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miércoles 24 de noviembre de 2010

Qué pasa esta vez con Corea del Norte

A las 14:34 de ayer martes Corea del Norte empezó a bombardear la isla de Yeonpyeong, en Corea del Sur. Cayeron cien proyectiles, que mataron a dos militares -un sargento de 24 años y un soldado de 19- e hirieron a unas veinte personas, de las que tres podrían ser civiles. En Yeonpyeong viven 1.600 civiles y mil soldados. La mayoría de civiles son pescadores mayores, acostumbrados a los rifirrafes fronterizos. La isla está a 80 kilómetros del puerto de Incheon y a poco más de 120 de Seúl.

Corea del Sur respondió con 80 proyectiles a posiciones de artillería en Corea del Norte y el envío de cazas F-16 a la isla. Corea del Norte no ha informado de víctimas. El ataque norcoreano se dio tras unos ejercicios anuales con fuego real del ejército del Sur. Según el Korea Herald, el Norte había enviado un mensaje de fax por la mañana donde decía que no dejarían sin respuesta la prueba si se hacía.

Corea del Norte nunca ha reconocido la frontera marítima al oeste de la península. La isla de Yeonpyeong está justo al sur de esta línea. Corea del Sur niega que ningún proyectil haya cruzado la frontera. Pero en una zona tan disputada -Corea del Norte ha dicho que responderá si se cruza su frontera “0,001 milímetros”- siempre hay riesgo de errores o confusión.

El incidente es uno más tras los 150 que ha habido desde la guerra en 1950 hasta 2007 (aquí están todos esos) y unos cuantos más estos últimos años. Este es especialmente grave porque es bombardeo de tierra y a civiles.

El bombardeo empezó a las 00.34 en Washington. Poco más de tres horas después, a las 3.55, el asesor de seguridad nacional, Tom Donilon -que acaba de sustituir al general James Jones- despertaba a Obama (aquí dicen que es mejor que Obama duerma bien). La oficina de prensa Casa Blanca emitió un comunicado a las 4.30.

Desde entonces se sucedieron los comentarios de los países. El primer ministro japonés ha pedido a sus ministros que se
prepararan para cualquier cosa. El ministro de exteriores ruso ha dicho que “el peligro era colosal”.


Por qué lo ha hecho

Hay una razón básica: porque puede. El riesgo que toma Corea del Norte es enorme: una escalada accidental hacia la guerra es posible. Pero por ahora no parece que fueran esas sus pretensiones (entre los ciudadanos de Corea del Sur la vida sigue, pero la guerra está presente). Al menos ha parado las agresiones si el Sur también aguanta. Corea del Norte puede sin embargo permitirse estos lujos por dos motivos:

1. Las armas nucleares. Corea del Norte tiene entre ocho y doce armas nucleares (hechas con entre 24 y 48 kilos de plutonio), que podría lanzar a cualquiera de sus vecinos. Ese plutonio se consiguió en la central de Yongbyon ahora cerrada. Hace apenas unos días se supo que ha construido una nueva central nuclear enorme e impecable. Su uso, según los coreanos, es civil. Pero allí también se podría enriquecer uranio para conseguir más bombas.

Un científico americano, Siegfried Hecker, acaba de volver de verlo: “A pesar de que el programa nuclear pacífico puede convertirse en militar, las novedades no cambian en lo fundamental los cálculos de seguridad de Estados Unidos o de sus aliados. Corea del Norte ya tiene suficiente fuerza política con las pocas bombas de plutonio que ya tiene”.

La excusa es parecida a la de Irán -el fin de la energía nuclear es civil-, aunque la central, según Heckler, es mejor la norcoreana. Si uno debe aprender del otro, Irán debe mirar a Corea del Norte. Otros dos probables clientes de Corea son Siria y Myanmar.
Antes de atacar a un país que dispone de armas nucleares, se piensa dos veces. Sin armas nucleares por medio, Donilon no hubiera despertado a Obama.

2. China acecha. Un portavoz del Ministro de Exteriores chino dijo que las dos Coreas deberían “hacer más para contribuir a la paz”. A principios de octubre, en el desfile donde se presentó al probable heredero, Kim Jong Un, el único invitado extranjero era un chino, Zhou Yongkang. Zhou vio el espectáculo al lado del actual presidente, Kim Jong Il, que le animaba a saludar. El probable futuro presidente de China, Xi Jinping, alabó hace poco la “guerra justa” de Pyongyang contra Estados Unidos. China es el único aliado de Corea del Norte en la región. No es un aliado cualquiera: tiene veto en el consejo de seguridad de la ONU y un ejército enorme.

El apoyo chino a Corea del Norte no es solo por motivos históricos -Mao dijo que ambos pueblos eran “como labios y dientes”- o ideológicos. Si el régimen de Corea del Norte desaparece, la oleada de coreanos hacia China puede ser un problema (en Corea del Norte viven más de 24 millones de personas). Pero lo peor sería que tendría un sólido aliado americano -la actual Corea del Sur- al otro lado de la frontera.

Eso no impide que los chinos tengan también suspicacias con Corea del Norte. En el último viaje de Kim Jong Il a China, el presidente Hu Jintao pidió a Kim que les avisaran antes de sus acciones para que no les pillaran por sorpresa. Hu se refería al ataque en marzo contra el barco surcoreano Cheonan de marzo, cuando murieron 46 soldados. Hu debe pensar lo mismo esta vez, si no le han advertido.


Qué quieren conseguir

Corea del Norte suele enviar señales al exterior en forma de ataques militares. A menudo hay que interpretar estas acciones como algo más. Hay sobre todo dos opciones.

1. La sucesión presidencial. Kim Jong Il está enfermo. En octubre algunos periodistas le vieron tambalearse. Hay que preparar al heredero, el hijo Kim Jong Un, que se le suponen cerca de 30 años. Los coreanos vieron su cara por primera vez el 30 de septiembre. Nadie sabe nada del joven. Parece que estudió en un colegio suizo con otro nombre, pero es una teoría más. No tiene experiencia militar y en breve le puede caer mucha responsabilidad. Por él velarán el jefe del Estado Mayor, Ri Yong Ho, que sale en la foto entre padre e hijo, y la hermana del viejo Kim y su marido.

¿Qué tiene que ver todo esto con el bombardeo? Según dice el general americano en Corea entre 2000 y 2002, Russel Honore, la acción es un “procedimiento operativo estándar en una transición” (esta ciencia es poco exacta; solo ha habido una transición de presidente hasta ahora, en 1994). Según la BBC en Seúl, el heredero trata de construirse una reputación con la línea dura militar. Aprovecha cualquier excusa para demostrar que no tiembla.

2. El país lo pasa mal. Con un acto bélico, Corea del Norte puede hacerse dar ayuda material o conseguir menos las sanciones sin tener que rebajarse a pedirlo. Desde el hundimiento del Cheonan, el gobierno de Corea del Sur ha dejado de enviar ayuda material; en el Norte podrían sufrir las consecuencias. Un cambio de moneda ha empobrecido de un día para otro a miles de familias. Cada vez más coreanos se escapan: a pesar de la odisea y el riesgo, en los últimos tres años han llegado al Sur diez mil norcoreanos, en el medio siglo anterior habían llegado otros diez mil; el ritmo se acelera. Según el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, “es difícil apilar más sanciones a Corea del Norte de las que ya hay”. Parece que el control en la venta de armas aprieta al gobierno.

También Corea del Norte quizá puede presionar a Estados Unidos para volver a la mesa de seis -Estados Unidos, China, Japón, Rusia y las dos Coreas- sin precondiciones. Es difícil que el ataque haga avanzar estas causas.


Cómo responderán los otros países

Si en los próximos días no pasa nada más, la respuesta militar se descartará. No habrá ataque. Pero con cada nueva escaramuza, el peligro crece. Estados Unidos quiere una respuesta “medida y unificada” de países metidos en las charlas. En realidad espera el gesto de China y que haga pasar por el aro de la legislación internacional a Corea del Norte. Será difícil. Una vez más, intentarán contemporizar.

Si hay un gobierno que mira con atención esta respuesta es Israel. El ministro de Exteriores, Avigdor Lieberman, ha dicho que “la comunidad internacional ha mostrado debilidad ante una agresión”. Su motivo estaba claro: “¿Cómo el mundo será capaz de frenar a Irán si no puede con Corea del Norte?” Aunque hay muchas diferencias, la base es la misma: un país con armas nucleares ataca a los vecinos una y otra vez y nadie responde. Hay más diferencias. Pero no es difícil de imaginar qué hubiera ocurrido si el ataque no es entre las dos Coreas, sino de Irán a Israel.

*

Actualización: se acaba de saber (9.10h) que “el ataque de Corea del Norte” causó también la muerte de dos civiles surcoreanos. La presión sobre el presidente Lee para que responda crecerá. Son los detalles necesarios para la escalada militar.

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Comentarios 5 comentarios

Comentarios

  • 24.11.2010 Whitard

    Muy completo el análisis, pero tratándose de Corea del Norte, es inevitable que esté basado más en especulaciones que en otra cosa…

    Hay un blog muy bueno de un hombre obsesionado con Corea del Norte: http://www.nkeconwatch.com/ Ha visitado bastante el país y tiene todo un estudio palmo a palmo del país en Google Earth. Muy recomendable

    En cuando al Sur, viví allí hasta hace poco y creo que la presión sobre Lee va in crescendo, pero una guerra con el Norte es lo último que la gente quiere. Es un país muy nacionalista y orgulloso de sí mismo (algo propio de un país pequeño que es una isla de facto), pero entrar en guerra sería sacrificar buena parte del milagro económico.

    Creo que Seúl está dispuesta a aceptar unos cuantos muertos esporádicos para mantener el statu quo, pero en los últimos meses han sido demasiados y quizá se les esté acabando la paciencia.

  • 24.11.2010 Nim

    Habrá que ver qué va ocurriendo. Me apunto el blog mencionado por WHITARD también porque la verdad es que no se nada sobre Corea del Norte. Debe ser complicado trabajar la información sobre un país que está blindado.
    Siempre que pasa algo este es uno de los sitos que visito primero para ver qué has escrito al respecto (y para el seguimiento del asunto).
    Sobre las entradas que has publicado en cuanto al futuro del periodismo: si cobrases el acceso, pagaría.
    Saludos

  • 25.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Whitard,

    gracias por el blog. Sí que es muy recomendable. Gracias también por contar la visión desde Corea del Sur. Por lo que he visto parece que es así. A ver si esa paciencia resiste.

    Nim,

    gracias por el comentario. No cobraré el acceso, pero doy vueltas a otra opción. Pronto diré algo.

  • 28.11.2010 chi can sumot

    interesantes comentarios resuelve un acertijo,los problemas internos los definen afuera no es mas que una guerra de cobardes, que temen al dialogo.
    chi can sumot

  • 29.01.2011 chelis

    yo pienso que son unos nacos changos koreanos que no pueden ni matar a una mosca que van a matar a otros coreanos ni a mexico

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