El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha estado este fin de semana en Irak; ha ido a pasar el 4 de julio con las tropas y a reunirse con polÃticos locales. A finales de junio se cumplió un año de la retirada de las tropas americanas de las ciudades iraquÃes. Junio fue uno de los meses con menos muertes americanas desde 2003. Son buenas noticias.
El 31 de agosto el ejército americano tiene previsto reducir sus tropas a 50 mil soldados. Ahora hay 80 mil, a principios de año habÃa 112 mil; en el momento álgido de la guerra habÃa entre 165 y 170 mil (en Afganistán hay casi cien mil). Buena parte de la artillerÃa pesada en Irak ya ha ido hacia Afganistán. El ejército no habÃa trasladado tanto personal e instrumentos desde la Segunda Guerra Mundial. A finales de 2011 no deberÃa haber soldados americanos en Irak.
En agosto, Estados Unidos también debe suprimir sus “operaciones de combate” en Irak. A partir de septiembre, el ejército americano se ocupará sólo de “operaciones de estabilidad”. Aunque, según ha dicho el general Stephen R. Lanza al New York Times, “en términos prácticos, nada cambiará”. Es decir, los soldados americanos seguirán a la caza de insurgentes y en colaboración con el ejército iraquÃ, sólo que serán menos. Pero en Irak no está todo solucionado. Es cierto que Obama el problema gordo lo tiene en Afganistán. Pero Irak no es caso cerrado. Por tres motivos.
1. Irak aún no funciona. El gran avance en Irak es que ya no se habla de seguridad. Pero el paÃs sigue sin progresar. Es cierto que ya no matan a centenares de personas cada mes, pero los controles militares en las calles ralentizan el crecimiento. Aparte de eso, el gran problema para el progreso económico de Irak es la falta de electricidad. No lo solucionarán en seguida. Estados Unidos ha empezado a poner el freno en su cooperación para obras civiles. Las prisas ante la falta de protección por la retirada ha hecho que proyectos de ingenierÃa queden a medias. Quizá el más destacado es el alcantarillado de Faluya -una de las ciudades más destruidas-, que sólo llega a una sexta parte de la población. El origen de otros problemas en la ayuda americana es la falta de planificación de las necesidades del paÃs o que las obras se han hecho mal. Irak es en suma un paÃs por rehacer.
2. El gobierno y el ejército tienen problemas. En Irak hubo elecciones en marzo y todavÃa no hay gobierno. Ganó la coalición mayoritariamente sunà de Iyad Allawi, que obtuvo 91 escaños en el Parlamento. Con 89 se quedó la coalición chià de Nuri al-Maliki, que hasta entonces era el primer ministro. En Irak más de la mitad son chiÃes, que es la confesión mayoritaria en Irán, paÃs persa. El resto de paÃses árabes los gobiernan sunÃes, con Arabia Saudà a la cabeza, que entre otras cosas no permite construir mezquitas chiÃes en su territorio. Desde que se supieron los resultados, unos y otros se acusan de seguir las órdenes de Irán o de los paÃses árabes, según el caso. Además de sunÃes y chiÃes, división religiosa, hay otra étnica -los kurdos-, que tienen también sus intereses propios en el norte. Un 25 por ciento de iraquÃes son sunÃes y un poco menos son kurdos (que en su mayorÃa son sunÃes). El resto son turcomanos y cristianos. El voto se reparte sobre todo según adhesiones religiosas o étnicas. Por eso cuesta tanto formar gobierno. Nadie cede. El vicepresidente Biden ha dicho que es normal en un paÃs democrático: “Los holandeses también tardaron cuatro meses en formar gobierno”, ha dicho.
El ejército y la policÃa tienen un problema similar: se dividen por lealtades. Además, sus eficacia es relativa. En la mayorÃa de momentos importantes, recurren a la ayuda de los americanos o dejan directamente las operaciones en sus manos. Según el mayor Bryan L. Logan, cuando “necesitaban matar a alguien, nos enviaban a nosotros”. El ejército iraquà no está aún preparado para grandes operaciones.
3. Las guerras largas son difÃciles. El éxito en la guerra fue fácil. Luego vinieron los problemas. El ex embajador de Estados Unidos en Irak entre 2007 y 2009 -los años de la mejora-, Ryan Crocker, dice que Estados Unidos debe tener siempre en cuenta dos lecciones cuando entra en un conflicto en Oriente Medio. Una, “ir con cuidado dónde se mete: nuestros adversarios a menudo no se organizan para la guerra hasta que nosotros llegamos a un punto en que pensamos que ya la hemos ganado”; de hecho es más o menos lo que ha ocurrido en Irak y Afganistán. Dos, “hay que ir con cuidado con lo que se propone al salir, que puede tener más consecuencias que la intervención”. En Irak ya han muerto más de 50 mil iraquÃes y 4.400 soldados americanos. Quién sabe cómo serÃa hoy Oriente Medio con Sadam -o un sucesor- al frente de Irak. Eso es ya historia. El reto ahora es dejar el paÃs lo mejor posible.
El próximo gobierno pedirá probablemente a Estados Unidos que se quede en el paÃs con presencia militar. Los americanos aceptarán. Como dice Crocker, una mala salida puede salir más cara que una estancia larga. Hoy es imposible saber cómo será Irak en enero de 2012. La división entre grupos, la influencia de los paÃses vecinos o la utilidad de su policÃa y ejército son un misterio. Pero es más probable que empeore si los americanos abandonan del todo. A Estados Unidos le saldrá caro mantenerse. Pero no tendrá más remedio. Igual que en Afganistán.
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Esta noche voy a Israel. Durante dos semanas, seguiré la actualidad americana más de lejos, aunque el martes el primer ministro israelÃ, Benjamin Netanyahu, visita la Casa Blanca. Lo veré ya desde el lado israelà y lo contaré aquÃ.
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