se han multiplicado en 2009 y 10. Aquí conté cómo funcionaba.

El programa es cada vez menos secreto. A principios de febrero, el almirante Dennis Blair reconoció en el Congreso que lo único que necesitaba la inteligencia americana para matar a ciudadanos de su país que habían ingresado en Al Qaeda era “permiso especial”.

Al final de marzo, el asesor legal del Departamento de Estado, Harold Koh, dio en una conferencia los motivos para considerar legales los asesinatos en terceros países sin juicio. Son básicamente dos: Estados Unidos actúa en defensa propia y está en guerra. Los únicos matices que da Koh para no matar indiscriminadamente son estos: “Si un individuo particular es un objetivo dependerá de las consideraciones específicas para cada caso, que incluirán las relacionadas con la inminencia de la amenaza, la soberanía de los estados implicados, y la voluntad de esos estados de suprimir la amenaza que supone ese objetivo”. Según Koh, en su experiencia, eso se ha tenido siempre en cuenta. Tenemos que creerle, pero ¿quién toma esas decisiones? ¿El presidente o alguien que él haya nombrado? Los jueces, la ley, no entran en juego. La decisión la toma el poder ejecutivo.

Está claro que es un desliz peligroso y que en general preocupa poco (no es un tema del que se hable en los bares). Cuando el presidente no era Obama, esto hubiera parecido terrible. Ahora, con un político aparentemente cuidadoso en la Casa Blanca, parece que sea menos ilegal. La guerra contra el terrorismo -que es una frase que esta administración ya no usa- puede durar años. El presidente tendrá siempre el poder de definir sin supervisión quién es su objetivo. El mandato de Obama terminará. Sarah Palin quizá no gane, pero ¿y otro como ella? Tendría además la excusa de que no hace más que seguir la política de las administraciones anteriores.

Estoy de acuerdo con una frase de Koh: “Es mucho más difícil llegar desde una buena idea a su implementación de lo que los que están fuera del gobierno imaginan”. Seguro que es así y entiendo en parte la relativa obligación que tiene el presidente de hacer todo lo posible para eliminar al enemigo. Los métodos ya no pueden ser los de la guerra entre estados. Hay que buscar unos nuevos. ¿Son estos que rozan la ilegalidad los mejores?

Hace unos días, daban aquí los resultados de un estudio de una profesora de la Universidad de Chicago. La conclusión era esta: en la mayoría de los casos, matar al líder de una organización no favorece su desaparición, sino que la alarga. Con la muerte del líder, hay más gente con ganas de revancha que se apunta.

Aquí distinguen, a la hora de matar al líder, entre organizaciones y movimientos. Al Qaeda sería una organización. Los talibanes, un movimiento. (En este artículo, el corresponsal del New York Times en África del este dice precisamente que las organizaciones criminales en muchos países de África dependen de su jefe; sin él, desaparecen.) La adivinanza es saber en qué momento funciona el asesinato del cabecilla.

Los intereses americanos se enfrentan a adversarios distintos: desde bandas como Al Shabab en Somalia a países como China o Rusia. La respuesta no puede ser siempre igual. Las soluciones más allá de la ley han estado siempre sobre la mesa. La novedad es que ahora son públicas y aceptadas. ¿Pero son más útiles?

Es extremadamente difícil de saber. La lucha es desigual. El terrorismo puede fallar cien veces, pero si acierta una, gana. Estados Unidos, justo al revés. Desde este punto de vista sería lícito aceptar que el país tomara todas las medidas a su alcance para detener a los terroristas. Pero en ese caso, creo, los terroristas también ganan: nos hacen más cobardes, más débiles. La pendiente de la ilegalidad no tiene fin. Aquí ya defendí que la mano dura no era el camino.

Pero queda una duda sin resolver: ¿cómo debe luchar Estados Unidos contra los miembros de bandas terroristas que se esconden en lugares donde nadie actúa contra ellos, como Pakistán, Yemen o Somalia? Está bien que lo haga quizá con aviones sin piloto, pero la garantía jurídica debe ser mayor. No puede ser que las pruebas para matar a alguien la dé solo la CIA y el presidente las acepte. ¿Y si se equivocan? ¿Qué diríamos si China hiciera eso en Nigeria o Kazajstán? Matar a terroristas no es una solución definitiva. Como solución momentánea, es peligrosa. Pero es lo que Obama hace. A ver adónde le lleva.

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Comentarios 2 comentarios

Comentarios

  • 22.04.2010 Gaze

    Jordi, francamente, en las reelecciones de noviembre, aquí en los USA se juegan dos disyuntivas que afectará el descarne del terrorista y cualquier otra cosa que el país presente como proyecto nacional o internacional: subir los impuestos un 40% para pagar las deudas que Obama ha contraído para que todos vivan en un “paraíso sanitario y distribución de riqueza nacional” al estilo europeo o quedarse con el 30% de impuestos y dejar que el corporativo tome su curso normal lejos de las manos obamianas…

    De esta forma se presentan dos cosas con consecuencias futuras: el colectivo americano quiere un Obama-socialistoide para una segunda reelección o retornamos al programa necon y aseguramos así que los USA continúe siendo un país americano desocialistizado, deseuropizado….? puesto que Obama empuja hacia esa dirección… y como ya sabes, la historia nos ha enseñado que la Europa no puede hacer guerras para parar políticas beligerantes antidemocráticas y no puede hacer nada en la influencia internacional sin la dirección de los USA… (:=

  • 22.04.2010 Jordi Pérez Colomé

    Gaze,
    esos son los dos extremos, es verdad. Pero me parece que es posible tener el mejor ejército del mundo con una sanidad más solvente con unos impuestos que no lleguen al 40 por ciento. De momento, Obama va a volver el nivel de presión fiscal a rentas altas del gobierno de Bill Clinton. Veremos pronto qué más hace para ingresas más dinero. Además, después de las elecciones de este año, la Casa Blanca prepara dos años de austeridad, camino de 2012. A ver qué hacen.

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