ObamaWORLD

miércoles 23 de junio de 2010

De cómo un reportaje cambia el curso de una guerra

Actualizacion al final.

Twitter es como un periódico hecho a medida. Yo sigo sobre todo a periodistas americanos; es lo que me interesa. Cuando casi todos los tweets son del mismo tema es que ha pasado algo gordo. Es como un titular a cinco columnas. Ayer ocurrió algo así -como en el día de la flotilla hacia Gaza. El motivo fue un reportaje sobre el general que dirige las tropas americanas y de la OTAN en Afganistán, Stanley McChrystal, en la revista Rolling Stone. El general criticaba al vicepresidente, Joe Biden; al embajador americano en Kabul, Karl Eikenberry, e incluso al presidente Obama. Es un ejemplo extraordinario de cómo una  pieza de periodismo puede crear una crisis y, quizá, cambiar el curso de una guerra.

Todo empezó con las disculpas de McChrystal en la noche del lunes: “El artículo fue un error que refleja [mi] falta de criterio”, decía McChrystal. Rolling Stone había enviado el texto a periodistas el día anterior, el lunes (la revista saldrá a la venta los viernes), para aumentar la difusión. El presidente Obama se enteró -según dicen aquí, por una llamada de Joe Biden- el lunes por la noche.

Ayer martes por la mañana, el lío estaba montado. Ocurrió sin embargo una cosa curiosa. Rolling Stone no había colgado la pieza en su web. No capitalizó las visitas. Durante un rato, no podía encontrarse el texto. En Politico, más listos, colgaron el pdf unas horas hasta que Rolling Stone se quejó. No está claro que haya represalias legales contra Politico.

El reportaje habla de dos cosas. Primero, la opinión de McChrystal y de sus asesores (en uno de los pasajes del artículo, mientras beben todos en el pub irlandés Kitty O’Shea’s de París, McChrystal dice: “Todos estos hombres, yo moriría por ellos, ellos morirían por mí” ) sobre altos funcionarios del gobierno americano. Segundo, la inutilidad de la estrategia de McChrystal en Afganistán. La primera se ha llevado toda la atención por las citas jugosas; la segunda es la importante. Estos son los puntos principales del asunto:

1. Por qué McChrystal fue tan ingenuo. El periodista entrevistó varias veces a McChrystal, tuvo acceso a su núcleo duro y a encuentros privados. ¿Cómo puede un general de ese nivel decir tonterías con una grabadora encima de la mesa y un periodista al lado? El asesor de prensa que organizó la cobertura, Duncan Boothby, ha dimitido y parece que tiene buena parte de culpa. Es probable que Boothby le aconsejara hacer el reportaje para popularizar su gestión. Puede ser. Pero su inocencia no deja de ser un error en un general de cuyo criterio dependen miles de vidas.

2. El cargo, en juego. El gran debate ahora es si McChrystal debe seguir, dimitir o ser despedido. Obama ha dicho que no decidirá nada hasta que hable con él; esta tarde se reúnen. El general ha cruzado una línea roja: ha criticado al presidente, el comandante en jefe. En la primera reunión en la que se conocieron Obama y McChrystal, había una docena de altos cargos militares. Según una fuente cercana, el general dijo que Obama parecía “incómodo e intimidado” por los militares. Cuatro meses después, tuvieron el primer encuentro a solas. Otra vez según un asesor de McChrystal, “fueron diez minutos sólo para la foto. Obama claramente no sabía nada de él, de quién era. Ese es el tipo que tiene que llevar esta jodida guerra, pero no parece muy comprometido. El Jefe -McChrystal- estaba bastante decepcionado”.

La crítica al comadante en jefe puede llevar a un militar a una corte marcial. No hay para tanto. Pero sí son suficientes motivos para echarle: ha puesto en duda el dominio de la autoridad civil sobre la militar, algo sagrado en Estados Unidos. Algo más suave sería la dimisión. Parece que McChrystal se habría ofrecido a hacerlo sólo si Obama lo cree oportuno.

Obama no escogió a McChrystal para dirigir la guerra de Afganistán. Apenas le conocía. Se lo recomendaron o impusieron el secretario de Defensa, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor, Mike Mullen. Obama tiene ahora la patata caliente: la recomendación fue quizá un error y encima la guerra sigue sin ir bien. El problema es que ahora el cambio podría ser peor. Lo más probable es que Obama critique en público a McChrystal, pero le mantenga en el cargo. Aunque opiniones muy fiables creen justo lo contrario.

3. Qué pasará con la guerra. Siga o no McChrystal, el problema grave es si su estrategia funciona. La tesis principal de la pieza de Hastings es que no. La contrainsurgencia consiste en derrotar a los talibanes con operaciones militares -tanto secretas como abiertas- sin matar civiles y que, tan rápido como sea posible, el estado afgano se haga con las riendas. Hay también mucho dinero para proyectos civiles. La estrategia no marcha porque, uno, la población está enfadada porque el gobierno es corrupto y el dinero no les llega y, dos, los talibanes están demasiado mezclados. Es muy difícil distinguirles y el ejército americano está entrenado para matar, no para discernir entre un simple afgano y un talibán cuando revientan la puerta de una casa. En uno de los mejores fragmentos del reportaje, McChrystal aguanta las críticas de un regimiento por no poder defenderse bien al jugarse la vida a diario. Si echaran a McChrystal, muchos soldados -y no sólo- se alegrarían.

4. Un éxito para el periodismo. La mejor noticia para el periodismo es que en todo el revuelo que ha levantado el reportaje, nadie ha dudado de la exactitud de las citas, a pesar de que muchas están sin atribuir (sí hay quien duda de la imagen global del general que da el texto). No hay mejor publicidad para el periodismo que historias así. Los americanos están mejor informados de las desaveniencias entre los que mandan en su país. Un detalle: en España no se hacen reportajes así. No sé si es porque los periodistas no buscan este tipo de acceso, porque no hay tradición ni recursos, o porque ministros, empresarios, militares o deportistas no entienden aún los beneficios que una pieza así puede conllevar.

La última consecuencia del artículo de Hastings es que el escape de petróleo ha desaparecido. Los tres telediarios americanos principales abrieron anoche con McChrystal. El presidente Obama apenas ha terminado de apagar un fuego y ya tiene otro.

Actualización. A las siete y media de la tarde, el presidente Obama ha anunciado que despedía al general Stanley McChrystal. Sus palabras en el artículo no cumplen los estandares del código de conducta militar, ha dicho Obama. No le echa por diferencias estratégicas. A falta de la probable confirmación por el senado, le sucederá David Petraeus, que dirigió con éxito el aumento de tropas en Irak: “Es un cambio de personal, pero no de estrategia”, según Obama. En Afganistán no parece simple repetir la operación iraquí. Aquí un magnífico resumen de las dificultades de la campaña. Michael Hastings, el autor del artículo, que está en Afganistán, cuanta aquí algunos de los detalles y aún no se cree el revuelo. Ahora ya está confirmado: un reportaje ha cambiado el curso de una guerra.

*

Hoy tenía previsto hablar de Faisal Shahzad. Ayer se declaró culpable de haber intentado poner una bomba en Times Square el 1 de mayo. Su declaración completa (aquí en pdf) es fascinante, mucho mejor que la mayoría de pelis de tribunales. El relato coincide con lo que se supo aquellos días, que ya conté aquí: creció en Peshawar, estudió y trabajó en Estados Unidos, se casó y tuvo dos “preciosos” hijos, se convirtió en ciudadano americano, volvió a Pakistán, fue con unos amigos a Waziristán a convertirse en mujaidín con los talibanes paquistaníes, le entrenaron para colocar bombas, volvió a Estados Unidos, preparó una que no estalló, se sentó ante la tele para ver las consecuencias, cuando vio que le iban a pillar quiso volver a Pakistán y casi lo consigue: le capturaron con el avión cerrado. Así de simple es la vida de un terrorista.

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He abierto una página de Obamaworld en Facebook, por si alguien quiere seguir este blog por allí. En la columna de la derecha está el botón.

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Comentarios 5 comentarios

Comentarios

  • 23.06.2010 Roger Senserrich

    La verdad, creo que (por una vez) Michael Moore decía hoy algo con sentido: la importancia real del artículo no son las declaraciones del general, sino el hecho que pone sobre la mesa el hecho que en Afganistán la guerra está perdida. Los americanos no tienen el estómago suficiente para ganar, ni los recursos para hacerlo – seguramente harán de Karzai un dictador regional, cantarán victoria y se irán por piernas el año que viene.

    “Never wage a land war in Asia”, que dijo aquel.

  • 23.06.2010 Jordi Pérez Colomé

    Roger,

    es lo más probable. Por eso Obama no se arriesgará a empezar un baile de generales. Aunque gente que sabe bastante recomienda a James Mattis para el cargo. Se ve que Obama verá a solas a McChrystal antes de las 11.35 (hora de Washington), cuando tienen una reunión de seguridad nacional.

  • 23.06.2010 Gaze

    Claro, estos dos ya se tenían mala leche desde antes, Obama y Stanley McChrystal.

    Uno es un guerrero que quiere “ganarse los corazones afganos”, y Obama no tiene idea de guerras. Lo único que sabe es que la guerra mata y como es un liberal es muy probable que entregue concesiones a Karzai dejándolo solo porque ya digo que con Petraneous la guerra continua igual que antes, es “solo cambio de personal”…

    ¿qué ha logrado Obama en estas dos guerras…? Nada. Véase como apoya a Palestina dando la espalda y retórica a Israel… eso ya es suficiente hacia donde vamos con este dirigente gremial….

  • 23.02.2015 Aoi

    Obama is punching the tar baby. The 18 mohtns will either slip or be meaningless. Obama chatted up AfPak to show he was a tough guy while criticizing the Iraq War. Now he has to ante up. Gates & Co have no earthly clue how it will turn out. It will only be worse than now; the difference is, with this surge it’s now Obama’s war. He’ll get the blame from the public as it gets worse; and his Chicago slickster, no military background will him little to no wiggle room.The GOP challenger to Obama hasn’t yet come on the radar. Forget those who are auditioning now. Obama will wind up facing a lightning bolt candidate (much like he was) who nobody now sees.This scheme poses the gravest threat to Obama’s presidency. Base demoralized and disappointed. Independents deeply skeptical and ready to blame him for any worsening of the situation. And the GOP ready to blame him if he goes against the generals. But the GOP establishment is compromised. That’s why, contra standard GOP practice of candidates by inheritance, there will be a change for an entrepreneurial candidate, unbound to AfPak, to rise up in 2011-12 to take the nomination from an absurd, exhausted and beleaguered establishment (typified by the ghoulish McCain and the absurd Lindsey Graham.)

  • 10.04.2015 Jesryl

    I agree that actions speak lodeur than words, but PJB seems confused as to which are Obama’s actions and which are his words. His words are the troop withdrawals which will allegedly take place three Friedman units in the future. His actions are the escalation which has taken place so far this year and is continuing as Obama speaks and we write. If that’s an exit strategy, I’d hate to see an entrance strategy. Obama is far more likely to get the US involved in one or two additional wars than he is to end the current ones

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