El presidente Obama habló el jueves en Wall Street. El lunes a las 5.15 de la tarde (en Estados Unidos) la mayorÃa demócrata en el senado forzará un voto preliminar para tantear el posible apoyo republicano a la reforma financiera. El equipo de comunicación de la Casa Blanca hace dÃas que envÃa correos a sus seguidores donde piden apoyo para la reforma financiera. La próxima gran ley que quiere pasar el gobierno es sin duda esa.
El camino será distinto al de la reforma de la sanidad. Por cuatro motivos:
1. Los votantes saben poco de finanzas. La reforma financiera no copa portadas ni programas. La reforma es demasiado dÃfÃcil de explicar y de entender. Las soluciones, como es habitual en una ley tan global, tampoco están claras. No da mucho juego; irá todo más rápido. Un grupo como el Tea Party no encuentra buenos argumentos. El debate es populista: los ricos han provocado la crisis y encima luego tuvieron que salvarles con dinero del contribuyente. La población está más de acuerdo.
2. Los republicanos dudan. La sanidad era más fácil de defender. Afectaba a todo el mundo y a los votantes republicanos la situación ya les parecÃa bien: tenÃan un buen médico cuando lo necesitaban y no querÃan que se utilizara dinero público para cubrir a millones de pobres. Con la reforma financiera, lo único que quiere hacer el gobierno es regular, no gastar: reducir el tamaño de los grandes bancos, hacer más transparentes los derivados, proteger a los consumidores (cuando la reforma esté a punto de aprobarse, explicaré sus puntos principales). Por tanto, el único argumento que tienen a mano los republicanos es salir en defensa de “poco gobierno”, que es una de sus esencias. Mitch McConnell, el lÃder republicano en el senado, dijo esta semana que lo que harÃan ellos es dejar todo como está y si llegara otra crisis asÃ, dejar que los bancos se hundan. Es un riesgo irresponsable. Hay por otro lado, senadores republicanos sueltos que no aprueban esa postura unánime y no quieren quedar como defensores de Wall Street. En el voto del lunes se verá cómo están las cosas. Los demócratas están más valientes. Si los republicanos se cierran en banda con sus 41 senadores, Wall Street será un asunto importante en las legislativas de noviembre.
3. Los beneficios de Wall Street son extraordinarios y quizá no redundan en favor del paÃs. El sector financiero genera el 40 por ciento de los beneficios del paÃs más rico del mundo. Es una cantidad inmensa de dinero. Uno de sus argumentos, por tanto, es que esta inmensa riqueza revierte en beneficio de todo el paÃs. No está tan claro: “Si el crecimiento del sector financiero es tan bueno para la economÃa real, tendrÃa que ser más fácil para sus defensores demostrarlo empÃricamente”, dice el Economist.
Wall Street actúa además en otro mundo respecto a los riesgos de otros sectores. Se ve en el cuadro la diferencia en beneficios. Aquà analizan esos números. Goldman Sachs obtiene de beneficios 27 centavos por cada dólar que ingresa; Wal Mart, 3,5 centavos. No es normal.
4. Los ultraricos son personas distintas. Este es el argumento más curioso y que más aleja a los banqueros del resto de americanos. No sólo de la clase media, también de los súper ricos. La envidia que puede sentir un americano por los ricos de Wall Street alcanza incluso a otros millonarios. Un abogado, un médico o un ingeniero que gane medio millón de dólares al año, ve cómo gente que no son más listos que él ni trabajan más, ganan diez millones. El apoyo popular para una reforma puede extenderse con más facilidad.
Desde el punto de vista del banquero, sin embargo, su sueldo está más que justificado. Cuentan en esta entrevista con un ex trabajador de Goldman cómo muchos de sus compañeros creen más que justificado su sueldo por las horas que trabajan (contestan llamadas a las 2 de la mañana) y por los años de dedicación que han dado a la empresa (si no fuera por el dinero, se hubieran dedicado quizá a oficios que les atrajeran más). Asà que no se lo toquen. El sueldo es merecido.
La entrevista también cuenta otras dos cosas curiosas: Goldman saca a la mayorÃa de sus jóvenes de Harvard e importa poco su formación. El joven entrevistado era licenciado en artes: “Dicen que esas cosas no son tan complicadas, que las pillas poco a poco, que todo se basa en el trabajo en equipo, que tienen cursos previos. De hecho, es muy difÃcil conseguir un trabajo de jornada completa en Goldman sin pasar por esos cursos”. Es interesante el proceso de reclutamiento desde el primer año en Harvard. Les ofrecen un gran contrato a cambio de una permanencia mÃnima de dos años. Algunos se acostumbran a un tren de vida alto y se quedan. Otros prefieren buscarse una vida diferente.
Wall Street es un mundo distinto. Los ciudadanos no lo sienten suyo y no lo van a defender con saña. No está claro tampoco que sus beneficios increÃbles favorezcan a todos los americanos ni que trabajen mucho más que el resto para obtenerlos (a los americanos no les molesta la ostentación o riqueza si el afortunado se lo ha ganado). Los demócratas tienen esta vez las de ganar.







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