ObamaWORLD

miércoles 22 de diciembre de 2010

Hoy en Estados Unidos es mejor ser gay que inmigrante ilegal

El senado votó el sábado dos propuestas importantes sobre gays e inmigrantes. El presidente Obama firma hoy una; la otra no se aprobó. Son asuntos distintos, pero dicen bastante del país hoy, sobre todo de los conservadores.

La comunidad hispana había puesto muchas esperanzas en el voto del sábado: la propuesta sobre inmigración -la Dream Act- establecía sobre todo un camino para que los hijos de inmigrantes sin papeles pudieran ser ciudadanos. Las condiciones eran haber llegado al país antes de los 16 y llevar cinco años, haberse graduado en el instituto, no tener antecedentes y haber hecho dos años de servicio militar o universidad. Necesitaba 60 votos en el senado y se quedó en 55. En el próximo congreso, que empieza en enero con más republicanos, esta ley lo tendrá difícil.

En cambio, la ley que permitirá a los gays y lesbianas americanos servir abiertamente en su ejército obtuvo 65 votos (ambas habían pasado ya en el congreso). Estados Unidos prohibía a los homosexuales servir en el ejército desde 1916. En la Segunda Guerra Mundial, la prohibición se hizo real: se empezaron a buscar pruebas -amanerados o recto “extendido”- para limitar el acceso de gays. Durante la guerra de Vietnam, aún con el servicio militar obligatorio, la artimaña sirvió a algunos para evadirse. La prohibición siguió vigente hasta que el presidente Clinton quiso derogarla.

Pero el país no estaba maduro. Clinton tuvo que conformarse en 1993 con el “Don’t Ask, Don’t Tell” (no preguntes, no lo digas). Esta medida preveía que si el ejército no descubría que algún soldado era gay y él no lo decía, podía servir. La clave era ocultar la condición. Si se descubría, el soldado era expulsado. En estos 17 años se han echado entre 12 y 14 mil militares por ser homosexuales. Esta medida es la que ha sido derogada; ahora la orientación sexual no será motivo de expulsión. No está claro aún que ahora puedan realistarse.

Estados Unidos no es el primero que lo hace. En muchos otros países ya es así. Los más destacados quizá sean Gran Bretaña, Israel, Australia. Pero hay muchos más. Hay diferencias de matices. La moralidad en cada país es distinta. Los escándalos sexuales son portada en Estados Unidos y Gran Bretaña y en España apenas se saben o nos importan. En España, por ejemplo, no hay ninguna ley que restrinja hoy explícitamente a los gays servir en el ejército, se sepa o no. Pero, como los escándalos sexuales, no es algo que se haga público o se le dé tremenda importancia.

En Estados Unidos el camino es distinto. La necesidad americana de legislar define la evolución de los límites morales. No sé si es el mejor modo, pero da una atención especial al cambio. La ley certifica un progreso social. A veces llega demasiado pronto o demasiado tarde, pero siempre acaba por ocurrir. En el caso de la integración en el ejército llegó demasiado pronto. El presidente Truman permitió la integración de negros en 1948, casi veinte años antes de la obtención de derechos civiles. A pesar de este paso, en los años 70, en Vietnam, aún había revueltas entre soldados por causas raciales.

Con los gays ocurrirá lo mismo. Hoy se da un paso de gigante a favor de sus derechos para participar sin esconderse en un sector muy macho; aún quedan: los deportes de equipo. Pero eso no impide que aún haya muchos prejuicios que frenen la integración real. El Departamento de Defensa publicó el 1 de diciembre un informe sobre cómo se tomarían los soldados el final de la prohibición de los gays de servir. Es un documento extraordinario que, junto a la presión del secretario Gates; del jefe del Estado Mayor Mullen y del senador independiente Joe Lieberman, ha hecho que esta promesa electoral de Obama se haya cumplido.

El documento afronta con gran sentido común sobre todo tres prejuicios, que responden a dudas latentes:

1. La religión. El ejército americano tiene tres mil capellanes de diferentes confesiones. La mayoría considera la homosexualidad un pecado. ¿Qué hacer? Según la regulación militar, no puede obligarse a un capellán a hacer algo que esté en contra de su fe. Pero también los capellanes deben ocuparse “de todos los miembros del cuerpo, también de los que no tienen fe”. Entre estos dos conceptos debe encontrarse el equilibrio. Es decir, los capellanes mejor dispuestos atenderán a los militares gays.

2. La unidad. Este ha sido uno de los argumentos más usados por los que querían que el ejército siguiera con la discriminación. Los soldados que dicen que saber que hay un gay a su lado tendría efectos negativos en la capacidad de su unidad “de trabajar juntos para lograr los objetivos” es un 30 por ciento. En las unidades de combate, es un 58 por ciento. Un ejército no es solo empuñar rifles, también es traducir, dar de comer y conducir. Estados Unidos está hoy en guerra. Las unidades de combate son las más reacias al cambio. Quizá habría que aparcarlo para un momento mejor. Incluso un comandante ha dudado en público.

La comisión da de nuevo una solución: la estadística cambia mucho si en lugar de preguntar cómo “crees que afectaría”, se pide “cómo te ha afectado combatir junto a un gay”. La diferencia es, como siempre, conocer a uno.

3. La privacidad. ¿Qué hacer en las duchas? La comisión desaconseja crear baños diferenciados. Pero, según dicen, en el ejército preocupan las duchas colectivas. Hoy se sospecha que uno puede ducharse con alguien que puede ser gay, pero no hay la confirmación. Con esa confirmación, todo cambia. Dice la comisión: “La mayoría de preocupaciones que hemos oído sobre baños y duchas se basan en estereotipos: que los hombres gays y las lesbianas se comportarán como depredadores en esas situaciones, o que permitir ducharse juntos a homosexuales o heterosexuales del mismo sexo es igual que permitir a hombres y mujeres ducharse juntos”. El sentido común, según la comisión, nos dice que no es lo mismo, que eso ya pasa en gimnasios, universidades, vestuarios deportivos o de bomberos y policías. No todos están de acuerdo.

Es obvio que todas estas dudas son reales y que deberán aceptarse despacio. Pero también es cierto que este cambio no hará que los gays y lesbianas del ejército declaren de repente en masa su orientación. El cambio será paulatino. Hoy hay, según un estudio de 2009, unos 66 mil soldados homosexuales en un ejército de casi millón y medio de miembros en activo. Son una minoría que ahora no tendrá miedo de perder trabajo y años de servicio por ser descubierto o podrá hacer que si fallece su pareja se lleve los beneficios que corresponden a su familia. Por supuesto que habrá problemas, pero deberán juzgarse con los mismos baremos que ya hay para controlar los abusos entre hombres y mujeres. No tiene por qué haber una legislación distinta para gays.

Esta novedad hace avanzar a la comunidad gay hacia el penúltimo escollo legal en Estados Unidos: el matrimonio. Es cuestión de tiempo. Obama por ahora ha dicho que no. Pero a partir de 2012, si sale reelegido, ya se verá.

*

Este jolgorio lógico en los derechos civiles de los gays no puede obviar el desastre en que se ha convertido la gestión de la inmigración. A principios de la legislatura de Obama, parecía más probable que pasara la ley para facilitar la ciudadanía a 11 millones de inmigrantes que la de los gays en el ejército. Al final ha sido al contrario. El ambiente en el país ha cambiado.

Obama apostó al prinicipio de su legislatura por endurecer la ley y expulsar a más inmigrantes sin papeles: en 2009 deportaron a 387 mil personas, un 5 por ciento más que en 2008 y el triple que en 2001. Obama dijo que aplicaba con dureza la ley para que los republicanos le permitieran aprobar una ley hacia la legalidad para jóvenes latinos. No ha sido así. En mi viaje por Estados Unidos en octubre me encontré a dos mexicanos con toda la familia en esta situación: sin papeles, sin opciones de futuro.

Es un desastre humano enorme. La insistencia del congreso en ese error es incomprensible: Orrin Hatch y John McCain, dos senadores que impulsaron la medida, votaron que no solo dos años después. Se nota la presión conservadora y del Tea Party contra la inmigración. El presidente no tiene por ahora salida y su presidencia depende mucho del voto latino. Es intrigante la evolución de la percepción social de la homosexualidad y la inmigración.

Etiquetas: , , , , , ,

Comentarios 2 comentarios

Comentarios

  • 23.12.2010 esparver

    Siempre me he preguntado por qué hay duchas diferenciadas para hombres y mujeres en el ejercito, pero sin duda tengo ideas raras…

  • 23.12.2010 rojobilbao

    El arzobispo castrense, Timothy Broglio, ha recordado que los capellanes se les podría obligar a bendecir las uniones del mismo sexo en aplicación de las normas de fomento del matrimonio entre miembros de los Ejércitos, o se les podría prohibir impartir cursos de formación moral, como hacen ahora, que no incluyan una aprobación explícita de la homosexualidad.

TRACKBACKS

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia
Fatal error: Uncaught wfWAFStorageFileException: Unable to verify temporary file contents for atomic writing. in /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php:47 Stack trace: #0 /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php(650): wfWAFStorageFile::atomicFilePutContents('/usr/home/obama...', 'saveConfig('livewaf') #2 {main} thrown in /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php on line 47