ObamaWORLD

viernes 29 de octubre de 2010

El Tea Party que por ahora he visto: entre moderado y carrinclón

Desde que llegué a Estados Unidos hace una semana, he estado en tres reuniones de Tea Parties locales. He visto tres grupos distintos. Uno, moderado, de “gente normal”, en Nueva Orleans, ya lo conté aquí.

El segundo lo vi ayer: es el más político y soso; se parece más a un partido y menos aun movimiento de base. Hablé con Julianne Thompson, que es coordinadora de los Tea Party Patriots en el estado de Georgia y dirige el grupo de Atlanta. Me hizo el discurso oficial de la organización. No se salió en nada: “El Tea Party tiene tres principios: responsabilidad fiscal, gobierno limitado y libre mercado”, decía, que es algo que sabemos todos.

Como otros grupos, Julianne empezó a pensar “en hacer algo” a principios de 2009 –Obama juró el cargo el 20 de enero. Aunque, dice, la inquietud le surgió con los rescates financieros que el gobierno de Bush hizo al final de su mandato. No sería por tanto un movimiento contra Obama, sino contra un modo de dirigir el país. Nada es nuevo.

La historia personal de Julianne, sin embargo, es más rica. Ha estado ligada al Partido Republicano durante años: primero trabajó con ellos en el Congreso y luego fue encargada de prensa del partido en Georgia. Luego lo dejó y es ama de casa: “Me casé, tuve dos hijos y son lo más importante para mí”. Ahora hace algún trabajillo en su ámbito, pero sobre todo dedica entre treinta y cuarenta horas al Tea Party: “Son muchas horas, pero quiero a este país y que mis hijos vivan en un país libre y pueden realizar el sueño americano”.

La imagen de Julianne también s importante. Cuando le he pedido si podía hacerle una foto, Julianne se ha puesto guapa: “¿Cómo me queda el pelo?” Su imagen pizpireta es típica de la mamá conservadora americana de suburbio. De ese ámbito salen la mayoría de miembros del Tea Party.

Me he encontrado con Julianne en el centro de convenciones de Duluth, al norte de Atlanta. Allí había un mitin de Newt Gingrich, que fue líder republicano del Congreso desde 1995 a 1999. Es un orador extraordinario. Se paseaba por la tarima y hablaba con la calidez de un conocido. Sin estridencias pero sin pausas. No preparaba los aplausos con el tono, pero conseguía palabras o gritos de aprobación. Un gran espectáculo.

Gingrich está de gira con su organización, American Solutions. No está vinculada al Tea Party, pero tienen un objetivo común: conseguir una mayoría conservadora. Las propuestas y las ideas se parecen. Un ejemplo fue la ovación que levantó la mención de Sharron Angle, ilustre aspirante a senadora por Nevada, aupada por el Tea Party.

El tercer tipo de Tea Party que he visto es el más carrinclón. Fui a la reunión mensual del grupo de McDonough, al sur de Atlanta. Julianne me pidió que saludara a la organizadora, Joyce. Cuando he llegado se lo he dicho. Me ha recibido sin embargo con frialdad: “Muy bien, siéntate ahí”. Éramos 17. Como en todos estos encuentros, primero se reza con una petición: “La patria que Tú has creado está ahora en peligro”, han dicho, entre otras cosas. Luego han recitado el juramento de fidelidad. Es tradicional poner la mano en el corazón. El señor que ha salido a dirigirlo, en cambio, ha dicho que ahora estaba permitido hacerlo con el saludo militar aunque la cabeza estuviera descubierta. Así lo ha hecho, con la mano en la frente; ha sido el único.

El acto consistía en un vídeo del grupo Tea Party Patriots que animaba a los comités locales a participar en la campaña con llamadas, visitas a votantes e ir de observadores a las urnas para “evitar el fraude”. Joyce ha explicado luego quiénes eran los candidatos en las diferentes partes del distrito. Donde vive ella, un demócrata lo tiene casi hecho: “Pero apenas hace campaña, sólo unos carteles; en cambio, su rival, un buen cristiano y un buen conservador, un hombre de negocios, trabaja y poco a poco le come terreno”. Habría que hacer llamadas para él.

Se ponían ya a llamar. Primero enseñaban a hacerlo con un guión –los demócratas también tienen uno. Entonces, Joyce me ha invitado a irme (“You might want to leave now”), ya que yo no iba a llamar. Me he ido, Joyce no parecía querer contarme más cosas. Era una mujer oscura, confusa.


Las características del Tea Party, por ahora

En tres reuniones, he visto por tanto tres grupos distintos. Seguiré mirando. Por ahora, además de variopinto, estas son las características del Tea Party.

1. Política. Presumen de no apoyar a ningún candidato en concreto. Son un movimiento centrado en “temas”, no en personas, dicen. Quien sea que defienda sus valores, recibirá su apoyo. En las primarias republicanas esto tenía sentido. Los aspirantes se parecían y cada miembro escogía a su preferido. Ahoraya no sirve. Su objetivo es acabar con la mayoría demócrata en el Congreso. Todos los Tea Party apoyan al candidato republicano. Si el Partido Republicano hace un buen papel gracias al Tea Party, las primarias presidenciales republicanas de 2012 serán un espectáculo increíble.

2. Raza. En los tres actos del Tea Party he visto a cinco negros –uno era técnico de sonido con Gingrich. Había algún asiático e hispano. Pero más del 90 por ciento eran blancos. Estados Unidos no es así. Esto no significa por supuesto que el Tea Party como organización sea racista. Es indemostrable. Pero sí que los blancos se sienten más cómodos y los otros menos.

Gingrich, en su charla, ha dicho que había latinos que aspiraban a cargos con los republicanos –los candidatos a gobernador en Arizona y Nuevo México y al senado en Florida. Es verdad (aunque tampoco sea definitivo, el único negro del Tribunal Supremo, Clarence Thomas, es uno de sus miembros más conservadores). Pero en su acto, uno de los puntos más ovacionados ha sido la voluntad de eliminar el derecho a la ciudadanía por nacimiento. Es improbable que a muchos latinos les parezca bien.

3. Religión. Igual que con las razas, no tiene pinta de que se alejen del cristianismo. Como es obvio, no puedo saber la religión de los participantes con sólo mirarles, como sí pasa con la raza, pero los aplausos que reciben las referencias religiosas son constantes. Puede haber ateos en grupos Tea Party, claro (en Nueva Orleans había uno), pero como grupo no apoyarán a candidatos que no sean abiertamente cristianos.

4. Gasto público. Es el origen del Tea Party. Pero hay algo que no encaja. Julianne no sabía decirme qué partidas cortar. Le he dicho las tres principales del presupuesto. ¿Defensa? “No soy partidaria de recortar” ¿Seguridad social, sanidad gratis para mayores y pobres? Tampoco estaba convencida, “los políticos deberán encontrarlo”. Esta incertidumbre sobre uno de sus puntales es extraña. Las propuestas deberían estar ya sobre la mesa.

Como era de esperar, el Tea Party es un movimiento –hay acuerdo en las cosas importantes- pero es a la vez variado. Si tiende hacia la moderación o hacia el radicalismo, ya se verá. Una demócrata me decía hace dos días que si el Tea Party va en serio sobre el gasto público, se puede hablar sobre los subsidios que en muchos casos perpetuan en la pobreza a quien los recibe: es dinero gratis. El sistema se puede mejorar. Si debajo de esa capa aceptable, hay una agenda oculta, lso demócratas tendrán menos ganas de negociar. No lo sabremos hasta que los republicanos –y algunos miembros del Tea Party- manden en el Congreso.

Etiquetas: , , , ,

Comentarios 5 comentarios

Comentarios

  • 29.10.2010 SPQR

    Me has hecho reír con esas comillas en “gente normal”.

    No entiendo esa explicación del señor que dirigió el juramento de fidelidad. El ejército americano es el único –creo- que puede hacer el saludo militar con la cabeza descubierta, de ahí que sea normal vérselo a los presidentes americanos. Quiero decir que la aclaración “aunque la cabeza estuviera descubierta” no la entiendo.

    Me he ido a buscar el significado de “carrinclón”. Resulta que es una palabra en vías de extinción. Qué cosas.

  • 30.10.2010 Jordi Pérez Colomé

    No estoy muy puesto en saludos militares. Es lo que dijo él. Quizá añadió algún detalle que me perdí. Lo que sí dijo es que “ahora se permitía” hacer algo. Debía ser cabeza descubierta más algún otro detalle. Procuraré preguntarlo si lo veo de nuevo.

    A mí carrinclón me gusta. No sabía que estaba camino de extinción.

    Mañana veo más Tea Parties en Wichita Falls, Texas. A ver si son “gente normal”. Justo ahora la recepcionista del hotel me ha dicho que era del Tea Party y ha sido encantadora.

  • 30.10.2010 Ferran

    Jordi,

    hace tiempo leí una entrada en el blog de William Kristol, donde decía

    23 percent of tea partiers are, according to the survey, non-white Anglos. How does this compare to the nation’s adults as a whole? They’re 25 percent non-white Anglos. So tea partiers are—in this as in other respects—a startlingly representative demographic group.

    Entiendo es que tramposa por no diferenciar entre grupos de non-white Anglos. Pero, ¿crees que pueden ser más o menos esas las cifras reales? ¿crees que tienen alguna relevancia para tratar la cuestión del racismo y el Tea Party?

    La entrada es esta: http://www.weeklystandard.com/blogs/tea-parties-look-america

    Saludos,

    Ferran

  • 31.10.2010 Jordi Pérez Colomé

    Ferran,

    la encuesta de USA Today habla de simpatizantes del Tea Party (“Tea Party supporters”). No es lo mismo que miembros. Sólo puedo decir lo que he visto y casi todos eran blancos.

    ¿Son esas las cifras reales? Hoy he conocido a la coordinadora del Tea Party de Wichita Falls, Texas, y es inmigrante italiana. ¿Es “non-white Anglo”? Quién sabe. Puede que sean cifras reales, sí.

    ¿Crees que tiene alguna relevancia para el racismo? No. Sólo lo destaco porque me parece que es un dato útil para saber qué tipo de americanos apoyan el movimiento. Creo que la inmensa mayoría de miembros estarían encantados de contar con más “non-white Anglos”. La gran pregunta sobre este asunto es: ¿el Tea Party existe porque el presidente es negro? No lo creo, pero es imposible de demostrar.

  • 31.10.2010 Ferran

    Jordi,

    capito! Moltes gràcies and enjoy your trip!

TRACKBACKS

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia