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lunes 1 de noviembre de 2010

Cómo evitar que la bandera del islam ondee en la Casa Blanca y otras dudas

El sermón del domingo del pastor Lockwood en su iglesia de Iowa Park (norte de Texas) se titulaba “La naturaleza totalitaria del islam”. Delante del templo, cinco personas protestaban. Cada una llevaba un cartel. Uno decía “Predica tolerancia”, otro “Paz”, otro “Los musulmanes también son americanos”. Ningún manifestante era musulmán. Todos eran, según un asistente, “progresistas”.

Un miembro de la iglesia había dejado una nevera portátil con bebidas junto a los protestantes. Había al lado dos coches de policía. Uno de los manifestantes era profesor en la cercana Midwestern State University. Una mujer dice que no daría más dinero a la universidad. El profesor responde: “No necesitamos su dinero. Úselo para una causa útil”.
El pastor Lockwood había dividido sus lecciones sobre el islam en cinco partes. Hacía también cinco semanas que había protestas, que habían salido en los medios locales. Ayer era la última entrega. Los miembros de esta iglesia son unos cuarenta. Hoy éramos más de cien. Algunos vecinos y amigos iban sólo de apoyo.

El pastor da sus charlas como un curso, con powerpoint. Hoy hablaría de la amenaza del islam político en cuatro partes. Al principio se refiere a la voluntad de expansión del islam. Lockwood usa citas del presidente iraní, Ahmadinejad, un musulmán inglés y dos miembros de una comunidad musulmana americana (con frases de 1993 y 1998). El musulmán inglés dijo, por ejemplo, que “la bandera del islam ondearía un día en la Casa Blanca”. Las citas culminan con una foto de la jura del cargo del único congresista musulmán, Keith Ellison, de Minessota, junto a la líder demócrata, Nancy Pelosi. Lockwood conluye: “Se están abriendo un hueco”.

En las dos partes siguientes describe primero la libertad de Estados Unidos. ¿De dónde viene esa libertad? “No del siglo de las luces o de cualquier otra filosofía francesa, sino de Dios. Jefferson iba a la Biblia a buscar su inspiración”. Aprovecha aquí para cargar contra el exceso de gobierno: “El gobierno debe ser un ministro de Dios: premiar a los que hacen el bien y castigar a los que hacen el mal. Nada más”.

Luego pasa a las sociedades musulmanas. Dice que en muchos países musulmanes no hay libertades, prohíben construir iglesias, la mujer es una ciudadana de segunda categoría (es la parte más fiable del discurso). Lockwood avanza a base de citas: de Mussolini al escritor inglés Chesterton, que se ve que dijo que la Constitución americana tenía algo de teología lúcida. De ahí, Lockwood infiere que la Constitución es un tratado teológico y que, como la Constitución es la base de nuestra felicidad, “somos felices gracias a la Biblia”. Una frase de Chesteron basta para montar una teoría.

Del Corán saca citas jugosas sobre las mujeres y los esclavos –“Mahoma tenía esclavos”- que le llevan a recordar una frase que habla de “venganza”, y dice: “Se me hace tan raro que en un libro sagrado salga la palabra ‘venganza’”. Lockwood elude que los presidentes de su país tuvieron esclavos hasta hace 150 años y que el “ojo por ojo” sale en la Biblia.

El pastor concluye con una advertencia para Occidente. Ha encontrado en un libro la siguiente teoría precisa: cuantos más musulmanes hay en una sociedad, su papel crece. En Estados Unidos, como en Canadá, China o Australia, hay menos del 2 por ciento; por eso son pacíficos y dicen que la yihad es una metáfora. Luego pasa al 4 por ciento, donde está España; aquí ya son un poco más reivindicativos. Sube despacio. Pasa por Francia, donde ya venden carne halal y queman coches por nada: “Hoy, pancartas pacíficas; mañana, coches quemados”. Al nivel de Francia, está Trinidad y Tobago, que sale en la pantalla como si fueran dos países.

A partir del 20 por ciento, llega la violencia: en Etiopía “matan a la gente a cientos”. Con más del 40 por ciento (Benín, Chad, Líbano), “masacres por todas partes”. Al Líbano iba Sofía Loren en los 80, y ahora nadie puede ir: “¡No podéis ir al Líbano!”, grita Lockwood, que es un magnífico orador. El porcentaje y las matanzas crecen hasta el cien por cien, donde salen Afganistán, Yemen, Somalia y Arabia Saudí, “que no son ni Estados”.

Llega el cierre. La amenaza del islam, en suma, se acerca: “Tenemos que hacer algo. No con una espada. Reemplacemos a los congresistas y al presidente que simpatizan con el islam por otros que respeten la Constitución”. La sala aplaude esta frase, algunos dicen “amen”. La última diapositiva es la de una Casa Blanca con la bandera verde del islam.

El sermón termina. Tras algunos cantos más, habla un tipo que me han presentado al entrar y dice que tienen un visitante de España. Me levanto y me aplauden. Luego nos vamos todos a comer lo que han preparado las mujeres de la congregación. Me ceden el honor de ser el primero de la fila.

Algunos se me acercan, me saludan, me dan las gracias por ir y se van. Nadie me pregunta por España. Sólo uno me pide cómo es la situación de los musulmanes allí (y una niña me pide por el fútbol). A los demás no les interesa. Ni tan siquiera el pastor quiere saber más y me rehúye. Pregunto a dos hombres cuántos musulmanes conocen. Ninguno, aunque uno dice que en Wichita Falls hay una mezquita.

La charla de hoy ya les parece suficiente sobre el islam. Es reconfortante. Una señora me dice: “El pastor Lockwood conoce tan bien la Biblia como el Corán, la vida de Mahoma como la de Jesús. Lo da todo con sus fuentes. No predica contra el islam, sólo pone un libro al lado del otro. Es conocimiento, no intolerancia”.

Ayer terminé con mis visitas relacionadas con el Tea Party (el sermón del pastor Lockwood no era un acto del Tea Party, pero entre los fieles había muchos que estaban el día antes en la reunión con políticos de Wichita Falls). He hablado otros días de sus ideas. Hoy quería comentar cómo son.

Podría parecer que alguien que aplaude frases como las de Lockwood no puede ser normal. En el norte de Texas es más fácil, o más natural, ser así de conservador. Es más normal. El mundo queda lejos y, salvo el progreso material, la vida en Wichita Falls se parece a la de hace cien años: familia, trabajo, iglesia. Esto no exculpa a nadie de sus creencias, por supuesto. Siguen siendo su responsabilidad. Pero sin sacar de contexto esas opiniones, parecen menos raras y conflictivas. Tampoco quieren ir más allá. Por mucho que yo intentara profundizar, nadie quería salirse de sus seguridades. Por otro lado, a la mayoría en la comunidad, le parece una salvajada quemar Coranes.

Luego aún fui a otro acto: una serie de oraciones públicas de seis pastores en las escaleras de los juzgados de Wichita Falls. El mensaje es el mismo: Estados Unidos está en peligro porque se ha alejado de Dios, hay que hacer algo. El enemigo lejano puede ser el socialismo, el totalitarismo, el islam. Pero hay otros más cercanos: “Cuando éramos jóvenes, nuestros peligros eran fumar un cigarrillo a escondidas o que nos pillaran copiando en un examen. Ahora, incluso en primaria hay drogas, sexo y suicidios”.

No hay manera de estar tranquilos. Siempre hay peligros que afrontar. Las iglesias necesitan tensión. A los fieles ya les va bien. Ahora sin embargo creen que deben ir más allá. Ha surgido el Tea Party. Depende de lo que ocurra el martes, veremos dónde llegan. Como experiencia cívica, es una apuesta envidiable. Como experimento político, es más complicado.

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Comentarios 7 comentarios

Comentarios

  • 01.11.2010 Jesus

    Nada, sin dudas gente normal.

  • 01.11.2010 Juan Fuertes

    Jordi. Sinceramente. ¿qué piensas de todo lo que ves y oyes cuando lo analizas desde el punto de vista de un europeo?

  • 01.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Jesús,
    sabía que te gustaría.

    Juan,
    que somos diferentes en muchas cosas, no en todo. Procuro contarlo aquí para que, en lo posible, puedas ser tú mismo quien juzgue desde el punto de vista de un europeo.

  • 02.11.2010 Gaze

    Jordi había dicho anteriormente sobre el Te Party: “Les traicionan tres cosas: su edad, su poca variedad étnica y su falta de dominio de las nuevas tecnologías. Su mejor publicidad es el mal momento que atraviesa el presidente y la victoria de Scott Brown en Massachusetts. Si Obama consigue cambiar la tendencia con su nueva estrategia, perderán peso.

    Ya vez, te equivocaste Jordi. Mañana con esas tres cosas: poca edad, poca variedad técnica y falta de nuevas tecnología la derecha saldrá triunfante al cambiar el estatus-quo de Washington DC, donde ganará escaños y por lo menos apañará una casa para poner en su lugar la “estrategia” de Mr, Obama, y a sus demócratas-liberales-izquierdistas por el resto de su mandato. ¿Qué te parece, Jordi? ¿“Será que el Señor hace milagros cuando se hace fuerza de fe.”? (:=

    La pregunta fundamental aquí y que merece una nota punto a punto sobre el resultado del referéndum es: ¿qué fue lo que falló con la “estrategia de Obama y por qué el publico rechazó su política social-transformativa?

  • 02.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Gaze,

    ya veo que empezamos a desempolvar posts del pasado. Ahí decía que si Obama conseguía cambiar la tendencia, perderían peso. Claramente no ha podido. Veremos mañana sin embargo los resultados exactos.

    Es una buena pregunta, muy difícil de responder. A ver lo que pasa en estos dos años y qué hacen los republicanos.

    Por cierto, ¿dónde lo vas a celebrar? Yo espero estar con el Tea Party de Dallas.

  • 21.03.2011 Lucio

    el Islam atenta contra la libertad del ser humano y en especial con la de la mujer,tienen un inmovilismo clerical anclados en el siglo xv y con un fanatismo visceral y fuera de toda lógica,en resumen un peligro para una Europa democrática que nos ha costado muchos años alcanzarla

  • 22.10.2014 ghazi el khechen

    vengo de familia musulmana y no quiero saber nada de los musulmanes quisiera
    ser catolico creo en cristo porque profesa la paz y no la guerra los musulmanes son musulmanes porque le inculcaron eso desde pequeños y la mayoria de ellos no han leido la bibilia. son fanaticos locos

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