El presidente Obama ha hecho dos cosas importantes en los últimos dÃas. Primero, el martes 31, dio un discurso sobre Irak. Dijo que “era hora de pasar página”. El 1 de septiembre la operación militar pasaba de llamarse Libertad Iraquà -nombre de la guerra que anunció el presidente Bush en 2003- a Nueva Alba. El ejército americano cerraba sus acciones de “combate mayor”.
Obama prometió en la campaña electoral que lo harÃa. En realidad dijo que lo conseguirÃa en 16 meses y ha tardado 19; también ha dejado allà 50 mil soldados, más de los previstos. Su función será “aconsejar, ayudar y entrenar” a las fuerzas de seguridad iraquÃes, que las forman más de medio millón de soldados y policÃas. Aún asÃ, hay cinco mil miembros de las operaciones especiales americanas que seguirán con misiones especÃficas en Irak. Y además, si es necesario, parte de esos 50 mil soldados saldrán a patrullar junto a los iraquÃes. El ejército americano, en suma, podrá aún matar y morir en Irak.
¿Ha terminado por tanto la guerra? Depende. La guerra contra el ejército iraquà de Sadam Husein terminó hace años. Pero una guerra se sabe cómo empieza, no cómo acaba. Poco después de que Bush dijera “misión cumplida”, creció un conflicto distinto. La insurgencia empezó a matar con saña. A finales de 2006 morÃan más de tres mil civiles al mes. Eso también ha bajado. Este agosto murieron 295; aunque en julio, casi 400. Lo mismo con los soldados americanos: en 2007, murieron 904; en 2010 llevamos 47.
Los números son mejores. ¿Pero cómo se define el final de la guerra? ¿Cuando haya cero muertos? Entonces aún falta. Pero el enemigo hace tiempo que no lucha a campo abierto, sino en ataques terroristas. ¿Eso es guerra?
Otro modo aún de medir la guerra es la posibilidad de llevar una vida normal. También queda bastante. Irak necesita hoy 13 mil megavatios de electricidad. Se producen unos ocho mil. (En los años de Sadam, se producÃan unos cuatro mil.) “Nada ha cambiado”, dice aquà un ciudadano iraquÃ. “Desde la caÃda de Sadam hasta ahora, nada ha cambiado. Al contrario. Vamos hacia atrás”.
Hay menos guerra, pero la hay. Obama, sin embargo, no ha engañado del todo. Su mensaje es que hay que pasar la página y que los iraquÃes deben valerse por sà mismos. Estados Unidos ha pagado en vidas y dinero un gran precio por la libertad iraquÃ, aunque fue una decisión propia. Ahora Estados Unidos tiene otros problemas, sobre todo en casa.
Cuando Obama puso la fecha lÃmite de agosto 2010 le criticaron. La insurgencia planearÃa su estrategia en función de ese plazo, habÃa que ser más discretos, se dijo. Está por ver qué pasará. De momento, la fecha ha hecho que las fuerzas de seguridad iraquÃes se espabilen. Esto no es sin embargo garantÃa de nada.
Obama ha conseguido por ahora lo que querÃa: deshacerse de la guerra en Irak pronto. Si no hay cambios, al final de 2011 no deberÃan quedar soldados americanos en Irak. En Afganistán la estrategia es la misma. Obama dijo que los americanos empezarán a irse en julio. Pero ahà la situación es distinta. El ejército afgano es menos eficaz y los talibanes están mejor organizados. Es un modo de poner presión a todos, pero será más difÃcil que funcione. Por ahora Karzai intenta convencer a los talibanes para que firmen la paz y compartan el poder. Es una estrategia defensiva. Mientras, en Irak, la guerra sigue latente.
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El otro gran momento de Obama estos dÃas ha sido el inicio de las negociaciones de paz entre israelÃes y palestinos. Cada uno de los cuatro últimos presidentes americanos ha montado las suyas. Es un esfuerzo obvio de la polÃtica exterior americana: la paz entre Israel y Palestina relajarÃa la región.
El objetivo de Israel es la seguridad; el de Palestina, la independencia. Las grandes claves de la negociación son los refugiados palestinos, Jerusalén, los asentamientos y las fronteras, y la garantÃa palestina que desde su territorio no se ataque a Israel.
La gran esperanza para la paz es que ya todas las partes saben en qué deben ceder para que el otro acepte. Los dos jefes negociadores, el israelà Yitzhak Molcho y el palestino Saeb Erekat, son veteranos de las conversaciones. Erekat ha dicho que “no es hora de negociar, sino de tomar decisiones”. Los detalles ya se saben. Está por ver si la voluntad de llegar a acuerdos es sólida.
El gran problema es la división, sobre todo en el lado palestino. En el mejor de los casos, en el que el primer ministro Netanyahu y el presidente Abbas firmen un acuerdo, los palestinos sólo podrÃan obligar a que se cumpliera en Cisjordania, donde manda Fatah. En Gaza gobierna Hamás y podrÃan seguir sin reconocer a Israel ni el pacto que se hubiera firmado. Erekat cree que “si firmamos un acuerdo definitivo en todas las cuestiones clave, recuperaremos Gaza”. Se refiere, imagino, a que la población de Gaza preferirÃa la paz que ha firmado Fatah a Hamás y su eterna lucha. Es sobre todo un deseo.
DÃas antes al inicio de las negociaciones, Erekat leyó un comunicado por la radio: “Shalom, Israel, sé que os hemos decepcionado. Sé que hemos sido incapaces de cumplir con la paz en los últimos 19 años”. Erekat pedÃa luego disculpas por los errores palestinos. Israel negocia con el adversario más débil y bien dispuesto, Fatah. Yitzhak Rabin, el primer ministro asesinado, dijo en cambio que “la paz se negocia con los enemigos, no con los amigos”. Israel no tratará ni con Hamás, Hezbolá ni Siria (por los altos del Golán). Quiere antes precondiciones, que Israel tampoco ofrece. TurquÃa o Siria, además, podrÃan echar una mano para que Hamás y Hezbolá entraran en razón.
En el lado israelÃ, los colonos judÃos que viven en asentamientos -y los partidos que les apoyan- harÃan todo lo posible para que la paz descarrilara: lo primero, quizá, atacar a palestinos para provocar respuestas. Hebrón, por ejemplo, es la segunda ciudad santa judÃa. Para sacar de allà a los colonos, el ejército israelà deberÃa emplearse a fondo.
Estados Unidos ha dado un año a las partes para que lleguen a algo. No hay prisa. Sin embargo, a finales de septiembre puede ya torcerse todo. El dÃa 26 acaba la moratoria del gobierno israelà de 10 meses de no construir en los asentamientos. Si Israel reanuda las construcciones, Abbas abandonará. Netanyahu dice que espere. Según parece, lo probable es que construyan nuevas casas sólo en los asentamientos que tras la paz formarÃan parte de Israel, como algunos de Jerusalén este.
Además de estos problemas, la paz requiere más. Hillary Clinton dijo en referencia a los pueblos palestino e israelÃ: “Vuestros lÃderes pueden estar sentados en la mesa de negociaciones, pero vosotros sois en definitiva los que decidiréis vuestro futuro”. Asà es. Los años de desconfianza no cambiarán en dos dÃas. Aunque cualquier acuerdo servirÃa para ganar tiempo. Como he contado otras veces, los israelÃes temen que tras la firma de la paz, la lucha árabe por echarles de su paÃs siga. El lÃder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, ha dicho que “las negociaciones nacen muertas. Palestina desde el mar hasta el rÃo es propiedad de la nación palestina, de los árabes y los musulmanes, y nadie tiene el derecho a renunciar a esa tierra, ni a una gota de su agua”. Está claro lo que harÃa Hezbolá desde LÃbano si Abbás firma la paz con Israel.
La esperanza es lo último que se pierde. La hipotética paz serÃa un parche. Pero ya servirÃa para comprar tiempo y que la región se preocupara por su vida cotidiana. Hace unos dÃas Israel anunció que en sus escuelas se enseñará árabe. Hace ya meses que el primer ministro plaestino, Salam Fayyed, intenta construir un estado palestino firme al margen del conflicto. Son pasos adelante. Hay que centrarse en esos avances y dar tiempo. Quizá otra generación esté más madura para consolidar una paz definitiva.

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‘La insurgencia empezó a matar con saña. A finales de 2006 morÃan más de tres mil civiles al mes. (…) Este agosto murieron 295; aunque en julio, casi 400. Lo mismo con los soldados americanos: en 2007, murieron 904; en 2010 llevamos 47.’
Como bien dices en el párrafo siguiente al que he copiado, eso son acciones terroristas. Y esa es la diferencia entre ‘terrorismo’ e ‘insurgencia’: la insurgencia tratarÃa de matar sólamente al invasor, el terrorismo mata sencillamente a quien puede, cualquier muerte le sirve para extender el terror y eso significa que mueren civiles casi en exclusiva. Que son más fáciles de matar.
Cuando alguien compara la ‘insurgencia’ irakà con, qué sé yo, la guerrilla española contra Napoleón, las milicias de Washington o la resistencia francesa frente al nazismo, que repase las cifras de muertos, que lea los nombres y apellidos y que se deje de comparaciones. Esto es terrorismo que no pretende echar a los americanos sino asegurarse el poder mediante el terror de sus conciudadanos cuando los americanos, al fin, se larguen. Mediante el terror y la eliminación de la competencia, en algunos casos.
Y eso con independencia absoluta de lo que uno piense sobre la invasión, la ocupación, EE.UU., Saddam, &c.
Como siempre, gran trabajo. Salud.
Muy buen artÃculo como siempre:
Acerca de Irak: Está claro que la insurgencia que golpea cada dÃa en Irak no pretende que vuelva un régimen como el de Saddam. ¿Dónde estaban en tiempos del dictador? ¿No están mejor sin él? Se dice que les han invadido, y que eso es lo que les hace rebelarse. Aparte de las 2.000 divisiones internas que sufren, yo estoy seguro que mi abuelo, combatiente republicano, hubiera firmado que nos invadieran los americanos para librarnos de Franco. Aunque está claro que no se puede comparar. Creo sinceramente que el modelo que trata de implantar EEUU es mejor que el que pretenden implantar quienes les combaten. Ha habido elecciones.
Un abrazo.
Arkaitz,
la insurgencia autóctona iraquà es sunÃ, como Sadam. En Irak, sin embargo, los chiÃes son mayorÃa, asà que desde que llegaron los americanos mandan ellos. Por tanto, los sunÃes luchan por los privilegios perdidos. Por tanto, sà que pretenden que vuelva un régimen como el de Sadam porque tenÃan ventajas que en una democracia dejan de tener, al menos por ahora.
Con el ejemplo de tu abuelo, en España hubiera habido milicias fascistas que habrÃan tratado de vencer a los invasores americanos por cualquier medio. Es algo asÃ.
Como dice Mercutio, por eso mueren tantos civiles. En los años más duros para Irak, el conflicto podÃa describirse como una guerra civil entre un bando chià y otro sunÃ. Los dos querÃan mandar. Por eso morÃan tantos civiles. Los americanos habÃan provocado eso pero no eran las vÃctimas principales.
Más claro agua, Jordi, gracias por tus explicaciones.
Por cierto, ¿qué opinas del chalao ese que va quemar coranes? Mi opinión: Hasta el general Petraeus ha declarado que es peligroso para la seguridad de EEUU y del mundo. ¿GenerarÃa tanto peligro quemar bÃblias? Lo siento pero no aguanto ninguna religión, especialmente el islam.
saludos