A finales de mayo, un rabino de Nueva York fue a la Casa Blanca para un acto sobre la cultura judÃa. Iba con una cámara para grabar algo para su web, rabbilive.com. Se cruzó con la periodista más antigua que cubre la residencia del presidente, Helen Thomas. Le hizo un par de preguntas. La segunda era: “¿Algún comentario sobre Israel?” Y Helen Thomas: “Diles que salgan de una maldita vez de Palestina” y, añadió, que se vayan a Polonia y Alemania.

Helen Thomas se disculpó luego, pero al final decidió retirarse, a los 89 años, y dejar la Casa Blanca y la columna que escribÃa en los periódicos del grupo Hearst. Ha habido estos dÃas bastante revuelo por este asunto. La polémica se generó por el contenido de las opiniones, no porque una periodista legendaria dijera a las claras lo que pensaba (algo que además ya se sabÃa).
Pero al final del vÃdeo aparece una frase: “¿Puede ser imparcial la información de Helen Thomas?” Este es el tema que me interesa. ¿La información que da un periodista depende de su opinión? Me parece que la mayorÃa de los lectores creen que sÃ. Yo creo que no, por tres motivos.
1. Los baremos tradicionales no funcionan con periodistas. Hace unos dÃas, un profesor célebre de la Universidad de Nueva York, Jay Rosen, publicó una pieza sobre la ideologÃa de la prensa. Para él, la mayorÃa lo tiene claro: la gente de izquierdas cree que la prensa es de derechas porque sus propietarios lo son; la gente de derechas cree que la prensa es de izquierdas porque los periodistas lo son, y los periodistas creen que no son ni de derechas ni de izquierdas. Pero es más complicado que eso.
Rosen da luego varias caracterÃsticas de la ideologÃa de los periodistas. Son puntos discutibles pero razonados. Para los periodistas no sirve el método tradicional entre derecha e izquierda. Sus prejuicios deben medirse con otros criterios. Estos tres son los que me gustan más: los periodistas son escépticos y denigran los extremos, la verdad está en el centro, y en los temas peliagudos se cubren las espaldas con opiniones de los dos lados.
Debo hacer una puntualización. Todo esto no sirve para los periodistas que se dedican sólo a opinar. La opinión es una labor muy respetable, casi necesaria, pero no es periodismo. El periodismo se esfuerza en contar lo que pasa, de dos maneras mayoritarias:
Una fácil: crear una narrativa y ligar todas las informaciones a esa historia. Por ejemplo, “España va mal y el gobierno tiene la culpa” es una narrativa con peso y seguidores. AsÃ, cualquier noticia que salga sobre España, se encaja en esa narración. Ya dije hace tiempo que estos cuentos me los comÃa con patatas. El periodismo debe procurar dar algo más. Un ejemplo más fácil: si España gana, la periodista y novia del portero Casillas le ayuda; si pierde, le perjudica. En realidad, no tiene importancia.
Otra difÃcil: buscar datos para confirmar cada una de las noticias importantes, encaje o no con la narrativa dominante. Si no hay datos, significa que la noticia no es importante.
Rosen tiene parte de razón. Mis prejuicios tienen menos que ver con el último partido al que he votado, y más con el modo en que trato la información. Es difÃcil saber qué propuesta de, por ejemplo, reforma laboral es mejor. Debo encontrar números que confirmen un punto de vista. El reto es superar mis prejuicios o carencias en ese camino. Aunque pueda preferir el centro pragmático, a veces una corriente tiene claramente razón. Debo reconocerlo. O cuando es difÃcil decidir cuál de dos opiniones contradictorias sobre un hecho -”la flotilla hacia Gaza era pacifista” o era “un acto terrorista”, por ejemplo- es más válida, en lugar de dar las dos al mismo nivel, hay que dar con datos que eliminen una.
2. El peso de los medios desaparece. No soy tan ingenuo como para no saber que en todo esto los medios donde se publican las informaciones cuentan tanto como la responsabilidad del periodista. Puede ser que un periodista no tenga agenda particular en polÃtica, pero sabe que su medio quizá sÃ. Para no hacer enfadar en parte a su director -y que le felicite y le suba el sueldo-, cultiva la narración de su medio. Es legÃtimo, pero no es periodismo. En esto, los blogs tienen una ventaja y dan algo esencial -los blogs que hacen periodismo. No dependen directamente de nadie más que de su autor. Nunca antes habÃa habido medios de comunicación que dependieran de una sola persona. Sus recursos son menores, pero su objetivo es el mismo. El periodista mediaba entre la realidad y el público. Pero el medio también mediaba. Ahora no. Puede mediar sólo el periodista.
3. Los lectores también tienen responsabilidad. A pesar de todo esto, muchos periodistas viven aún de sus prejuicios polÃticos y sólo dan una parte de la historia. Aquà sin embargo es donde entra la responsabilidad de los lectores. Las quejas del público -”nos cuentan lo que quieren”- tiene hoy poco valor. Hay información por todas partes. Puede buscarse. Aún mejor, asà el criterio mejora y cada uno debe evitar que le engañen. El lector debe estar atento y saber qué le cuentan. A una información no le pueden faltar datos adrede. El trabajo del ciudadano no es ir a buscar fuentes y comparar informaciones -esa es la labor de los periodistas-, pero sà que debe intuir quién le vende la moto. Si no lo hace, es que ya le está bien asÃ.

5 comentarios




pues sÃ, creo que tu lector ideal existe pero es poco habitual, la mayorÃa quieren -o queremos- información veraz y nos fiamos de una fuente porque ya la conocemos, y hala a seguir a otra cosa… yo particularmente creo que cada uno está influido por su forma de ver el mundo y eso le conduce -lo quiera o no- a contarlo de un modo o de otro, pero agradezco mucho a los periodistas que tratan de efectuar un análisis sólido y huyen de las opiniones fáciles de sobremesa, asà que gracias por ser uno de ellos
http://www.manuelassecret.blogspot.com
Y el periodista bloguero puede vivir de su blog¿? Son escasos los ejemplos.
http://enclaveinternacional.wordpress.com/
La mayorÃa todavÃa no, pero puede cambiar.
Yo lo veo bastante complicado Jordi, será difÃcil, muy difÃcil, romper la supremacÃa de los grandes medios.
Saludos desde http://enclaveinternacional.wordpress.com/
No tan difÃcil. De momento los periódicos se van a quedar pronto sin su gran recurso: el papel. Aunque los grandes medios también tienen su rol. Desde los blogs pueden hacerse y contarse cosas, pero no llegamos a todas partes. Asà que va a encajar todo de alguna manera. El problema es que aún no sabemos cuál. Por ahora, toca trabajar y esperar.