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domingo 23 de mayo de 2010

Cómo se lucha contra la droga y por qué Obama se queda corto

El presidente de México, Felipe Calderón, ha estado en Washington esta semana. Es el segundo presidente en ir a ver a Obama en visita de estado, más pomposa (el primero fue el presidente indio, Manmohan Singh). Unos días antes, la Casa Blanca había publicado su nuevo plan de lucha contra la droga.

Los dos hechos tienen relación. Calderón ha lanzado una guerra contra el narcotráfico en su país desde que llegó a la presidencia. Estados Unidos le apoya. Tiene sus motivos. El 93 por ciento de la cocaína que consumen en Estados Unidos y buena parte de la marihuana, metanfetamina (“anfetas”) y heroína -las cuatro drogas principales- entran por la frontera con México. Es fácil: la frontera tiene cerca de tres mil kilómetros despoblados. Los traficantes usan aviones, mochileros, mensajeros, caballos y mulas, barcos, trenes, túneles y coches.

Según el FBI, “ningún otro país tiene más impacto en la situación de las drogas en Estados Unidos que México”. Cada año, la población de Estados Unidos paga entre 18 y 39 mil millones de dólares por esas drogas a cárteles mexicanos. Para comparar, la industria farmacéutica ingresa por vacunas 27 mil millones de dólares anuales, el terremoto chileno causó daños por valor de 30 mil o el gobierno americano dio 20 mil a la compañía AIG para evitar su bancarrota en 2008. Es mucho dinero.

Las drogas son en Estados Unidos un problema grave por tres razones:

1. Envían a mucha gente en la cárcel. La policía arrestó a 1,7 millones de personas en 2008 por asuntos relacionados con la droga, de los que 750 mil sólo llevaban marihuana encima. Medio millón de personas están entre rejas por drogas, diez veces más que en 1980 y más gente que en toda Europa por cualquier delito. El problema no es sólo humanitario; tanta gente en la cárcel sale carísimo. Según el senador Jim Webb, “el rol central de la política contra la droga en llenar nuestras cárceles demuestra que el método no funciona”.

2. Las sobredosis matan mucho. Las muertes por sobredosis crecieron en Estados Unidos un 400 por ciento entre 1980 y 1999 y se han duplicado en los últimos diez años. Son la segunda causa de muerte accidental en Estados Unidos (la primera son los accidentes de coche). Superan ya a las muertes por armas de fuego.

3. El consumo no se reduce. Unos 20 millones de americanos mayores de 12 años -un 8 por ciento- consumían drogas en 2008 (7 millones son adictos). Más o menos los mismos que en 2002. Entre esos años, unas ocho mil personas diarias prueban una droga. La cifra tampoco baja.

El gobierno tiene dos modos para intentar reducir el consumo de drogas: lograr que entre menos droga en el país o conseguir que los americanos consuman menos. La primera es muy cara y no funciona; la segunda va mejor.

Estados Unidos apuesta por la primera. Trata el problema de la droga desde una perspectiva penal y criminal. La guerra contra el narcotráfico mexicano forma parte de esa estrategia. México espera reducir el peso de la droga en su país. Estados Unidos espera que de rebote le beneficie y reduzca la entrada de droga. Es difícil. El mercado de droga funciona como cualquier otro. Si hay alguien dispuesto a pagar por algo, otro está dispuesto a hacérselo llegar. Aunque según datos oficiales, desde 2007, parece que han logrado reducir un poco la oferta. El precio de la cocaína ha subido un 72 por ciento y la pureza ha caído un 33. Ahora un gramo de cocaína vale entre 98,88 y 169,93 dólares (de un gramo salen unas 10 rayas). El gobierno da este dato como prueba de que esa estrategia también funciona, aunque no hayan logrado reducir el consumo. México, por su parte, tiene más éxito. Ha conseguido que la actividad del narcotráfico crezca en sus vecinos Haití, República Dominicana y Guatemala.

Estos pequeños éxitos no son suficientes. El nuevo plan lo admite. La administración Obama ha cambiado el enfoque. Quieren pasar de afrontar la droga como un asunto penal a que sea de salud pública. Es decir, del método que no funciona al que sí. Pero por ahora, en el presupuesto para 2011 sólo han hecho maquillaje. El plan quiere reducir en un 15 por ciento el uso de drogas entre adolescentes, jóvenes adultos y adictos crónicos. Para algunos expertos, esa vara de medir es equivocada. Lo importante no es cuánta gente consume sino los resultados de ese consumo: las muertes por sobredosis y las enfermedades por contagio.

El cambio es significativo, pero insuficiente. Más de la mitad del presupuesto irá aún a luchar contra la droga por la vía policial. Un 36 por ciento será para reducir consumo y un 64 para evitar el tráfico. El porcentaje se parece mucho al de la última administración Bush y al de todas las anteriores desde Reagan. Aunque en porcentaje Obama ha hecho crecer más el dinero para la prevención, el cambio es minúsculo. Habrá que esperar al año que viene a ver si se confirma la tendencia.

Hay aún un modo más atrevido de luchar contra la droga: la legalización. No es una utopía. Aunque la Casa Blanca se opone, en noviembre California votará una propuesta para legalizar el consumo de marihuana. La legalización conlleva tres cosas esenciales: control de la venta, ingreso por tasas y reducción de beneficios de los cárteles. Los jóvenes tendrían más difícil acceder a la marihuana si la vendieran en los estancos, como el tabaco. El estado recaudaría con impuestos y las mafias no ganarían tanto dinero. “La marihuana es la fuente principal de ingresos de los cárteles mexicanos”, según el FBI. Esa medida reduciría la guerra interna que México tiene con sus traficantes, que tendrían menos recursos. Obama ayuda a Calderón con esfuerzos policiales. California quizá le ayude de verdad.

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Comentarios 3 comentarios

Comentarios

  • 25.05.2010 Gaze

    Extraña tú nota, Jordi, sobre todo cuando propones un título prometedor y luego se desinfla con eso de: “El gobierno tiene dos modos para intentar reducir el consumo de drogas: lograr que entre menos droga en el país o conseguir que los americanos consuman menos. La primera es muy cara y no funciona; la segunda va mejor.”

    El asunto no es tan simple:

    Como siempre, la prensa, el político y el demagogo siempre habla de la “roncha que dejó el mosquito una vez que éste se inflo de sangre y alzó vuelo dejándole una picadera…”. Pero nunca dicen las cosas como son, pues el asunto del mosquito en la droga es bien simple: “suply and demand”.

    Cualquier tónico shamánico que Obama o Felipe tiren al Paso fronterizo no hará nada para mitigar los fauces ambiciosos del narco-mexicano y americano, ya que ambos están en el usufructo del negocio, pero otra cosa también es el asunto de mitigar el apetito voraz por el polvo blanco del lado americano. Y nótese que la marihuana no es el problema, sino la coca, la anfeta… Ambos presidentes, Felipe y Obama son personas disociados de la realidad del común denominador… la imposición de leyes y piropos de aquí para allá y de allá para acá no sirven si sé que me voy ganar diez millones de dólares el próximo embarque no hay muralla que me detenga… la inventiva popular es más fuerte y estratégica que la del Oval Office, el Policy maker de la casa blanca no sabe nada del “subsuelo” donde gravitan los venderos guerreros…por eso, lo que prometen estos gobiernos son estupideces pomposas, voces , berrinches que salen desde dentro de la “cajita de zapatos”, ahí no hay verdad alguna, jordi…. Felipe, un idiota corrupto, ciego y sonador; Obama un presidente académico, con cero de sentido común para liderar la nación con el carácter de un George Washington y debido respeto que se merece este gigante y último eslabón humanitario de libertad y democracia….

    have a good day!

  • 14.07.2010 José Romero

    El problema no tiene una causa sino muchas, la más clara es la demanda que existe en Estados Unidos (y por favor no les digan americanos porque americanos somos todos los que vivimos en éste continente), y luego es una más de corte filosófico y es que la sociedad llega al punto en la que cualquier ser humano puede exigir y hacerse respetar y hacer lo que le venga en gana con su vida, lo cual no es malo al contrario, pero plantea la siguiente interrogante, ¿hasta dónde debe llevar el individuo su libertad si con ésto le ocasiona daño a su sociedad? muchos dirán mientras yo no le haga daño a nadie que no me molestan, pero vaya que si se están haciendo daño a ellos mismos y a su sociedad, al volverse un ser dependiente de drogas e in-productivo, lo malo con ésta adicción es su poder destructivo, claro que se debe tratar como un problema de salud pública pero no solamente como tal.

  • 14.07.2010 Jordi Pérez Colomé

    José Romero,
    hay muchas causas, es cierto. El debate filosófico sobre la libertad individual es interesante. Es curioso ver las contradicciones dentro de las sociedades: en Estados Unidos son muy individualistas en temas económicos, pero menos en asuntos sociales.
    Disculpe por lo de americanos, pero es que norteamericanos o estadounidenses es muy largo. Sé que es un error. Pero el contexto ayuda a situar, creo.
    Gracias por el comentario.

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