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martes 25 de enero de 2011

Por qué el acuerdo entre Israel y Palestina es casi imposible

He tenido más tiempo para mirar los papeles palestinos que revela desde el domingo la cadena Al Jazeera junto al Guardian. Hoy quiero hablar de tres cosas: por qué el acuerdo es tan difícil, el papel del presidente Obama y más detalles sobre la fiabilidad de la filtración.


Por qué el acuerdo roza lo imposible

El conflicto entre Israel y Palestina tiene cuatro frentes principales: las fronteras, Jerusalén, los refugiados y la seguridad de Israel. Cada uno es complicado en sí mismo, pero se ha hablado tanto que las dos partes saben la postura del otro. El problema es que esas posturas están alejadas. Los papeles palestinos de Al Jazeera dan más información de por qué no se acercarán.

La noche del domingo la primera reacción ante las filtraciones fue fatal para el gobierno de la Autoridad Palestina: estaban dispuestos a ceder demasiado. Su oferta era conceder a Israel todos los asentamientos judíos de Jerusalén Este menos uno y soberanía sobre una parte de la ciudad antigua. Los comentaristas y muchos palestinos se echaron las manos a la cabeza: el presidente Mahmud Abbas y el negociador jefe Saeb Erekat jugaban con la dignidad de su pueblo. Pero los israelíes no aceptaron.

¿Por qué? Hoy he encontrado una magnífica larga entrevista con Ehud Olmert, el anterior primer ministro de Israel, después de dejar el cargo. Olmert fue el autor de la última gran oferta israelí. “Le dije a Abbas que no recibiría nunca más algo así de un líder israelí durante los próximos 50 años”. Añadió Olmert: “¿Quieres flotar para siempre -como un astronauta por el espacio- o quieres un estado?”

Esta oferta de Olmert sale en los papeles palestinos de Al Jazeera. Pretendía para Israel todo Jerusalén Este judío (incluido el barrio de Har Homa) y los principales asentamientos en Cisjordania (Gush ‘Etzion, Ma’ale Adumim, Giv’at Ze’ev y Ariel). Olmert dice que nunca más le llamaron para hablar de esta oferta. No es exacto, hubo otra reunión, pero sin pretensiones. Al Jazeera dice que en ese último encuentro los palestinos “ni apoyaron ni rechazaron el plan de Olmert”. Quedó ahí.

La mejor oferta israelí en 50 años está muy lejos de lo que los palestinos le pueden ofrecer. La oferta palestina que ha levantado tantas quejas no incluye ninguno de esos asentamientos. Es impensable imginar qué ocurriría si los palestinos dijeran que ceden tambien esos asentamientos. No pasará. La solución de los dos Estados es casi imposible.

Los israelíes no desmontarán esos asentamientos y los palestinos no los cederán. Queda una tercera opción: que los colonos queden bajo soberanía palestina. “Es irreal”, dijo la ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni. La secretaria de Estado Condoleezza Rice asintió y dijo a los palestinos: “Si es así, nunca tendréis un estado”.


Estados Unidos está de parte

Israel no solo domina la situación sobre el terreno, con su ejército. En las negociaciones, tiene a la tercera parte -Estados Unidos- a su lado. Con Obama, los palestinos tuvieron la ilusión de que iba a cambiar. Gracias, en parte, a su discurso a los musulmanes de El Cairo en junio de 2009 y a su insistencia en que un acuerdo entre israelíes y palestinos era bueno para la seguridad de los soldados americanos en Oriente Medio. Si el presidente Obama era sincero, pecó de ingenuidad. Por dos motivos:

1. Nada del pasado sirve. Obama quiso empezar de cero. En Annapolis, con Bush y Rice, se había avanzado. A Obama no le servía nada. Según Olmert, “una nueva administración siempre empieza de cero, siempre saben más que nadie”. Obama ni siquiera presionó lo suficiente para detener la construcción de asentamientos de Israel. El nuevo gobierno quedó tocado. Ahora Obama busca “nuevas ideas”. Con las primeras, se equivocó.

2. Irán era más urgente. La excusa de Obama es que tenía un problema más serio que Palestina y en el que Israel podía ayudar: Irán. En los papeles, el jefe negociador palestino, Saeb Erekat, le dice al enviado de Obama, George Mitchell: “Netanyahu irá al presidente Obama y le dirá: ‘Irán’. Le dirá que está comprometido”. A partir de ahí Netanyahu hará lo que quiera con los asentamientos. Así ocurrió.

Obama ha aparcado este asunto. Es su gran fracaso. Por ahora lo dejará hasta que pasen dos elecciones: su reelección en noviembre de 2012 y las elecciones en Israel, en febrero de 2013. Es difícil que el gobierno israelí caiga antes. Ehud Barak, ministro de Defensa y miembro del Partido Laborista, era el único que podía hacerlo tambalear. Pero Barak se ha desvinculado de los laboristas para que eso no ocurra.


La fiabilidad de los documentos filtrados

Las filtraciones son interesadas, así que los documentos pueden estar seleccionados; ya lo dije ayer. Además, estos papeles se basan en notas tomadas a mano de reuniones. Elliott Abrams es un experto en relaciones exteriores americanas que estuvo en algunas de esas reuniones. Dice aquí: “Algunos de esos documentos me parecen imprecisos, hablo de memoria. Ponen en boca de la gente palabras que no recuerdo. No es sorprendente: las transcripciones de los encuentros pueden ser imprecisas a pesar del esfuerzo de precisión”. No solo eso: “Además, los funcionarios palestinos que revisaban los documentos después de las reuniones podían haberlos ‘mejorado'” para decir lo que les convenía. La revelación es extraordinaria y da muchas claves, pero no es definitiva.

Cuanto más lo miro, más difícil es la solución de los dos estados y más misterioso parece el futuro del conflicto.

*

Esta madrugada -a las 3 en España- es el discurso del Estado de la Unión del presidente Obama. Por si alguien no puede dormir. Yo lo veré y comentaré mañana.

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Comentarios 6 comentarios

Comentarios

  • 25.01.2011 Pedro

    Jordi, tal y como yo lo veo, el conflicto no se resuelve porque quien tiene que ceder más, tiene también el poder de mantenerlo en un estado tolerable para sus intereses.

    La cuestión es si se llegara a una situación en la que USA fuera neutral (para entendernos, una postura similar a la de la UE actuamente), ¿crees que Israel se vería obligada a negociar con otros supuestos, aceptando traspasar sus actuales lineas rojas?

    Para algunos esa hipotètica neutralidad americana es ciencia ficción, pero el mundo cambia mucho y si el ritmo de influencia china se acelerara y si la incipiente democratización del Magreb se consolidara… ¿quién sabe cuales podrían ser los intereses americanos dentro de 15 años?

    Saludos

  • 25.01.2011 Jordi Pérez Colomé

    Pedro,

    gran pregunta. Hoy, como dices, es ciencia ficción. Ni siquiera un gobierno demócrata se acerca a los palestinos. Palestina optará por tanto por la vía de Naciones Unidas. No es mala idea, pero no creo que llegue a nada.

    No sé hacia dónde debería cambiar el mundo para que esto fuera de otro modo. Quince años me parecen pocos. Los intereses chinos en el conflicto son hoy nulos. ¿Un Magreb democrático escogería líderes islamistas o moderados? Es un misterio. Mi instinto me dice que sea lo que sea lo que ocurra, Israel ya lo tiene previsto.

  • 25.01.2011 Pedro

    Jordi,

    Sobre lo que en realidad quiero reflexionar es si el tiempo juega en contra o a favor de Israel. En apariencia lo tienen a favor, porque son los palestinos quienes más sufren, y por tanto quienes están en una posición de creciente debilidad en la negociación. .

    La cuestión es que si esa superioridad negociadora se basa en el soporte incondicional americano o no. No soy un experto como para saber si unos EE.UU neutrales cambiarían el juego de verdad, y me gustaría conocer tu visión del asunto.

    Sé que es una hipótesis muy improbable, pero también lo habría sido pensar en 1986 que 15 años después una administración republicana podría saltarse a sus tradicionales aliados en Europa, Alemania, Francia, … para hermanarse con las entonces soviéticas Polonia, Chequia, etc.

    Un muro que cae, un atentado en Nueva York y una guerra en Irak y toda una alianza de medio siglo se resquebraja.

    Todo parece a favor de Israel hasta donde alcanza la vista, pero ya lo dicen los de bolsa: el último duro que lo gane otro. Un negociador racional contratado por Israel se plantearía forzar un acuerdo ahora que su posición es crecientemente favorable, porque en cuanto deje de serlo (no digo favorable, sino sólo crecientemente), las expectativas ya irán en su contra y su posición empeorará.

    EL problema es que en este conflicto, con la religión por medio, nadie aplica la razón ni para beneficio propio. Es una especie de “dilema del prisionero”.

  • 25.01.2011 Jordi Pérez Colomé

    Pedro,

    hay una cosa que desde aqui cuesta de ver y que yo me di cuenta cuando estuve allí en verano. Para un israelí, firmar un acuerdo con Palestina no cierra el problema. Solo lo traslada a una nueva fase. Para ellos es una ilusión nuestra pensar que por un acuerdo con Fatah, dejarán Hamás, Hezbolá o Irán de amenazarles. Si el ejército israelí se retira de Cisjordania sin todas las garantías, para un israelí eso solo significa que les será más fácil traer misiles desde Siria y lanzarlos contra Tel Aviv. Habría otra guerra.

    Con esto quiero decir que Israel siempre está en guardia. Todos los imprevistos posibles están, en la medida de lo posible, imaginados. Nada sería definitivo. Si Fatah quiere firmar con las condiciones de Israel, bien. Si no, aquí seguiremos.

  • 26.01.2011 Mercutio

    En toda esta historia interminable hay un problema de planteamiento que impregna todo y, al mismo tiempo, es invisible. Palestina ha perdido la guerra; todas las guerras. Los palestinos no pueden ‘ceder’ nada, ni tienen nada que ‘ofrecer’. Jerusalén es israelí; no les pertenece por derecho divino, por miles de años de historia ni por nada parecido, sino porque lo tomaron. Los israelíes ganaron Jerusalén, igual que los Sudetes son checos y a ninguna comisión de chiflados se les ocurre negociar, ofrecer o ceder su germanidad.

    No se trata del rey David, sino de Mordecai Gur y sus paracaidistas, y de 1967. Mientras los palestinos no admitan que perdieron la guerra, mientras los ciudadanos palestinos, uno por uno, siga sin reconocer sus sucesivas derrotas militares -y que esas derrotas siempre tienen un precio- no habrá nada que hacer.

    Los israelíes cometen errores todos los días. Los asentamientos son una medida populista para ganar elecciones, son ilegales incluso desde el punto de vista bélico y la solución de esa miríada de microterritorios desconectados entre sí que proponen a los palestinos es inviable. Pero la postura palestina (calcada a la del Caballero Negro de Monty Python) no tiene ningún sentido.

    ¿Cuál es la solución? Quizás otra guerra; una en la que, a su fin, alguien firme una rendición en un papel.

  • 26.01.2011 Jordi Pérez Colomé

    Mercutio,

    eso es evidente, pero el problema seguirá sin resolverse. Una vez ganada de nuevo la guerra, ¿qué puede hacer Israel con los ciudadanos perdedores? ¿Mandarlos a Jordania? ¿Dejarles donde están y que voten? No hay solución simple. Los sudetes son checos porque son una minoría, no molestan.

    El acuerdo no sale porque no tiene solución buena para los israelíes. Así que, por ahora, que corra el tiempo.

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  • 26.01.2011 sigueleyendo.es

    […] obamólogo Jordi Pérez sigue mirando los papeles sobre Israel y Palestina de Al Jazeera. Y ofrece claves para el que quiera escuchar. El título: Por qué el acuerdo entre Israel y Palestina es casi […]

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