ObamaWORLD

viernes 19 de noviembre de 2010

Todo no se puede saber: Facebook y la diferencia entre periodismo y ficción

Anteayer fui a ver La red social, la película sobre el creador de Facebook, Mark Zuckerberg. Ayer leí el reportaje “La cara de Facebook” en el New Yorker, también sobre Zuckerberg. La pieza salió unos días antes que la película. Las dos cuentan una historia parecida: la creación de Facebook y sus primeros años.

La película da mucha importancia al momento de la creación de la web. En la escena inicial la novia de Zuckerberg le deja. Al volver a su habitación Zuckerberg insulta a la chica en internet y de rabia crea una página dónde se puede votar a las más guapas del campus. La página es un éxito. Zuckerberg intuye que ahí hay potencial para más.

Unos días después, tres estudiantes mayores, ricos y arrogantes quieren contratarle para que programe una red social de los alumnos de Harvard. Zuckerberg acepta en principio, pero luego les da largas. En ese tiempo, por su cuenta, crea Facebook.

La película da a entender que Zuckerberg se enzarza en la creación de Facebook para vengarse del abandono de su novia y para demostrar a los jóvenes de la elite que no valen nada. Es una explicación psicoanalítica.

El autor del reportaje del New Yorker, Jose Antonio Vargas, escribe que la película es “un retrato despiadado” y que “la imagen de un joven serio, inseguro y pretencioso será difícil de superar”. La descripción que hace Vargas de Zuckerberg es distinta: “Su imagen puede ser distante y desorientada, una extraña mezcla de tímido y engreído”. Se parecen, pero las diferencias son enormes. Hay dos cosas que las separan:

1. El acceso. Zuckerberg habló con el New Yorker y no habló con los productores de la película (no quiso). Solo el periodista Vargas tuvo así acceso a la fuente principal, que cita a menudo. Es un arma de doble filo: es mejor tener las declaraciones del protagonista. Pero eso hace que en cierto modo el periodista suele sentir más cercanía por el protagonista, le influya más: ha sido su fuente. Si quiere que siga siéndolo, debe ser comedido y no sugerir cosas que no sabe con certeza.

Eso no significa ocultar ni mentir, pero sí implica ir con tiento. En su pieza Vargas habla con Aaron Sorkin, el guionista de la película. Dice Sorkin: “No quiero ser injusto con este joven a quien no conozco, que no me ha hecho nunca nada, que no merece un puñetazo en la cara. Honestamente creo que no he hecho eso”. Está bien “creer” en la honestidad, pero es mejor demostrarla.

Quien solo ve la peli se puede quedar con la idea de que Zuckerberg creó Facebook para “vengarse” de su novia y de los pijos y que traiciona a sus amigos. Vargas en cambio solo dice lo que ha averiguado: dice por ejemplo que Zuckerberg sale con su novia actual, Priscilla Chan, desde 2003 “con una breve interrupción” (¿esa interrupción es la que se ve en la cinta y fue en ese momento cuando creó Facebook? No se sabe). Vargas también da las sentencias de los juicios por la fundación de Facebook: ¿Zuckerberg fue un traidor? Quién sabe. El acceso es un privilegio necesario, pero sin que sea evidente puede condicionar al periodista (no a todos).

2. La verdad. El periodista, pues, solo puede contar. Sabemos por ejemplo que Zuckerberg compró en unos grandes almacenes de Madrid El ala oeste, serie con guion de Sorkin, y que se la vio entera en un hotel de la capital. Luego Vargas escribe que Zuckerberg borró de su página de Facebook que El ala oeste era una de sus series favoritas. La conclusión es fácil: Zuckerberg se ha enfadado con Sorkin. Pero es especulación del lector. Vargas solo dice hasta donde sabe.

La película La red social se basa en un libro de Ben Mezrich. Según Vargas, “Mezrich dice que el libro no es una ‘descripción’ enciclopédica de la fundación de Facebook sino que es ‘una historia verdadera que Zuckerberg no hubiera contado’ escrita en un ‘estilo de thriller'”. En un libro anterior sobre estudiantes que se hacen millonarios, Mezrich recreó diálogos y compuso personajes. La fuente principal de Mezrich es Eduardo Saverin, uno de los que denunció a Zuckerberg. Zuckerberg no habló con él. El compromiso de Mezrich y Sorkin con la realidad -con la verdad- no es el mismo que el de Vargas.

Esto es serio. Ryszard Kapuscinski ha sido uno de los periodistas más celebrados del siglo XX. Ahora ha aparecido un libro que pone en duda detalles de sus libros. Si es cierto, hay dos opciones: una, da igual, siguen siendo grandes libros. Dos, pueden ser grandes libros, pero son novelas y novelas buenas hay muchas. El mérito de Kapuscinski es hacer no ficción, que tiene un atractivo distinto.

Mientras uno ve La red social piensa sin parar: ¿esto será verdad? Al final, unos títulos nos dicen cómo acabaron los protagonistas en realidad. Tiene por tanto aspiraciones de realidad. Pero no lo es. Hay que ser cuidadoso. Quien ha visto la peli se ha quedado con una impresión de Zuckerberg. No es exacta. La realidad es mucho más compleja. Hay cosas que solo sabe Zuckerberg, y quizá algunas que no sabe ni él. Como explica aquí Zuckerberg: “No pueden entender que alguien haya montado algo porque le gusta montar cosas”.

Imagen de previsualización de YouTube

Es decir, puede ser que no haya un porqué. Pero sin eso, no hay película. El periodismo en cambio debe quedarse a las puertas de la ficción. “La red social” es ficción.y debería quedar más claro. El reportaje de Vargas es periodismo y puede ser menos atractivo. Pero la ambigüedad de la realidad pura es más interesante.

La peli es magnífica, pero yo me quedo con la imagen de Zuckerberg que da Vargas. El periodista debe hacer un retrato sin dar un paso más, sin aliñar la realidad. Se puede saber muy bien qué ha pasado, no por qué. Todo no se puede saber. El periodismo debe quedarse ahí.

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Comentarios 8 comentarios

Comentarios

  • 19.11.2010 Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com. Para que el proceso finalice, deberás registrar tu blog en el servicio….

  • 19.11.2010 Javier Yohn

    Yo, al contrario que tú, me quedo con la película. Como bien dices, el periodista solo puede contar lo que sabe. Lo que sabe es poco y encima depende de lo que Zuckerberg (y otras fuentes) le cuenten. Lo honesto, periodísticamente, es no ir más lejos. Pero está claro que Zuckerberg nunca va a contar su auténtica motivación para montar Facebook. Quizás no haya nada oscuro detrás, quizás sea verdad que es que simplemente le gusta montar cosas, pero nunca lo sabremos.

    En cambio, Sorkin y Fincher proponen un ejercicio de ficción que me parece más interesante. Está claro que corren el riesgo de dar una imagen incorrecta de un tipo de carne y hueso, y es normal que a Z. le joda porque esa imagen estará unida a él mucho tiempo, incluso aunque no sea real. Pero es ese ir más allá lo que me interesa. Y mucho más si está escrito por Sorkin. En este caso, el periodismo se queda corto y por eso para mí tiene menos interés.

  • 19.11.2010 Cristina

    Y sin embargo, lo más interesante de todo este asunto no es Zuckerberg, sino Facebook. Es decir, no es la gestación de FB sino su resultado. La transformación de Zuck de creador-programador en personaje-mito me parece inevitable y no sé si su proceso me interesa. Sí me interesa (tremendamente) el fruto de esa cabeza.
    Genial como siempre, pichón.

  • 19.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Javier Yohn,

    el problema es que la peli juega con que es no ficción. Eso le da un valor que en realidad no tiene. Hace trampas. Entiendo los motivos que das, son razonables. Nada de lo que digo le quita valor a Sorkin. Solo se aprovecha de la verdad -que vende- para contarnos una novela. Dices “Zuckerberg nunca va a contar su auténtica motivación para montar Facebook”. Él la ha contado (en el vídeo que adjunto por ejemplo). Pero no nos creemos que sea tan simple. Tiene que haber algo más, queremos un poco de película, de ficción. Ya la tenemos. Pero hay que ser conscientes.

    Cristina,

    todo lo que dices me parece siempre bien. Ya veo en Facebook que el fruto del coco de Z te interesa mucho. Fantástico.

  • 19.11.2010 Javier Yohn

    Hola Jordi, gracias por avisar, no he podido entrar desde esta mañana porque he andado liado 🙂

    En cuanto a lo que dices, ha sido así siempre desde que la ficción se ha entretenido en contar la vida de personas que han existido o existen. No sé, podrían haber puesto un cartel diciendo: ey, cuidado, esto es ficción, no es el auténtico Zuckelberg y lo que contamos está dramatizado. No sé, yo no creo que lo que cuentan Fincher y Sorkin sea cierto, pero quizás el espectador medio lo creee. A mí me gusta pensar, como escritor de ficción, que mis lectores son listos. Supongo que Sorkin y Fincher pensaron lo mismo .

    Z. tiene razón: quienes escriben ficción no quieren contar que alguien hizo algo porque sí. Hace falta un conflicto, hace falta una motivación, hacen falta matices en los personajes. Y ahí es donde entra lo que Cristina dice. Lo importante de la película es el proceso, la creación de Facebook, en lo que se convirtió, la sociedad que ha dado lugar a algo como Facebook, y todo lo que hay alrededor: la llegada de una generación de “nerds” que dominarán el mundo (joder, ¡con “homenaje” a Bill Gates incluido!), la vida de una de las universidades más prestigiosas del mundo, la velocidad a la que está cambiando todo (el propio Eduardo que ya no se da cuenta de que las cosas ya no se hacen como se hacían antes), etc. Zuckelberg ha sido un poco el chivo expiatorio. Es el protagonista, pero a través de él Fincher y Sorkin nos cuentan mucho más que la creación de Facebook, y por eso me interesa más la ficción que el periodismo.

    Y lo que dices de que Z. ya ha explicado por qué montó Facebook… No es cuestión de dudar de lo que dice. Pero no hay modo de saber si es verdad o no. Solo Z. sabe si dice la verdad.

    Y ya está, ¡perdona el tocho!

  • 20.11.2010 icvav

    Pero Zuckerberg no es la única fuente válida. Ben Mezrich escribió su libro partiendo de varias conversaciones con Severin, que es una fuente importante. De hecho Mezrich afirma haber hablado con casi todo el mundo excepto con Zuckerberg. Una cosa curiosa al respecto es que Severin ya no va a hablar con nadie nunca más porque el acuerdo extrajudicial al que llegó incluye una clausula de confidencialidad, eso da al relato de Mezrich una cierta importancia por ser la única versión de Severin que existe.

    Además hay varios momentos de la película en que se salta todas las normas de escritura de guiones haciendo que algo muy importante no salga en pantalla y tiene toda la pinta de que es para evitar especular. Un ejemplo: la mayor parte del tiempo estamos en el punto de vista de Zuckerberg , pero de repente hay varias escenas seguidas centradas en Severin que terminan cuando éste llega a la reunión y se entera de que le han sacado de la empresa. No nos muestran quien decide echarle ni como se desarrolla dicha decisión. ¿Porqué? Supongo que porque Severin no lo sabe y el guionista no ha querido inventárselo.

    Por cierto, la discusión entre Zuckerberg y su novia el día en que Zuckerberg crea Facematch está bien documentada, se conserva lo que Zuckerberg escribió en su blog ese día, alguien lo sacó hace años de las actas de Harvard sobre el “incidente”. Está en muchos sitios en internet, por ejemplo:
    http://www.scribd.com/doc/538697/Mark-Zuckerbergs-Online-Diary

    Lo bueno es que el monologo en off que sale en la película es una transcripción casi literal de dicho documento.

  • 20.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Icvav,

    gracias por la precisión. Pero hay cosas que siguen sin encajar. En la película, Zuckerberg no tiene novia. Quizá para reforzar la idea de que la ruptura es el motor de Facebook. En la vida real ha estado desde 2003 con la misma chica.

    Por supuesto que la versión de Eduardo es imprescindible, pero sin Zuckerberg no había peli. Mezrich y Sorkin lo sabían y tuvieron que llenar los huecos. Es verdad que no se sabe quién toma la decisión -no se sabe de hecho la opinión real de Zuckerberg en los juicios tampoco, más allá de lo que dijo. Por ese mismo motivo, la peli tiene lagunas. Pero mi punto no es criticar la peli, sino destacar que la ficción tiene demasiadas ventajas y que no podemos concederle una capa de verdad. El esfuerzo que hace por ejemplo Bob Woodward para explicar “la realidad” es enorme (centenares de entrevistas, cotejar citas con varias personas). Vargas ha hecho uno más pequeño y por eso sabemos menos. La peli es otra cosa. No compiten en el mismo plano. Sabemos mejor cómo surgió Facebook, pero no por qué ni qué motivaron las decisiones. Hay que tenerlo en cuenta.

  • 21.11.2010 Javier Yohn

    Es que tú lo dices: la peli es otra cosa. En el fondo, comparar una película y un reportaje periódistico no tiene sentido. Son cosas distintas, aunque estén basadas en los mismos hechos. El periodista tiene el deber de contar los hechos, de contrastarlos. Si quiere, puede interpretarlos, pero estará entrando en el terreno de la opinión (y eso ya no sé si es periodismo). En España, por ejemplo, nos gusta mucho a los periodistas algo tan absurdo como ponernos en el lugar de la persona sobre la que escribimos. Expresiones como “Zapatero está pasando por la peor época desde que es presidente” no tienen nada de periodístico a no ser que sea ZP el que lo haya dicho.

    La película no está atada por la realidad. Puede hacer lo que quiera, puede incluso contar que Z. es un extraterrestre que buscaba amigos terrícolas y por eso inventó Facebook. Quizás tu crítica vaya porque la película da la impresión de que quiere contar la verdad. Es posible, aunque yo no he escuchado a Sorkin o Fincher decir que esa era su pretensión. Puede que lo hayan dicho, ojo, porque no he leído todo lo que han dicho.

    Pero vuelvo al punto inicial: son dos artefactos distintos que tienen un mismo punto de partida. Para saber lo que pasó, hay que acudir a Vargas pues es quien más se acerca. Yo fui a ver la peli para entretenerme, para disfrutar del que para mí es el mejor guionista vivo y de uno de los mejores directores de cine. Aunque te doy la razón en que no puedes evitar preguntar si las cosas pasaron así.

  • 05.03.2015 Keivilaine

    Interesting review! I haven’t seen the movie yet; I’m prtety sure my husband couldn’t care less about it and I don’t tend to watch movies alone. Maybe I’ll check it out.I don’t remember what exact day I joined Facebook, but it was a while ago. I don’t “jones” to use it, but I use it often. The way I figure it; if your social networking online supplements and enhances your “real” life, you’re doing it right. It does so immensely for me. If it replaces your “real” life, you’re probably doing something wrong. I’m online every day, but it’s enriched my offline time and my life overall, so I’m happy with it.

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