ObamaWORLD

miércoles 27 de octubre de 2010

‘Entre tú y yo, aún hay racismo en América’

El domingo viví uno de los momentos más violentos de mi vida. Lo conté aquí. Se acabó un servicio religioso y la gente se levantaba para saludarse. Yo hablaba con dos señoras. Vino un negro a darnos la mano. Se la di. La señora que tenía al lado le miró, le miró la mano, se giró y siguió hablando. El señor bajó la mano y se fue.

El día antes, en una reunión del Tea Party, en Nueva Orleans, había una sola negra entre el público. Mary, la presidenta, me contó que otros negros le pedían por qué iba con los ricos: “Yo también quiero ser rica”, contestaba ella. Nueva Orleans es una ciudad negra, con barrios muy decrépitos donde viven negros. Mary me dijo que algo debía pasar si hacía décadas que la alcaldía de Nueva Orleans era demócrata –el partido preferido por los negros- y la ciudad seguía igual de mal. Mary cree que viven del erario público, sin más.

Ese mismo sábado comí una hamburguesa en un Wendy’s en Airport Avenue, también en Nueva Orleans. Éramos 22 clientes, todos blancos (uno hispano). Detrás del mostrador había ocho personas, todas negras. Ayer en Berkow, Alabama, había en un Church’s Chicken un porcentaje similar, aunque había un joven blanco en la cocina y luego han entrado tres negros.

No me gusta hablar de racismo. Suele ser indemostrable, como todos los sentimientos. La mujer que negó el saludo, si le preguntáramos, quizá diría que no da la mano a desconocidos.

Pero algo hay. Hoy, en Montgomery, he ido a una reunión del comité comunitario del barrio de Millbrook. Estos comités se encargan de cuidar los lugares comunes del distrito. Son cargos electos. Mientras daba vueltas en coche por la zona, había visto sobre todo blancos. En la sala del encuentro, había 34 personas. Eran todas negras, menos otros dos y yo. (La foto es de antes de empezar; luego han entrado unos cuantos más.)

Montgomery no es un lugar cualquiera. Es la capital de Alabama. Aquí se construyó el primer capitolio de la confederación de estados del sur –que defendieron la esclavitud en la guerra civil contra el norte de 1860- y en sus escaleras Martin Luther King habló tras la marcha desde Selma por los derechos civiles. Al otro lado de la calle, está la iglesia (en la foto) donde en 1954 King empezó su tarea de pastor tras sus estudios. Dos calles más arriba está hoy el Civil Rights Memorial, que honra la memoria de los 40 muertos en el conflicto. Esto ocurrió hace apenas 45 años. Es más reciente de lo que parece.

El acto de hoy en Montgomery era un seminario de educación para los votantes. Los otros dos blancos que había eran el ex juez Jimmy Stubbs y una voluntaria para los colegios electorales; los dos estaban aquí para dar la charla. La educación de los votantes aquí no es ninguna tontería. En el acto daban la papeleta electoral para ese distrito de Alabama. La gente tiene que votar 32 cosas. Hay una opción fácil: se puede marcar a “todos los demócratas” o “todos los republicanos”. Si se quiere ir uno a uno es un buen rato. Es muy improbable que alguien conozca a todos los candidatos: una cosa es gobernador, senador federal o congresista y la otra comisario de agricultura e industrias o uno de los jueces de una sala precisa. Es un galimatías (ahora no puedo escanear la hoja, pero guardaré algunos documentos interesantes y lo haré a la vuelta).

El acto empieza con una oración, como todos. No traen a ningún pastor. La hace uno de los presentes. El día del Tea Party luego todos se pusieron la mano en el corazón y recitaron el juramento de lealtad (el pledge of allegiance, que se aprende en el cole): “Juro fidelidad a la bandera de los Estados Unidos de América, y a la república que representa
una nación bajo Dios, indivisible con libertad y justicia para todos”. En Montgomery no lo han hecho. Es una diferencia importante.

El acto lo había organizado Tom Brown, un líder comunitario. Brown quería animar a votar. Ha dado un ejemplo peculiar. Hace unos días un joven le dijo que no votaba porque votaban “ellos”. Brown le dijo que el 2 de noviembre, eldía de las elecciones, “ellos eras tú”. El joven no votaba porque era cosa de blancos.

Esa actitud lleva en parte a otra de las cosas que ha dicho Brown: “¿Dónde están los hombres?” En el acto había sobre todo mujeres. Hace tiempo que negros ilustres como Bill Cosby o el presidente Obama denuncian la falta de responsabilidad paternal de los negros. Los hombres no van porque no les interesa o están en la cárcel. (El porcentaje de negros encarcelados respecto a la población es aterrador, uno de cada ocho.)

Luego ha dado la palabra al juez Gibbs, que ha explicado para qué sirve un juez y algunos detalles sobre el voto. Ha acabado en seguida. Se le veía cansado y se ha ido a mitad del acto. Yo quería hablar con él. Cuando iba a salir me ha mirado. Es algo difícil de explicar, pero con esa mirada me ha dicho algo así como “un blanco como tú en un sitio como este seguro quiere hablar conmigo”.

Hemos salido fuera. Le he preguntado por qué, si esto era una reunión de esta comunidad y la calle estaba lleno de blancos, aquí no había ninguno: “Entre tú y yo, aún hay racismo en América”. No creo que esta frase sea noticia, aunque la haya puesto en el titular. Según el juez Stubbs, la gente se ha acostumbrado a vivir con los de su raza y no se mezclan. Nadie sabe por qué y Stubbs es pesimista: “No creo que cambie. Hablamos de algo que lleva así casi doscientos años”. Me ha animado a buscar la respuesta: “Si consigues saberlo, seguro que un día llegas a presidente de España”.

He vuelto adentro. El acto había acabado y he ido a hablar con Tom Brown. Tiene 74 años y nació en Alabama, pero ha vivido toda su vida en Chicago. Ahora ha vuelto ya jubilado, por el clima y porque aquí vive en una casa y no en un apartamento. Le he preguntado lo mismo: por qué los blancos no vienen. Me ha contestado: “Por identidad racial”, no por racismo. Respecto al futuro, cree que es cuestión de tiempo. Él vivió aún los autobuses segregados. Cuando su generación muera, se olvidará. Los hijos aún lo viven un poco, pero los nietos han tenido profesores, carteros y compañeros de equipo negros. Es un argumento parecido al de los gays: cuando alguien conoce a uno, se le pasan los prejuicios.

Es curioso el pesimismo blanco y el optimismo negro. Ni tan sólo los dos lo llaman igual. Yo creo, como Tom Brown, que pasará. Pero aún queda, a pesar del presidente.

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Comentarios 4 comentarios

Comentarios

  • 27.10.2010 Juande González Moyano

    Este artículo deja mal sabor de boca, Jordi, así que supongo que has hecho un buen trabajo. Desagradable asunto. Yo no sé quién de los dos tiene razón, si Stubbs o Brown, pero creo tener alguna pista de por dónde va la solución. Mi impresión de Estados Unidos es que entre las clases más acomodadas hay más integración. También hay menos negros, claro, pero los que hay viven integrados sin mayores problemas. ¿Me equivoco?
    Mi hipótesis parte de que la pobreza genera miedo. Además suele ir ligada a la falta de educación, que también produce individuos más temerosos, menos confiados. Y en un entorno de temor, la gente tiende a identificarse por rasgos como la raza. Además los discursos racistas surten sus peores efectos entre los menesterosos. Si es así, la integración dependerá de una disminución de las desigualdades. No sólo, claro. Pero creo que en esto el discurso socialdemócrata no está desencaminado. En cambio patinan, y de qué modo, en la educación, que podría ser la otra parte del problema.
    Saludos,
    Juande

  • 27.10.2010 Arkaitz

    Hola Jordi:
    Cuando estuve en EEUU (también es verdad que no estuve em NY precisamente, sino en Kansas City Missuri) no ví una sóla pareja mixta. No ví un sólo negro con una blanca o viceversa. En España he visto muchas: Sudamericanos con españolas, árabes y españoles…yo qué sé. No digo que aquí no haya racismo. En Kansas, además, era normal entre blancos usar la palabra “monkey” al referisrse a los noegros, y era normal ver banderas confederadas en algunas casas. En fin.

  • 27.10.2010 Jordi Pérez Colomé

    Juande,

    por supuesto que puede ser la pobreza. La diferencia es que los ejemplos que doy son de clase media. Ayer, después de la reunión, di una vuelta por un parque donde montones de padres llevaban a jugar a sus hijos a béisbol y fútbol americano. No eran pobres. Había algunos negros jugando, pero parecían dos mundos.

    Aquí, en Alabama, el asunto parece que va más allá de la educación, que sea, simplemente, así.

    Claro, Arkaitz, tampoco he visto yo aquí parejas mixtas. Si no van a una reunión del comité del barrio, menos se van a casar. No sé si en España tenemos algo que sea comparable. No ha habido segregación ni asesinatos raciales en la historia reciente. Aquí también hay, en proporción, más parejas mixtas entre blancos, latinos, musulmanes y asiáticos.

  • 27.10.2010 unodostres

    (Ante todo, gran blog).

    A mí ‘identidad racial’ y ‘racismo’ me suenan bien diferentes. Identidad racial es definición de rasgos característicos de grupos: esto es de blancos, esto es de negros. Racismo es infravaloración de grupos: los negros son tontos y despreciables, los blancos maravillosos (o a la inversa). El que grupos raciales tengan identidades diferentes no es un gran problema, salvo que uno aspire a un igualitarismo completo. Limita, pero no envenena. El racismo sí que es un problema.

    Eso sí, la identidad racial exige que cada raza esté dispuesta a pagar el precio de la identidad seleccionada. Si los negros consideran que estudiar es de blancos, así les va a muchos después.

    ¿Es fácil que un negro se case con una blanca cuando el negro ha sido criado con la idea de que la raza blanca ha humillado y sojuzgado a la raza negra? Aceptando la existencia de racismo blanco, creo que muchos negros intentan que blancos del siglo XX paguen los errores de blancos que murieron hace dos siglos.

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  • 27.10.2010 Tweets that mention ‘Entre tú y yo, aún hay racismo en América’ | Obamaworld -- Topsy.com

    […] This post was mentioned on Twitter by MGR, Geógrafo Subjetivo, Sera Sánchez, Jordi Perez Colome, Señor Bohnke and others. Señor Bohnke said: RT @MGR: “Entre tú yo, aún hay racismo en América” http://j.mp/bkyULT […]

  • 07.11.2010 Así es América | Obamaworld

    […] 8. La inmigración y la raza aún cuentan. En ningún otro país del mundo hay gente de tantos colores. Los blancos han dejado de ser mayoría. Cada vez habrá menos. Estados Unidos es en parte un ejemplo de integración -si alguien viene a trabajar, es bienvenido-, pero también hay guetos (no sólo raciales). Eso no quieta que haya gente que teme por el alma de su país y cree que los extranjeros la diluyen. Yo lo he visto esta vez en algún grupo del Tea Party y los latinos. No es necesariamente racismo, sí la insistencia en que deben integrarse -adquirir lengua y costumbres- desde la primera generación. Con los negros, aún queda mucho. […]

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