Israel es una democracia laica. Pero no es como España. La relación de los españoles con el catolicismo -la religión mayoritaria- no es igual que la de los judÃos con el judaÃsmo. Un español ateo puede vivir sin toparse con aspectos religiosos y formar su identidad sin rasgos cristianos. En Israel, es más difÃcil. El estado de Israel, al fin y al cabo, está en Palestina por razones religiosas. No es sólo la tierra donde los judÃos vivieron hace dos mil años, sino que en su capital, Jerusalén, estuvo el templo. Si Jerusalén es algo casi innegociable en el proceso de paz, es por eso.
La religión es esencial en Israel y por tanto en el conflicto con los palestinos. Si la religión no pesara, la disputa serÃa más sencilla de resolver. Si Israel estuviera en parte de lo que hoy es Uganda -donde un plan británico de principios de siglo XX querÃa colocarlo-, el conflicto no existirÃa o los acuerdos de fronteras serÃan menos intrincados. Pero incluso judÃos radicalmente seculares reconocen que Israel en Uganda serÃa ridÃculo y que la tierra de los judÃos -si debe existir- está en Palestina.
La desunión
El sionismo es la creencia de que los judÃos necesitan un Estado para vivir juntos. Es una creencia laica. El sionismo moderno nació a finales del siglo XIX y su momento culminante fue la creación de Israel en 1948. La base del estado de Israel es, por tanto, secular. Por eso Israel es aún hoy una democracia laica. Pero su relación con el judaÃsmo es ambigua. Estos dÃas en Israel se discutÃa una ley de conversión. Decidir quién es judÃo es un asunto esencial. Los partidos ortodoxos querÃan que el rabino jefe de Israel lo controlara. Un judÃo es en principio hijo de una madre judÃa. Pero por ejemplo en matrimonios mixtos -sobre todo fuera de Israel- ¿son judÃos los hijos padre judÃo? Es una cuestión espinosa. Si esa decisión recae en un rabino ultraortodoxo y empieza a poner pegas para convertirse, la unión de los judÃos y el apoyo de los judÃos de Estados Unidos puede diluirse; su implicación con Israel si no pudieran ser reconocidos como judÃos serÃa obviamente menor.
El gran mérito del sionismo y de Israel ha sido su carácter integrador para los judÃos. La división de opiniones, sÃ, pero la unión por un objetivo común por encima de todo. Hoy la izquierda es minorÃa, por tanto el peligro de desunión llega más del lado ortodoxo. Su creciente poder puede hacer perder interés por Israel a judÃos seculares y que sientan que ya no forman parte de un paÃs que roce la teocracia en asuntos sociales. El primer ministro, Netanyahu, ya ha dicho que su prioridad es la unidad nacional. Intentará congelar este proyecto de ley sobre conversiones hasta 2011, para entonces suprimirlo sin que nadie se acuerde. A ver si lo consigue.
La democracia débil
El otro peligro para Israel es la falta de confianza en la democracia. En Israel viven un millón y medio de árabes. Son ciudadanos de Israel y pueden votar, pero no pueden por ejemplo ir al ejército. Según un árabe de Acco con el que charlé, “los israelÃes vinieron hasta aquà a decir que esta tierra era suya, pues al menos que nos den la jodida ciudadanÃa”. Israel intentó echar o asustar en 1948 a tantos árabes como pudo, pero a los que se quedaron los aceptó como ciudadanos. Los árabes israelÃes hablan hebreo y parecen más seculares que sus hermanos palestinos: se ven menos velos, por ejemplo.
Los árabes en Israel viven normalmente en barrios o pueblos separados, sin estar ni mucho menos aislados o en guetos. Crean pocos problemas. Un policÃa que iba sentado a mi lado en el autobús en el trayecto entre Jerusalén y Tsfad me señaló un pueblo a un lado: “Ese es un pueblo árabe, pero bien”. Se portan bien, querÃa decir. Algunos árabes sin embargo se consideran ciudadanos de quinta. El árabe de Acco me hizo la clasificación: “Primero, están los judÃos askenazà [de origen europeo], luego los sefardÃes [que se utiliza para los que no son askenazÃs: de origen hispano o paÃses árabes], los drusos, los no judÃos [los ciudadanos israelÃes que no son ni judÃos ni árabes; los inmigrantes, por ejemplo] y al final los árabes”. Es una opinión extendida. Pero pregunté a varias personas si habÃa pruebas que demostraran el dominio de una comunidad sobre otra y nadie me supo dar ninguna. Es una cuestión de mentalidad, decÃan.
Sea como sea, los árabes israelÃes conviven con sus compatriotas con cierta normalidad. No tienen privilegios, pero sus derechos básicos están garantizados. Estos dÃas también se ponÃan en duda algunos. Una ley apenas aprobada dice que para conseguir la ciudadanÃa, los cónyuges palestinos de árabes prometieran fidelidad a un “estado judÃo, democrático”. Sólo debÃan hacerlo cónyuges palestinos. Si un español se casa con una judÃa, no deberÃa hacer ese trámite. También hace unas semanas el Parlamento israelà suprimió algunos privilegios polÃticos a una diputada árabe que habÃa apoyado la flotilla. El presidente del Parlamento dijo esto: “Los miembros del Parlamento, somos escogidos por nuestras creencias. Creo que todos debemos tener el derecho de decir lo que pensamos, incluso si eso me hiere”. Eso es la democracia y eso es lo que en Israel puede peligrar. (Aquà hay más ejemplos.)
La unidad entre judÃos y una democracia secular son dos de los pilares en los que se basa Israel. En la situación tensa que viven a veces es fácil olvidarlos. Israel ha llegado donde está por la unión de tendencias diferentes por una causa común -el estado y su supervivencia- y por su capacidad de aceptar opiniones diversas y respetar los derechos básicos de todos. El gran problema de sus vecinos árabes a la hora de luchar contra Israel es que ni están unidos ni son democracias sólidas. Eso les debilita. Israel debe tenerlo en cuenta.

7 comentarios




creo que los judÃos vivieron en Palestina no desde hace 2000 años sino desde mucho antes. En el año 1000 a.C David ya era rey en Jerusalen. Era ya para ellos la tierra prometida. Fue el Imperio romano quien les hechó y dipersó.Y creo también que uno puede “convertirse” por motivos religiosos al judaÃsmo, aunque su madre no sea judÃa. Lo que ignoro es si entonces adquieren la ciudadanÃa judÃa. ¿Cuál es la situación de los creyentes judÃos que no son ciudadanos judÃos? Lo que queda claro es que la confusión entre fe judÃa y pertenencia judÃa complica la situación (si no estuviera ya bastante complicada)
Otras entrevista interesante, a otro ex-ministro laborista, en este caso el ex-embajador en España Shlomo Ben Ami:
http://www.itongadol.com.ar/shop/detallenot.asp?notid=32132
Punto de conexión con Obamaworld: Ben Ami critica que Obama diera tanta importancia a la cuestión de los asentamientos cuando tuvo su desencuentro con Netanyahu, porque eso daba alas a los palestinos, elevando sus expectativas enormemente de cara a una negociación.
Otra cuestión: cada negociación le cuesta al primer ministro israelà de turno la carrera polÃtica o al menos (en el caso de Netanyahu, que ha vuelto) las elecciones. Dice Ben Ami que Sharon fue el más hábil, cosa en la que discrepo: la edad de Sharon precisamente hacÃa que, al tener poco futuro polÃtico, pudiera haber tomado una decisión más arriesgadaque sus predecesores. PodrÃa haber firmado un pacto cargando con el peso polÃtico consecuente, dado que salir de la polÃtica para él ya no deberÃa haber supuesto demasiados problemas.
Pim,
sÃ, sÃ, claro que vivieron hace más de dos mil años. Disculpas porque la frase puede ser confusa. Y por supuesto que decidir quién es judÃo es un gran dilema y complica aún más la situación.
Horrach,
leà la entrevista con Ben Ami en La Vanguardia. Muy interesante. Es cierto lo de Obama, aunque como todo en este conflicto, los matices son básicos.
Me parece que un ciudadano israelà árabe tiene muchos más derechos reales y teóricos que un copto en Egipto o un católico en Arabia SaudÃ, y eso es algo que desde muchos (interesados) medios españoles no se refleja.
RojoBilbao, estoy totalmente deacuerdo contigo. Cuando estuve en Israel me sorprendió ver en las puertas de los negocios a judios y musulmanes tomando cafe y fumando shisha juntos. Por lo que uno ve en la tele se imagina que eso es algo imposible. Ni en algunos paises “arabes” los propios arabes tienen tantos derechos y libertad de expresión como en Israel. Y mucho menos los cristianos.
Te lo digo yo. Un cristiano magrebÃ.
Vaya, se presta uno a leer algo, aparentemente que tiene cierta objetividad, y la primera en la frente…y en la primera lÃnea.
“Israel es una democracia laica.”
Wikipedia: Israel:
“Con una población de alrededor de 7,59 millones de habitantes,[3] la mayorÃa de los cuales son judÃos, Israel es el único Estado judÃo del mundo.[5] Es también el hogar de árabes musulmanes, cristianos, drusos y samaritanos, …”
El sionismo es laico, sÃ, el estado de Israel, no.
¿estas a sueldo de Israel? Tus articulos no pueden ser mas propaganda sionista.