ObamaWORLD

domingo 16 de mayo de 2010

Cómo me afectará el futuro del periodismo

El futuro del periodismo me interesa. Soy periodista y dedico mucho tiempo a leer prensa. Si se acabara tendría dos problemas: de qué comer y cómo entretenerme a ratos. El periodismo no desaparecerá durante mi vida, estoy casi seguro. Pero tengo una duda: no sé si el periodismo que más me gusta -también el que más me gusta escribir- sobrevivirá tal cual.

Hace unos días The Atlantic publicó un buen reportaje de James Fallows titulado “Cómo salvar las noticias”. Habla de los esfuerzos de Google para salvar el periodismo. La pieza está aquí, son 14 páginas. Si alguien no quiere leerla entera en inglés, hago un resumen. El periodismo hoy, según Fallows y Google, tiene estos problemas obvios:

-Los anuncios clasificados se han ido a internet. No sólo es más barato -gratis- encontrar piso o vender un coche de segunda mano en internet, también es más rápido y sencillo. No hay color.

-La difusión ha caído. El drama no es que se vendan menos periódicos, sino que menos gente los mire y que, por tanto, al anunciante tradicional le interese menos pagar por salir.

-Los anunciantes no han llegado aún a internet. La publicidad ha abandonado el papel, pero la alternativa todavía no ha cuajado.

Estos problemas han descubierto tres cosas más interesantes:

1. El periódico como un producto único con varias secciones se acaba. Quien compra un periódico por los pasatiempos, los deportes o la cartelera sufraga el resto. Con internet -Google News, especialmente- sólo se accede a lo que uno le interesa. Lo demás ni lo ve y, menos, lo paga.

2. Un periódico no vive de las noticias. Los periodistas tenemos que asumir que un periódico es sobre todo un instrumento -una excusa- para hacer llegar publicidad al consumidor (la tele también). Un 80 por ciento de los ingresos de un periódico proceden de los anuncios. Por tanto, sin dinero y a sabiendas de que una crónica desde Kabul es más cara y menos leída que la de un partido del Barça, los jefes de redacción podrán repartir mejor sus recursos.

3. Los periódicos en papel son ridículamente caros y desaparecerán. Una empresa que imprime un diario gasta sólo un 15 por ciento en periodistas y un 20 por ciento en personal de administración. El resto es papel, impresión y distribución. Es ridículo pagar eso hoy. El papel no desaparecerá, pero quedará reducido a lo imprescindible. Yo diría que el papel en la prensa diaria sí se acaba. Habrá quizá semanarios y revistas mensuales en papel. Al menos durante algunos años más. Las empresas que más recursos han destinado a la redacción -el New York Times y el Wall Street Journal- son las que en Estados Unidos están mejor preparadas para el futuro.

De todo esto, hay una buena noticia. otra regular y una mala. La buena es que estos problemas no son culpa sólo del periodismo, aunque es buen momento para mejorar. Ha habido novedades estructurales -internet- y la prensa debe adaptarse. En Google están convencidos de que lo hará. Los anuncios digitales serán pronto rentables, dicen. Algunos medios encontrarán además modos para hacer pagar por sus contenidos. De aquí a diez años no nos acordaremos de la crisis de hoy.

La noticia regular es que el año que viene los periodistas tenemos que seguir trabajando. Hay que buscar alternativas para sobrevivir la transición hasta que el nuevo modelo cuaje.

La mala noticia es una sospecha. Habrá un tipo de periodismo que tendrá más problemas para sobrevivir: el más caro y el más complicado, el que lleva más tiempo. Será más evidente que mantener un periodista en Jerusalén es un lujo. Ninguna de sus piezas estará entre las más vistas (al menos en España). En lo más leído del principal diario digital español hay agresiones, bailes “calientes”, viagras, deportes y un Garzón llorica. A pesar de que digo que es una mala noticia no estoy seguro. El New York Times y El País seguirán existiendo más o menos como hoy. El Times tendrá aún corresponsales por todo el mundo y dará lo que da hoy. El País quizá no, pero se pierde menos.

En cambio, será más fácil que blogs y medios minoritarios alcancen más audiencia. El País y Obamaworld estarán al mismo nivel de cara al público. Será tan fácil linkar o tuitear una página de uno como del otro. El País juega lógicamente en otra liga, pero la competencia será en igualdad de condiciones. Nadie necesitará una imprenta ni una antena. Toda la audiencia estará en línea. La publicidad también estará más repartida, será más personalizada.

Los periodistas, en suma, tendremos trabajo. Yo no sé si llevaré este blog o habré dado con un método mejor de hacer lo que me gusta -sea blog o no. Al menos, no tendré que esperar que un gran medio me contrate. El mercado será más libre y amplio. El mérito estará mejor pagado. El despido será automático -si algo no va, que cierre o recorte gastos. Y sin reforma laboral. Me gustan los cambios que traerá el futuro del periodismo.

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Comentarios 5 comentarios

Comentarios

  • 17.05.2010 Gaze

    Jordi, hay dos tipos de periodistas: el primero que escribe desde adentro de una caja de zapato y el otro que arriesga el pellejo en las trincheras. Demás está decir que el último sobrevive puesto que para él/ella experimentar el drama humano, sobre todo en lugares exóticos es la motivación/pulsión del “jouissance” que los mueve a ejercer dicha carrera; después de todo, todo periodista debe saber que el público-colectivo es morboso y gusta alimentarse del drama humano=jouissance. Y así como van los cambios sociales y que cada día se desensibiliza más y más la humanidad debido a las oleadas de noticias provenientes del Internet y TV… dudo, entonces que todo aquel que salga con un diplomita de periodista sobreviva el clima actual

    La caja de zapatos, de esta forma queda para el blogero que hoy por hoy son muchos porque después de todo la seguridad y confort del hogar conectado al wikipidia se hizo para eso (o ellos)… por otra, el papel y el libro por muy sensual que sea al tacto humano, está destinado a la extinción o como simple artefacto de decoración gargoliana que será ocupado de a poco en los baños públicos. Los tablest del Apple ofrecen más jouissance al toque de los dedos… tanto como las coches sensualizados con sus asientos de cuero y líneas aerodinámicas que verdaderos penes con ruedas.

    El periodista de trinchera debe ser hibrido, vampiro-multifacético, posmoderno, frió y subsuelítico, atávico, pagano, morboso y “self-egocentric”, des-ideologizado poseedor de una variedad de armas-técnicas que ofrecer como “capital-cultural”… de esos hay muy pocos hoy en día porque si lo ves de esta forma, te darás cuenta de que hoy con los bloggers, web sites cualquiera es periodista, libreto de apuntes y un lápiz para tomara notas y ya, a meter cosas al internet… entonces la pregunta final es: para qué ir a la escuela y pagar por algo que existe ya “at de finger tips”…. (:=

    Have a good my friend!

  • 17.05.2010 Gaze

    sorry, i wanted to say: “have a GOOD day my friend!” (:=

  • 01.06.2010 Pedro

    Una reflexión muy interesante, Jordi. Sólo decirte una cosa, para que Obamaworld y El País estén en igualdad de condiciones y sea igual de fácil llegar a uno y a otro, no debemos descuidar la lucha por la neutralidad de la Red. Las grandes empresas van a intentar que esto no sea así; no lo dudes.

  • 01.06.2010 Jordi Pérez Colomé

    Es verdad, Pedro. Esperemos que sea así. Gracias.

  • 01.06.2010 quiste

    A gaze, “dos tipos de periodistas: el que escribe dentro de una caja de zapatos y el que arriesga el pellejo desde una trinchera”. Qué bonita descripción aunque simple e irreal. Tú no eres periodista, right?

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