ObamaWORLD

Miércoles 15 de septiembre de 2010

Los republicanos ganarán las elecciones, pero los demócratas aún pueden remontar

El 2 de noviembre hay elecciones en Estados Unidos. Se votan casi todos los cargos públicos menos el de presidente. Los comicios más importantes son tres: congreso, senado y gobernadores.

El congreso se renueva entero cada dos años (congresista es el cargo federal que más se renueva). Hay 435 escaños y ahora los demócratas tienen mayoría: 255 contra 178. Deberían perder 39 para que el Congreso cambiara de color.

Los senadores son elegidos por seis años. En las elecciones de cada dos años, por tanto, renuevan sólo algunos miembros, los que toquen. El senado tiene 100 escaños; ahora los demócratas tienen 57, los republicanos, 41, y hay dos independientes que tienden a demócrata. Este año habrá 37 escaños en juego: 19 son ahora demócratas; 18, republicanos. La mayoría es la mitad más uno (51), pero el senado tiene una regla especial -el filibuster- que permite bloquear leyes con 40 senadores. Los republicanos ya los tienen. Ahora, para conseguir la mayoría en noviembre, necesitan ganar al menos diez escaños.

Aparte de estas dos elecciones federales, 37 estados escogen gobernador, junto al congreso y el senado estatales. Para el día a día de la política nacional americana, sobre todo son importantes las otras dos: congreso y senado.

¿Quién ganará? Los republicanos. Nadie lo duda, lo tienen mejor por dos motivos: por sondeos -sus votantes están más entusiasmados- y por tradición -el partido de un presidente que acaba de llegar siempre pierde a los dos años; George W. Bush lo evitó gracias al 11-S.

El Congreso es el objetivo republicano más al alcance. Si los demócratas perdieran menos de 30 escaños y mantuvieran la mayoría, sería un éxito. Si perdieran 39 o más y la mayoría, sería una derrota razonable. Si se quedaran con 60 menos que ahora, sería una catástrofe. El senado es más difícil que lo pierdan, pero si se quedan sin congreso y senado, sería devastador. Estas son las claves.


Habrá sólo un tema

La economía. Serán unas elecciones sobre la crisis. No se hablará de política exterior ni de guerras culturales: matrimonio gay o aborto. El paro roza el 10 por ciento y hay trabajadores que llevan meses sin empleo. Los republicanos se centrarán en el fracaso demócrata: no haber sido capaces de mejorar la economía en los dos años de Obama. El presidente propone estos días retoques, pero no variará la gravedad antes de noviembre. El crecimiento no llegará en dos meses. El déficit público del país es enorme.

Obama dice ahora que las políticas son las correctas, pero que aún no han tenido tiempo de fructificar. Tiene parte de razón. Su estímulo de 800 mil millones de dólares evitó una recesión mayor -siempre según la indemostrable opinión de economistas- e incluso parece que fue demasiado pequeño. Los republicanos no atienden a razones. Hay una cosa cierta: la economía va mal. Es su caballo de batalla y es ganador.


La defensa demócrata

El lema republicano por tanto será: “Estábamos mal, estamos mal, hay que cambiar”. Los demócratas tienen dos defensas:

1. La culpa no es nuestra. La crisis explotó en septiembre de 2008, dos meses antes de las elecciones. El déficit entonces ya era inmenso. Aunque apenas se ha rebajado con Obama, el gobierno defiende que el mal ya estaba hecho. La metáfora más usada de Obama en sus discursos electorales recientes habla de un coche en una zanja: los republicanos hicieron que el coche -la economía- se saliera de la carretera y quedara atrapado en el barro. En dos años, despacio, los demócratas lo han sacado del agujero y está en la carretera de nuevo, a punto para arrancar. Entonces grita Obama: “¡Ahora quieren de nuevo las llaves! ¡Para volverlo a meter en la zanja!” Cierra con una broma: “Estamos de acuerdo en que entren en el coche y se sienten detrás, ¡pero no al volante!”

Los republicanos deben aclarar sus intenciones económicas. Aunque no hace falta que se expliquen mucho. Según un 58 por ciento de los americanos, las políticas de los republicanos serían distintas a las de Bush. Es todo lo que cuenta. Para evitar que se escapen, la Casa Blanca intenta centrar la campaña en el líder republicano en el Congreso, John Boehner, y su relación con lobistas e intereses especiales. El mensaje es el mismo, constante: la culpa es de ellos y nos llevarán de nuevo donde estábamos.

2. Sólo saben decir que no. “Si yo digo que el cielo es azul, ellos dirán que no”, dijo Obama la semana pasada en Milwaukee. El otro gran argumento de los demócratas es que los republicanos prefieren que las cosas vayan mal para recoger éxito electoral. Dirán que no a cualquier propuesta de la Casa Blanca. “Si yo fracaso, ellos ganan”, dice Obama. Para los demócratas, los republicanos han hecho lo fácil: esconderse y tratar de frenar medidas demócratas con excusas sobre el exceso de dinero público empleado.

Una segunda línea de ataque será que los republicanos son radicales y aspiran a deshacer todo lo que han conseguido en dos años. La elección en algunas primarias de candidatos de Tea Party ayuda. El presidente del Partido Demócrata, Tim Kaine, envió hace unos días un correo a sus seguidores: “Los republicanos han nominado un grupo de ideólogos de derechas que prometen desmontar las victorias logradas por nuestros padres y abuelos”. Kaine cita como ejemplo a tres candidatos al senado apoyados por el Tea Party: Sharron Angle (Nevada), Rand Paul (Kentucky) y Joe Miller (Alaska). Hoy añadiría también a Chistine O’Donnell (Delaware).

Para algunos, no es la táctica más limpia: siempre hay que destacar lo positivo, no recordar que Sarah Palin va con los otros. Pero una elección es una elección.


El as en la manga

No está claro que esta estrategia funcione. Los demócratas tienen más dinero para anuncios, pero cada candidato juega en una campaña distinta. Hay demasiados elementos en juego.

Pero la campaña demócrata tiene, como la de Obama en 2008, un as en la manga. En las encuestas, la diferencia hoy a favor de los republicanos es entre “votantes probables”. Cuando se pregunta a votantes generales, el resultado está más igualado. La diferencia pues está en las ganas que tienen de ir a votar los republicanos y las pocas que tienen los demócratas. Esto se puede arreglar.

Organizing for America es la organización de base de los demócratas. Se dedican a buscar a los votantes en su casa. Gracias al trabajo de 2008, los demócratas tienen listas completas para saber dónde viven sus votantes más probables. Hay que ir a buscarles, convencerlos y llevarlos a votar. La selección de los votantes que necesitan ya está hecha: 15 millones de personas (en 2008 casi 70 millones votaron por Obama). De esta campaña depende el éxito de las elecciones. David Plouffe, que fue jefe de campaña en 2008, lo explica en este vídeo.

Imagen de previsualización de YouTube

Plouffe dice que los vientos no son buenos para los demócratas. Pero que muchas elecciones se decidirán por un puñado de votos: 51 a 49 por ciento. ¿Qué hay que hacer? Dos cosas. Primero, los días previos de la elección, se llamará por teléfono o a la puerta de votantes medio convencidos. Cuando digan que están dispuestos a votar por el candidato demócrata de turno pasarán a la lista de “votantes convencidos”. Luego, el 2 de noviembre irán por su casa a confirmar que ya han votado. Según Plouffe, no hay arma más convincente que un vecino que hable con otro. Sé bien el sistema porque en 2008 hice todo el proceso mientras cubría cómo funcionaba la campaña.

Ahora hay sin embargo un problema: no es lo mismo escoger al primer presidente negro de la historia después de ocho años de un presidente malo que salvar los muebles a tu partido. La fascinación ha decaído. Cuando yo fui, todo el mundo ayudaba, abuelos y niños. Los voluntarios llegaban de todo el mundo. Aquello era historia. Esta vez, cuando vaya a Texas y Luisiana los últimos días de campaña, me encontraré con los fans demócratas más convencidos. Ya no es historia, vuelve a ser política.

El entusiasmo pues ha caído, pero también las expectativas de Plouffe son menores (necesita menos votantes para ganar). La única duda es saber si será suficiente para igualar el entusiasmo republicano. Según dicen aquí, en 2009, el entusiasmo demócrata iguala el republicano hacia el final. Habrá que esperar. Los republicanos lo tienen todo a favor. Pero para ganar, hay que salir al campo y jugar.

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Comentarios 4 comentarios

Comentarios

  • 15.09.2010 Gaze

    Buena nota, Jordi, como siempre, pero la pregunta crucial es:

    ¿Republicanos o Te Party?
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    (The American people fear for the country identity, their life and future of their children…= Tea Party)
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    El Te Party no es Republicano, es un movimiento nacionalista-popular que nace a raíz de la incompetencia y excesivo control de un gobierno que intenta imponer agendas ideológicas contra el desapruebo de su población.
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    Ideología y falta de sentido común de Barack Husseim Obama vs. Te Party

    Gaze Delfort

    Había comentado anteriormente que en asuntos de política norteamericana todo es permisible de acuerdo a los principios que constituyen la primera enmienda constitucional del país. Esa libertad, podría decirse que es la libertad moral de las piezas del ajedrez que se mueven desde todos los capitolios de cada estado, pasando por el Congreso, Senado hasta el óvalo de la Casa Blanca donde el presidente Obama mueve los hilos iniciales de su transformación social y política de Washington DC.

    ¿Pero qué pasó con esa movida de pieza de ajedrez? ¿Cómo se explica que el país actualmente a dos años de presidencia saborea con amargura un profundo desdeño y defraudación colectiva del sentir nacional por el primer presidente negro que suponía cambios transformacionales pos racista y de unidad nacional? Se suponía que el presidente Obama sería ejemplo para la nación y el resto del mundo para que el país americano continuara asumiendo el presente y futuro que le corresponde como superpotencia mundial, pero que en la actualidad, esa mundialidad se desvanece cuando vemos que Barack Husseim Obama embarga el futuro económico y militar en guerras inútiles en el Oriente medio con un déficit de tres generaciones de impago; a su ves, no olvidemos que la infraestructura foránea económica de China y su mercado asiático de la cuenca del pacifico, Brasil, Rusia se despabilan del invernadero del pasado aprovechando precisamente el hueco- averiado que deja la actual administración norteamericana.

    El presidente, Barack Husseim Obama se comprometió a solucionar asuntos socio-morales de la nación, pero no ha sabido responder a ello con dirección y certeza presidencial comenzando con el asunto de la inmigración de casi 20 millones de indocumentados. Barack Obama no ha sabido encarar su promesa con el asunto de la “proposición 8” (que el dio el voto) por evitar caer en una situación vergonzosa con votantes y sus incumbentes. Obama no ha sabido responder al asunto de Guantámo a dos años de promesa, no ha sabido oponerse con postura y carácter-presidencial con el asunto de la mezquita de Córdoba, el presidente no ha sabido litigar con astucia a la oposición corporativa-oligarca de la nación, otra que no sea el vilipindeo contra su antecesor Bush. Obama no ha sabido comprometerse con la minoría congresista (GOP) imponiendo su poder detrás de la puerta como queda fijo con su monstruosa reforma de sanidad social que nadie sabe como terminará afectando a la nación en le futuro.

    El presidente se ha quedado corto con su primer paquete de estímulos económicos e insiste en sacar un segundo paquete de $ 350B para sostener los pilares de una economía claramente en declive y de continuo incremento de cuerpos desocupados que gravitan con el dinero fiscal de desempleo. El presidente es culpable de no saber litigar con inteligencia cuestiones tan importantes como la nuclearización iraní que si duda va a desestabilizar al Oriente medio al punto que se declare como nación atómica. Esa misma falta de liderazgo para esa parte del mundo dejará nulo el sacrificio de miles de vidas humanas que el ejército norteamericano ha derramado a partir del deposeso de Saddam Husseim y actual guerra en Afganistán, además del vertedero de billones de dólares para mover maquinas y energía humana para la guerra.

    Por cierto, Obama ha tenido tiempo suficiente de asentar moralmente su presidencia con el balance que ha caracterizado a los mejores presidentes de la nación norteamericana, aun con la oposición en su cara. Sin embargo, el dilema de Obama no es el GOP ni el conservadurismo de Glenn Beck o el Te Party, sino que radica en un compulsivo dilema centrado en valores ideológicos de base izquierda-liberal que no empalman con las necesidades e ideales de una cultura de consumo, de mercado de individualidad y libertad social que ofrece una democracia como América. La cultura de Barack Husseim Obama no es la de América. La cultura de Obama es la de Kenya, de su padre, de su madre-humanista liberal, es de la de su padrastro Lolo de visos y corte ideológico anticolonialistas que le ha dado una cosmovisión-global errónea sobre la función geopolítica del planeta y del sentir de su nación. Esa estructura anticolonialista es la que observamos hoy en América, y es la estructura socialista del padre de Obama que Barack H. Obama prometió en su tumba continuarla en su administración. (***Léase el extracto del padre de Obama, más abajo).

    Ahora, ese mismo pensamiento popular-ideologizado y liberal que levantó masas y entregó la presidencia se le opone a Obama en el camino como muralla de concreto que no le deja libre el camino para que tome decisiones con dirección certera de líder y de confianza que se necesita en estos momento de desorden-social-político y económico. Debido a la incapacidad gubernamental de la actual administración, el Te Party nace desde los intersticios del subsuelo del país como un verdadero movimiento nacionalista” que siempre ha estado ahí gravitando en los corazones del verdadero americano. El Te Party, hoy se levanta como un revolucionario auténticamente de espíritu conservador-nacionalista con todos los colores políticos comenzando con demócratas, republicanos, independientes y raciales de profesionales, trabajadores medio-educados y bien educados en su mayoría con el solo fin de desplazar el liberalismo-demócrata durante los comicios presidenciales del 2011.

    El lector en el extranjero debió creer que el ‘grassroot’ del Te Party es un troglodita huérfano, islamofóbicos, extremistas, ignorantes tal como lo pintan los medios de difusión, pero eso no es verdad; el Te Party es auténtico, solo busca el retorno de lo que siempre ha sido América y simboliza valores tradicionales que han hecho de este país una gran nación-económica y puerta de oportunidad para millones de seres humanos que viven de su cultura y ahora debido al efecto concomitante de una administración de izquierda-liberal que ha conducido al país en la dirección errónea, el Te Party surge para representar el sentir emocional de una nación afectada por la actual administración. Podría decirse que el Te Party viene a contrarrestar el status-quo de los dos partidos dominantes del país, demócrata y republicanos y ese es el contrapunto demostrado recientemente con Christine O’Donnell que ganó en las premisas generales y que el TP, hasta ahora ya ha conquistado siete puestos para el Senado.

    La debilidad moral, falta de sentido común para liderar el país, es la causa y el efecto del Te Party que viene a contrarrestar los excesos de la izquierda-liberal de Barack Husseim Obama.

  • 16.09.2010 JM Guardia

    Buen post, pero re “No es culpa nuestra”: olvidas que cuando estalló en sept 2008, los Demócratas llevaban dos años en mayoría en las dos cámaras del Congreso, y de ellos dependen los presupuestos y la regulación (como sabes, el poder omnímodo del presidente es bastante mito). Tangencialmente toqué el tema en http://barcepundit.blogspot.com/2010/09/otro-....menso.html. Así que podemos esperar esa respuesta republicana al argumento demócrata y, simpatías políticas aparte- tienen razón.

  • 16.09.2010 Jordi Pérez Colomé

    JM Guardia,

    tienes razón y es un tema interesante. Los demócratas controlaban las dos cámaras desde 2006 -el senado con ayuda de independientes-, pero ¿qué responsabilidad tienen en las cuentas finales de la administración anterior? Tampoco la crisis se fraguó sólo en 2007. La regulación dependía de ellos, sí, pero nunca hubiera pasado lo que se ha firmado este verano sin un presidente que empujara y una crisis reciente. Es un asunto para darle vueltas. (Tu post en Barcepundit, por cierto, me da “software malintencionado”; ¡no me envíes cosas raras! ;) )
    De todos modos, hablo de lo qué dirán, se ajuste más o menos a la verdad. También los demócratas hablan del secuestro del partido republicano por el tea party y por muchos candidatos que presenten, son aún unos poquillos.
    Gracias por el comentario.

  • 11.10.2010 PEDRO

    qUIERO FELICITAR LA COLUMNA DEL SENOR GAZE DELFORT, Y BUEWN A OPINION POR CIERTO. ESTOY CON UD. Y LO APOYO EN TODO SU CO
    MENTARIO. SOLO QUIERO AGREGAR ALGO: AL PARTIDO CONSERVADOR,
    LO INSTO A QUE USE LA MISMA TACTICA DEL PARTIDO DEMOCRATA, EL CUAL
    ES SALIR A BUSCAR AL SIMPATIZANTE DEL PARTIDO Y QUE SIEMPRE HA VOTADO EN TODAS LAS ELECCIONES Y A LOS INDECISOS, CASA POR CASA, HAY TIEMPO Y DINERO PARA HACERLO. ES TIEMPO QUE SE PONGAN
    LAS PILAS LOS CONSERVADORES. NECESITAMOS UN ESTADOS UNIDOS FUEWRTE Y LIDER DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA LIBERTAD, ASI COMO ,EL SALVAGUARDAR LOS VALORES MORALES Y ETICOS , CON LOS
    CUALES COMULGARON NUESTROS PROCERES PATRIOS.

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  • 23.09.2010 Los dos grandes problemas electorales de Obama | Obamaworld

    [...] Hablé hace unos días de cómo Obama y los demócratas intentarán defenderse: con dos argumentos (la culpa no es sólo de ellos y los republicanos no quieren en realidad resolver los problemas en el congreso) y con un as en la manga (el esfuerzo de las bases del partido para convencer a la gente con llamadas o puerta a puerta). [...]

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