ObamaWORLD

lunes 29 de noviembre de 2010

Wikileaks nos hace voyeurs globales

Wikileaks ha publicado 220 documentos secretos de la diplomacia norteamericana. No ha hecho más que empezar: tiene aún para publicar 251.067 cables. Le llevará meses. Cuatro periódicos –New York Times, Guardian, Le Monde y El País- y una revista –Der Spiegel– han tenido semanas para analizar esos miles de textos y dar contexto.

Cada cual hará lo que quiera, pero parece que hay un acuerdo para sacar durante días las mismas informaciones. No sé si coincidirán: El País saca hoy lunes información sobre la embajada en España; no creo que a los demás les interese tanto. El New York Times tardará nueve días en dar su versión completa, el Guardian habla de un par de semanas.

Los cables completos ocuparían todas las páginas del semanario Der Spiegel durante 66 años. Son millones de palabras. Los archivos han salido de más de 250 embajadas y consulados americanos de todo el mundo; hay además ocho mil directivas del Departamento de Estado. La inmensa mayoría son desde el 2007, aunque hay unos centenares de finales del siglo XX, desde 1966. Para entender su valor, el Departamento de Estado solo ha desclasificado sus archivos hasta 1972. Bajo la Ley de libertad de información, pueden pedirse otros, pero es improbable que los de Wikileaks recibieran permiso.

He leído solo media docena. En este post hablaré de qué significa, más que del contenido. No puedo evitar que me parezca fascinante. Aunque nada me ha hecho saltar de la silla: ni la amistad de Putin con Berlusconi, ni las donaciones saudíes a Al Qaeda, ni el temor árabe a un Irán nuclear, ni un Karzai corrupto y paranoico, ni el gobierno de Yemen que haga pasar los bombardeos americanos como propios. Pero la candidez de algunas declaraciones, la acidez de otras o el nivel de detalle informativo es espectacular. Como dice el New York Times, leerlo tiene algo de voyeurs globales.


Cómo se han hecho públicos estos documentos

Ayer se publicó la tercera parte del archivo de Wikileaks. La primera fue sobre Afganistán en julio. Luego vino Irak y ahora la diplomacia. Es probable que por ahora Wikileaks no tenga nada más de esta calidad y por eso alargue unos meses la publicación (aunque el contenido lo merezca). Así se mantienen de actualidad.

El archivo de Wikileaks procede de una filtración del soldado Bradley Manning, que ya conté aquí. Manning fue delatado y ahora espera el juicio aislado en una cárcel americana. Tres millones de personas tienen acceso a la red Siprnet, que es donde se colocaban los cables que se publicaron ayer. El nivel más alto eran los clasificados “Secret”, unos 15 mil. No se ha revelado ninguno “Top Secret”, a los que tienen acceso 850 mil americanos.

Manning, desde Irak, donde estaba destinado, podía entrar en Siprnet. La red se creó después del 11 de septiembre para facilitar que las agencias, las embajadas y el ejército compartieran información. El nivel de seguridad era notable: las contraseñas debían cambiarse cada 150 días y se debía salir del programa cuando el usuario no estaba ante la pantalla. No ha sido suficiente. El gobierno deberá ajustar de nuevo los controles.

Todo esto prueba una cosa: no hay secretos electrónicos. No quiero exagerar, pero aunque por lo que parece solo Manning robó documentos, no sabemos si otros países han podido hacerlo también. Está claro que en papel habría sido más difícil birlar tantos datos, pero también se podría. Pronto solo habrá secretos orales.


¿Es bueno publicar tanto secreto?

El argumento en contra de la publicación de Wikileaks es sencillo: ayuda a los enemigos y perjudica la eficacia de los diplomáticos si ven que no se asegura su confidencialidad. Hoy Irán, China, Arabia Saudí saben mejor qué piensa Estados Unidos. A cambio, no sabemos nada de ellos.

Parece injusto: los buenos salen perdiendo. Wikileaks tiene un objetivo político. Sus esfuerzos quieren minar el poder americano y colaborar en un nuevo orden mundial. ¿Los periodistas debemos contribuir? Simon Jenkins, del Guardian, cree que sí. La obligación de los gobiernos es ocultar sus secretos y la de los periodistas es desvelarlos, dice. Si Wikileaks ayuda, es asunto del gobierno, no de los periodistas. Los periodistas solo deben evitar que ninguna vida peligre -cortar nombres- y evitar publicar datos que pongan en peligro acciones militares en curso. A partir de ahí, la transparencia es buena. Mejor saber cuanto antes que en Pakistán las armas nucleares están desperdigadas que descubrirlo demasiado tarde, como ocurrió en Irak.

El problema es establecer el límite. Quién sabe ahora cómo reaccionarán Israel, Pakistán o Rusia ante tantos detalles de sus gobiernos. Como bien dicen aquí, gracias a la transparencia americana, los grandes secretos son pocos. En el mundo árabe no es así: la diferencia entre lo que dicen los dirigentes allí en público y en privado es grande. Aún no se sabe cómo les afectará. ¿Es malo? Para mí, que se sepa qué esconden y maquinan dictadores es bueno, aunque sean aliados de Estados Unidos.

Hay analistas americanos que han decidido no hacer el juego a Wikileaks y no hablar de la filtración. Es una opción aceptable, pero inútil. El debate ya no está ahí. Por mucho que los secretos sean necesarios en la diplomacia, cada vez será más difícil mantenerlos. Es inevitable. ¿Pero es bueno? No sé.


Qué hará la diplomacia americana

Lo que debía hacer, ya lo ha hecho. El Departamento de Estado sabía desde hacía meses que Wikileaks tenía estos cables. Hillary Clinton lleva semanas en el teléfono para avisar a los aliados de la publicación. Habrá que esperar para ver los resultados por el mundo. Por ahora, los diplomáticos no salen del todo mal. Los cables que yo he leído son magníficas piezas de información fría. Aquí y aquí -dos británicos- les elogian.

Quizá la mayor acusación nueva que se ha sabido hoy es que las embajadas pueden ser un nido de espías de nivel, con diplomáticos encargados de obtener no solo información de otras personas, sino su número de tarjeta de crédito, de viajero frecuente de una aerolínea o el ADN. Estados Unidos estaría interesado en estos datos de altos funcionarios de Naciones Unidas. El secretario general, Ban Ki-moon, está enterado y por ahora no ha dicho nada. El portavoz del Departamento de Estado dice que “los diplomáticos recogen información que da forma a nuestras políticas y acciones. Los diplomáticos de todos los países hacen lo mismo”. No creo que vaya a más.

Dejo para el final quizá el mejor cable periodístico de esta primera tanda: la descripción de una boda en Daguestán, con sus guerrilleros, sus invitados corruptos que tiran billetes de 100 dólares a las bailarinas y una de esas frases para el recuerdo. Pregunta un diplomático por qué el líder checheno Ramzan Kadirov no se queda ahí a pasar la noche. “Ramzan nunca pasa la noche en alguna parte”, le dicen con misterio. Nuestra vida de voyeurs globales empieza. No tiene mala pinta.

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Comentarios 6 comentarios

Comentarios

  • 29.11.2010 Cristian Campos

    Hola Jordi, felicidades por el blog. No sé si los blogs acabarán con los diarios tradicionales, pero desde luego un blog como este le pasa la mano por la cara a muchas secciones de internacional de los medios españoles.
    En cuanto al post: si algo me ha sorprendido de las filtraciones es su inocencia casi monjil. ¿Que Putin es machista y autoritario? ¿Que Zapatero es un izquierdista trasnochado? Es que es todo de una candidez y una obviedad tan atroz que me hace dudar incluso de que las filtraciones no hayan sido obra del propio gobierno de los EE UU para despistar a sus enemigos.
    No veo el escándalo por ningún lado. Es más, si este es el nivel real del espionaje y de la diplomacia de la primera potencia mundial, ¡cómo debe ser la diplomacia de Francia, Alemania o China! La conjura de los necios se queda corta para describir el panorama.

  • 29.11.2010 Bitacoras.com

    Información Bitacoras.com…

    Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com. Para que el proceso finalice, deberás registrar tu blog en el servicio….

  • 29.11.2010 Jordi Pérez Colomé

    Cristian,

    hay más chicha. Es cierto que en los cables hay esas frases, que son las de interés periodístico. Es cierto también que no hay conspiraciones secretas, que más o menos se sabe todo. Pero es fascinante ver cómo funcionan -bien y mal- las relaciones exteriores: qué importa más, qué menos.

    Los cables son mucho más que un titular sobre la hombría de Putin. Quizá no haya grandes novedades, pero leerlos con atención es una gozada. Esto dice también bastante a favor de Estados Unidos. Su discurso público y privado se parece (en lo que ha salido hasta ahora).

    Gracias por lo que dices. Tus listas sí que son la pera.

  • 29.11.2010 Marcos García

    Lo malo que puede tener ese efecto voyeur es que nadie vaya más allá del morbo. En España se está generando mucho ruido sobre WikiLeaks, Assange y los documentos publicados pero dudo mucho que ningún medio se tome la molestia de analizar qué pueden significar para la política exterior española.

    Tienes razón, Jordi, en que el Times o el Guardian lo enfocan de manera muy diferente pero me sigue dando la sensación de que el tema se trata con mucha frivolidad…

  • 29.11.2010 cristian campos

    Yo apuesto por un impacto limitadísimo, más allá de que ahora asistamos durante unas semanas a rasgados de vestiduras y desmayos varios. He encontrado más pistas sobre la diplomacia subterránea de los EE UU en un libro como Gruñidos Imperiales, de Robert D. Kaplan, (o en Diplomacia, de Kissinger, si me apuras) que en todo lo que ha revelado hasta ahora Wikileaks. En este sentido, los documentos filtrados son, como dice Jordi, una golosina para aquellos a los que nos interesa el tema, pero creo que a nivel diplomático, esos titulares de “a partir de ahora nada va a ser igual” son más wishful thinking anti-americano que otra cosa. Para empezar, porque los documentos realmente (o previsiblemente) jugosos, los “top secret”, no figuran en el paquete.

    Y en otro orden de cosas, lo que realmente me gustaría es que Wikileaks siguiera con su tarea en países como Irán, Venezuela, Corea del Norte o China. Porque de esos países sí que no sabemos prácticamente nada, y ahí sí nos podíamos llevar sorpresas y sacar conclusiones interesantes. Pero no caerá esa breva.

  • 01.12.2010 cesar

    “Wikileaks tiene un objetivo político. Sus esfuerzos quieren minar el poder americano y colaborar en un nuevo orden mundial. ”

    ¿podría aclara a que se refiere con eso de nuevo orden mundial? ¡q es eso? ¿a q se refiere??

  • 01.12.2010 Jordi Pérez Colomé

    César,

    un orden donde Estados Unidos tenga menos relevancia, menos poder, menos capacidad de maniobra. Un mundo con más países con opciones de mandar.

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