ObamaWORLD

Lunes 22 de agosto de 2011

La difícil vida de los tibetanos en Tíbet

Un turista extranjero solo puede entrar hoy en Tíbet con un guía, un grupo y un recorrido establecido. Solo una agencia puede pedir visados de grupo (aunque el grupo puede ser de una persona). Yo entré a Tíbet por tierra, desde Nepal. Éramos un grupo de tres: mi pareja, un joven turco y yo.

En la aduana, dos soldados jóvenes registraban el equipaje. Al poner mi mochila en el mostrador el soldado me preguntó: “Do you have any books? Books?” Los soldados chinos de 20 años no suelen hablar inglés; parecía una frase memorizada. Tocó la bolsa por el exterior y encontró libros. Me los hizo sacar todos.

Otro soldado rebuscaba en la bolsa de mi pareja. Encontró una revista de viajes sobre Tíbet. La abrió en una página al azar y dio con una foto del Dalai Lama. Avisó a su compañero, que hojeaba un libro mío (solo buscan fotos y alguna palabra clave, no leen lenguas extranjeras: es como si un soldado español mirara un libro en chino para buscar algo ilegal). Dijeron que la revista no podía pasar. El soldado se disculpó con timidez -“sorry”- y la guardó en un cajón vacío.

Mientras pasábamos el control de pasaportes, los dos soldados echaban un vistazo con curiosidad a la revista. Antes de salir de la aduana, el equipaje pasó aún por un control de rayos X. De nuevo buscaban libros. Uno de los objetivos es, parece, las guías de viaje, que dan una versión de la historia del Tíbet distinta a la oficial china. Este control de libros parece sin embargo poco riguroso. Pregunté a turistas que habían llegado a Tíbet en tren o avión desde China y nadie les había buscado libros en el equipaje.

Antes de empezar el recorrido, el guía debía ir a la policía a sacar un permiso específico para cada uno de los monasterios budistas tibetanos que visitaríamos. No podríamos entrar en ningún otro. No es la única precaución china. En los más o menos setecientos kilómetros que hay entre la frontera nepalí y Lhasa pasamos media docena de puestos de control de permisos y pasaportes en la carretera.

Estas restricciones para turistas extranjeros están en vigor, parece, desde 2008. En marzo de ese año hubo disturbios en Lhasa y otras ciudades. Grupos de tibetanos atacaron y quemaron tiendas de chinos. Según el gobierno murieron 18 personas de etnia han -la mayoritaria en China-; según el exilio tibetano, murieron 19 tibetanos en la represión.

En julio de este año el gobierno chino celebró los 60 años de la “liberación” de Tíbet. Ningún extranjero pudo verlo porque cerraron la frontera durante dos meses (abrieron de nuevo el 26 de julio). También en julio, el gobierno reunió a los guías turísticos de Tíbet; casi todos los grupos extranjeros llevan un guía tibetano. Les advirtió que fueran con cuidado con lo que contaban y que si veían a extranjeros con fotos del Dalai Lama o banderas tibetanas, avisaran a las autoridades. Dos guías distintos me hablaron de la misma reunión.

Comprobé la eficacia de estas amenazas a los guías varias veces: cada vez que preguntaba por un asunto político o espinoso, el guía bajaba la voz, mentía y decía “no sé”, o me miraba con cara de “mejor hablamos de otra cosa”. Los guías se juegan su futuro. Yo hablo chino y durante días mi guía me miraba con suspicacia: “Hablas bien chino, ¿a ti te gusta China?”, me decía. No se acababa de fiar de mí. Aunque no es necesario que el chivatazo sea adrede: un turista cualquiera puede explicar a su guía en otra ciudad china algo que le ha contado el guía tibetano. Si el guía chino lo cuenta al gobierno, el tibetano se queda sin trabajo.

Las dificultades de turistas y guías son solo un reflejo de los problemas que tienen los tibetanos en general y que son los importantes. Hay sobre todo de tres tipos.

Los mejores trabajos son para los chinos

Tíbet crece más que los tibetanos. Según cifras del gobierno chino, Tíbet crece a un ritmo trepidante (más del 10 por ciento) desde hace 19 años. Pero quienes se benefician más son los chinos. El 3 por ciento de la riqueza tibetana procede de minas; según el gobierno chino en 2020 podría ser del 30 por ciento. El turismo también crece sin parar, sobre todo el chino.

Los amos de las empresas y las tiendas suelen ser inmigrantes chinos. Aquí un alto funcionario chino en Tíbet reconoce que ha habido desequilibrios en los beneficios del crecimiento, pero dice que es lógico: la gente va donde hay más oportunidades de negocio y los chinos y sus empresas están mejor preparados para aprovecharlo. Como es lógico, el gobierno chino confía más en chinos han que en tibetanos para los cargos públicos e históricamente ha incentivado los traslados.

A todos los chinos con los que he hablado les he preguntado por qué vinieron a Tíbet. Todos me han dicho que para trabajar, porque hay más oportunidades. No llegan solo de provincias cercanas, también de la otra punta de China. En Lhasa y otras ciudades, por ejemplo, los chinos suelen conducir los taxis y los tibetanos, los rick-shaws.

En la ciudad de Gyatse reconstruyen el fuerte, un edificio antiguo encima de una colina. Hay que mover piedras de un lado a otro. Todos los trabajadores son tibetanos y las llevaban a la espalda. Hablé con dos. Cobraban 50 yuanes (unos seis euros) al día por trabajar de 8 a 20h, con una hora para comer lo que se trajeran de casa: “Es muy poco”, decía una. Desde el fuerte se veía la ciudad. Los tibetanos vivían en el barrio viejo, un poco más allá había edificios nuevos: “Allí viven los chinos, es más confortable”. En esta imagen del otro lado de Gyatse se ve la diferencia entre la zona vieja tibetana, a la derecha, y los edificios nuevos chinos, a la izquierda. (Todas las fotos son de Cristina Redondo.)

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Según el último censo chino, en Tíbet viven 3 millones de personas, de las que el 90 por ciento son tibetanos. Es un porcentaje que no se ve en la calle, donde se ven más chinos. El único motivo para estas extrañas cifras oficiales puede ser que miles de chinos solo estén en Tíbet temporadas para trabajar, pero que no sea su residencia legal.

Es indudable que Tíbet ha progresado. Sus carreteras y tiendas se parecen más a las chinas que a las del vecino Nepal. La duda es qué habría pasado si China no hubiera invadido Tíbet en 1951: “A principios de siglo todos los países de nuestro alrededor eran pobres; ahora ya no”, me dice un joven tibetano. “Nosotros solos también lo hubiéramos conseguido”.

Ese mismo joven me dice que no tiene ningún amigo chino. Da esta razón: “Yo ayudo a alguien que lo necesita, si esa persona se vuelve rica me ayudará luego; así somos los tibetanos, la compasión es lo principal. Pero si es chino, dirá que no se acuerda de mí”. Esto es obviamente imposible de comprobar, pero es evidente que tibetanos y chinos provienen de dos tradiciones distintas. Se mezclan poco. En restaurantes tibetanos, solo hay tibetanos, como se ve en la foto.

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En esta otra foto se ve al fondo un grupo de obreros chinos en un pueblo tibetano. Viven bastante aparte.

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Esta separación cultural se nota en la calle. He visto por ejemplo discusiones de tráfico entre un chino y un tibetano y no son normales. También vi cómo un grupo de tibetanos daban patadas a un chino en la recepción de un hotel hasta que se lo llevaron. Aparentemente había usado una ducha como retrete. La conclusión de un tibetano fue: “Chinese not good”.

A pesar de estos roces, en la calle no se ve tensión; en Jerusalén, por ejemplo, se sienten más nervios. Eso no quita que la presencia policial y militar sea extraordinaria. En el barrio viejo de Lhasa es donde se ve más ejército. En la mayoría de esquinas hay cinco soldados chinos: tres llevan rifles, que cogen por la empuñadura, uno lleva un extintor y otro un aparato de comunicación. Son todos muy jovencitos, de reemplazo.

En este vídeo grabado desde el templo de Jokhang puede verse cómo los soldados rodean la plaza en formación entre la gente. El ambiente general es tranquilo. Por lo que he podido ver, la reacción común tibetana ante tanto despliegue es de resignación e incredulidad.

Los monjes deben ser peligrosos

Si hay algo que define a los tibetanos respecto a los chinos es el budismo y el papel de los monjes. China teme el poder aglutinador de la religión. En todos los disturbios recientes hay monjes implicados. Según parece, los disturbios de 2008 empezaron tras dos presuntas palizas de soldados a monjes. Este año dos monjes se han prendido fuego en monasterios tibetanos fuera de la provincia del Tíbet. El primero, en marzo, provocó conflictos y detenciones de monjes.

A principios de siglo, algunos monasterios de Tíbet tenían miles de monjes, eran de los más grandes del mundo. Ese pudo ser un motivo para el retraso social del país. Los monjes no tenían un interés especial en el progreso material. Cuando los chinos llegaron, el ejército tibetano era minúsculo.

Pero los chinos temen ahora más que nadie a los monjes y han impuesto límites en su número en cada monasterio. Ninguno llega a mil. Todos los monjes deben tener un permiso gubernamental. No he podido averiguar qué tipo de condiciones les piden.

El control chino de los monasterios puede verse a simple vista. Por ejemplo, en Ganden, a 60 kilómetros de Lhasa, hay una base militar recién construida al lado del viejo monasterio aislado; son los edificios nuevos a la izquierda de la foto.

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En casi todos los monasterios en los que estuve vi cámaras. Me dijeron que era para controlar a monjes y guías. No pude ver ningún micrófono, aunque imagino que son más fáciles de esconder. Estas dos cámaras interiores (y una foto de detalle) están en el monasterio de Sakya, entre Lhatse y Shigatse.

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Hay también en zonas exteriores del monasterio.

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Aquí dicen que en el monasterio donde en marzo se quemó un monje, han instalado cámaras. Debe ser una práctica habitual, pero no puedo demostrar que las cámaras sean del gobierno (seguro que no eran para detectar incendios; había otra instalación para eso). Aunque es sospechoso que sean cámaras del mismo modelo que las instaladas para vigilar lugares sensibles cerca del palacio Potala de Lhasa.

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O de la plaza Barkhor, el lugar más vigilado de Lhasa.

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Aparte de la vigilancia a los monjes y de la prohibición del uso de imágenes y discursos del Dalai Lama, su líder espiritual, no supe ver otras limitaciones a la libertad religiosa de los tibetanos: los monasterios estaban llenos de fieles con ofrendas, los negocios lucían imágenes de sus lamas -permitidos- favoritos. En el próximo post hablaré de la fascinante lucha político-religiosa entre Pekín y Dharamsala, la ciudad india donde vive exiliado el Dalai Lama.

En Tíbet también se habla tibetano

En Tíbet los tibetanos hablan tibetano y algunos chino, y los chinos hablan chino. Todos los carteles públicos, también los oficiales, están en las dos lenguas.

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Un joven tibetano de 24 años, que había estudiado de los 8 a los 16 años, me decía que hablaba tibetano y chino sin problemas, aunque escribía mejor tibetano. Sus amigos, igual. Esto puede cambiar. A final de año hubo protestas ante la insinuación china de convertir el mandarín en la lengua principal; solo se enseñaría tibetano como lengua, no como medio para aprender otras asignaturas. Los tibetanos se niegan, y los chinos les dicen que si quieren conseguir mejores trabajos deben saber bien la lengua mayoritaria.

Las opciones tibetanas

Tíbet tiene problemas propios. Su historia de represión, sobre todo en la revolución cultural de los 60, es terrible. Hoy sigue siendo más difícil ser tibetano en Tíbet que han en China. Pero el problema básico tibetano lo tienen también el resto de chinos: la falta de libertad. En mis días en Tíbet he visto muchos más turistas chinos que extranjeros. Tíbet puede aprovechar más la posible simpatía que puede despertar en los chinos que se interesan por su cultura y religión.

El régimen actual cederá poca autonomía, que es lo que pide el Dalai Lama para su pueblo; la lucha por una hipotética independencia está casi descartada. Pero en una China democrática podrían tener mejores condiciones. Eso está aún lejos, pero hay pocas alternativas.

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Comentarios 17 comentarios

Comentarios

  • 22.08.2011 Cara de palo

    Con estas visitas guiadas y vigiladas, sujetas a restricciones y estrictamente controladas por los funcionarios del gobierno chino, uno no sabe hasta qué punto son útiles y fiables. Al que va en busca de “chicha” periodística, imagino que no le resultará fácil encontrarla en esas condiciones.

    No me queda claro, de todos modos, la naturaleza de la visita: si era por motivos profesionales, en calidad de periodista, o si fue un viaje de placer con tu chica, y lo aprovechaste para trabajar. Más bien parece lo segundo.

    [ Jordi, muchacho, los soldados no empuñan rifles, sino fusiles. Si son chinos, seguramente se trata de un QBZ-95.

    El término “rifle” es un anglicismo. Los anglos dicen “assault rifle”; nosotros, “fusil de asalto”. ]

  • 22.08.2011 Jordi Pérez Colomé

    Siempre aprovecho para trabajar. Estoy aquí de turista. Los periodistas tampoco pueden viajar solos. En uno de los enlaces que pongo arriba un periodista del NYTimes menciona su viaje en grupo en 2010..

    El gobierno controla las visitas a los monasterios, los traslados y los días del visado. Fuera de eso hay libertad para moverse y hablar con quien sea dentro de las ciudades. En mi caso, llevo tres días en Lhasa sin guías. En dictaduras es difícil encontrar sinceridad total, pero hay margen.

    Bien por los fusiles QBZ-95. Gracias.

  • 22.08.2011 RIcardo

    Qué suerte estar allí. Y qué pena que los chinos no disfruten de libertad. Saludos, Jordi

  • 07.09.2011 NT

    Amic Jordi, diferim en algunes coses.

    Seguiré en castellano porque todo es en castellano. Pero, si bien tu artículo me ha gustado en algunas cosas, en otras pecas, ya no de periodista, sino de visión sesgada.

    Hablas de la invasión china de 1951. Primero, los periodistas cometéis el error ese. Fue en 1950, en octubre, en todo caso. ¿Y tú llamas invasión a recuperar parte de tu territorio?. El Tíbet nunca fue reconocido como Estado independiente, ni por los colonizadores británicos ni por los Estados Unidos, mientras eran aliados de Chiang Kai-shek / Jiang Jieshi. Los nazis habían viajado con expediciones al Tíbet para encontrar el origen ario, cosa no bien vista por los aliados. Si Chiang hubiera ganado la guerra, el Tíbet seguiría siendo parte de China y no habría ningún comité de EEUU por el “asunto tibetano”.

    Hoy por hoy, no hay chinos y tibetanos, todos son chinos, unos han y los otros tibetanos. Maticemos las palabras. Igual que hoy en día no hay españoles y catalanes, todos españoles, unos castellanos (por herencia de lengua) y otros catalanes (por herencia de lengua). No nos solemos dividir por etnias sino por lengua, pero es igual.

    Creo que el periodista tiene que ser más ecuánime, cuando tomáis partido dejáis de ser periodistas para convertiros en altavoces del mandamás de turno. Claro que puedes tener tu propia opinión, faltaría más. Pero valoralo como un todo y no como una parte.

    Al menos me alegra ver que reconoces que todo está en bilingüe, y desde luego que debería seguir así. Si no, corremos el riesgo de que se convierta en otra Cataluña en la que se niega ese derecho a más de la mitad de sus ciudadanos. Y eso en una democracia.

    Para terminar, encuentro normal que haya tantos soldados patrullando. Después de lo que pasó en el 2008 o en la violencia que ejercen algunas personas toda precaución es poca.

    Que tot vagi bé, adéu.

  • 08.09.2011 Jordi Pérez Colomé

    NT,

    Puedo llamar “reconquista” a la “invasión”. No tengo inconveniente. Tíbet ha formado parte históricamente de China a veces, pero no siempre. Palestina tampoco nunca ha sido un estado y ahora vive bajo “ocupación”. En la descripción de temas espinosos, siempre hay palabras discordantes.

    Es obvio que hoy todos son chinos. Pero hay que distinguirlos de algún modo y no escribiré cada vez los “chinos tibetanos” y los “chinos han”.

    No descarto que la presencia militar sea necesaria para evitar males mayores. Solo destaca porque sus actitudes son extravagantes.

    Gracias por el comentario.

  • 08.09.2011 NT

    Es un tema peliagudo, no te diré que no. Pero para ser ecuánime, y no tengo ninguna duda de que lo eres, no hace falta llamarles chinos tibetanos y chinos han, sino tibetanos y han. Al llamarles tibetanos y chinos subyace un hecho diferencial a semejanza de catalanes y españoles, cosa que tú y yo como catalanes sabemos.

    No te niego que las actitudes de los soldados puedan ser extravagantes, pero creo, y ojalá me equivocara, que hoy por hoy es necesaria su presencia como elemento disuasorio y proteccionista, pero NUNCA para iniciar un conflicto.

    Saludos.

  • 10.11.2011 Vicente Chambó

    Estimado Jordi,

    Fascinante relato, escrito con sencillez y soltura. Gracias por entregar tu tiempo y compartir tus conocimientos y experiencias con tanta generosidad y afán de comunicación. Nada que reprochar a tus referencias. Aunque he encontrado una pequeña carencia informativa en tu relato sobre el Panchen Lama y el Dali Lama. Es Importante.

    Para que los lectores nos entiendan.

    Al Dalai Lama lo nombra el Panchen Lama, y al Panchen Lama, el Dalai Lama. De esta manera, la formula Teocrática del Tibet lamaista es “perfecta” incluso en lo sucesorio.

    Recomiendo a los lectores interesados en el tema Tibet, una inmersión en documentos como: “When serfs stood up in Tibet (Cuando los siervos se levantaron en Tibet) de Anna Louise Strong.

    El artículo de Patrick French publicado en (The Guardian, thuesday, 10 march 2009)

    Muy interesante la entrevista a James Miles sobre el Tibet (CNN WORLD).

    -“The Prisoner” de Tsering Shakia.(Basado en la biografía de Phuntsok Wanyal Goronangpa, 18 años encarcelado en la Prisión de Quincheng)

    Y también “Blood in the snoww” de Tsering Shakia. Entre otros.

    Recibe un saludo con todo mi afecto.

    Vicente Chambó

  • 07.06.2013 Anna Raquel

    Chicos, Tíbet era una país independiente con su moneda de curso legal, nada de yuanes, sus sellos de Correos, sus estamentos públicos,.. Tienen su idioma propio y ahora se ven obligados a hablar chino.
    Los tibetanos son tibetanos. Nunca serán chinos.
    Out China.
    Free Tíbet
    Tíbet is not part China.

    Hace ya unos muchos años, Catalunya también fue libre. No era parte de España. Pro no compares Catalunya con Tíbet… No tiene nada que ver.
    Seamos serios, leamos un poco más y luego opinemos.
    China invadió Tíbet ilegalmente.
    Igual que hizo Irak con Kuwait …
    Diferencia…? Qué Kuwait tiene petróleo, y los americanos y estados no podían renunciar a líquido, y dieron amplia cobertura con un desplegue como para toserles..
    Tíbet no tiene ese oro negro líquido ..
    EEUU declaró a Tíbet como país independiente.
    Lo que está ocurriendo en Tíbet con los tibetanos es un genocidio en toda regla. Algún día toda esa barbarie será juzgada.
    Al igual que han sido juzgados los componentes de los jemeres rojos, y porque encontraron muerto a su jefe de cara bonachón pero que fue un h… de p… El tal Pol Pot.. Y toda la comunidad internacional sabía lo que pasaba en Cambodia pero por intereses todos mutis…
    Ahora lo mismo con Tíbet,, pero no quedarán impunes.. El tiempo los juzgará..
    El presidente chino saliente ya no tiene inmunidad…le viene una buena encima.. Por torturas, por no respetar los derechos humanos, por genocidio, por desapariciones etc..,que son tantos que aburriría..
    Y lucharemos hasta dejarnos la última gota de sudor, de sangre para conseguir un Tíbet libre de esos mal nacidos….

  • 08.06.2013 Jose

    Yo visité Tibet en 2009. Un grupo de dos, una guía tibetana q había vuelto a Tibet forzada por la ley de reagrupamiento familiar de 2006 y un chófer q no hablaba inglés. Tuvimos muchas conversaciones “delicadas” pero nunca fuera del vehículo porque entre los guías y los turistas hay mil ojos y oidos q todo lo ven y todo lo oyen.

    Lo q yo ví políticamente no me sorprendió ni preocupó más allá de lo que hay en más del 70% de los países del mundo: regímenes con apariencia democrática q sustentan su posición en el poder con un consentimiento tácito de las fuerzas armadas y de la comunidad internacional. Si miramos al mapa, además, pensar en un Tibet independiente gobernado por monjes es una idealización que no viene a cuenta. Los recursos minerales, el control de las fuentes de al menos 5 de los ríos más grandes q nutren miles de millones de personas en Asia, la distancia a Beijing y Shanghai para un misil de crucero.. No way! Si Tibet fuera mañana independiente, pasado mañana tendrías allí a India, a Pakistán, a los Talibanes o a los Rusos.. O peor.. a los Americanos, a los Franceses o a los Alemanes.

    Dicho esto, y es lo que me sorprende no sepamos o no queramos ver, es q en Tíbet lo que está ocurriendo es un ¨genocidio cultural¨. Sí, es verdad lo de los carteles y el bilingüismo, pero en realidad lo tibetano se está viendo axfisiado por lo Han. La lengua vehicular en las escuelas es el mandarín y el Tibetano se ha relegado a lengua “extranjera”. CCTV tiene 8 o 10 canales con música, dibujos animados, películas, informativos.. en Mandarín.. Y hay un canal en tibetano con música y fotos todo el día salvo dos informativos, uno a la mañana y otro a la tarde. El poder políticos, los negocios, todo todo todo es ya Han…

    Europa, España, Cataluña o Euskadi, deberían preocuparse más por ayudar al Tíbet a conservar su cultura. Y llamar a la puerta del Gobierno Han para mostrarle lo que están perdiendo si dejan morir una cultura milenaria. Lo mismo pasa con lo Uigures… Menos Dalai Lama, q al fin y al cabo es un dictador religioso q inspirado en el modelo teocrático no asegura nada en esta vida a los ciudadanos de Tíbet (lo siento pero es tristísimo ver q una religión anime a sus segidores a arrastrarse por los suelos y a que los pobres den dinero a los ricos..) y más cultura. Más apoyo a la televisión, al modelo linguístico en las escuelas, a sus tradicioens culturales.. y sí, libertad religiosa pero separada del poder político.

    Un abrazo

    Jose

  • 06.07.2014 Elena Gonzalez

    Un bonito libro sobre el Tibet anterior a l invasión china es “Siete años en el Tibet” visto por los ojos del europeo Heinrich Harret, que huyendo xe un campo de concentración llegó alli y pidió asilo político.

  • 16.08.2014 elida aponte sanchez

    en tibet, persiguen a lesbianas y gays, gente que yo, como feminista lesbiana, deploro¡¡¡ elida aponte sanchez

  • 04.09.2014 Lluis Garcia

    Cuentos y leyendas del Tibet
    Alexandra David-Kneel

  • 13.12.2014 Blanca

    Me gusto mucho leer todo gracias

  • 07.03.2015 PAU

    Solo con que se valorara mas al projimo, no habria estas barbaridades. El tibet necesita ser el Tibet con su cultura para continuar viviendo, china no necesita al tibet para ser china, ya tiene su territorio donde desplegar su cultura y mantenerla viva. No entiendo como la gente puede apoyar a personas, grupos, ideas politicas o paises que intentan constantemente someter a los demas. que diferencia hay entre estos y los yihadistas, creo que solo las formas. Da pena ver que miserable se puede volver el ser humano.

  • 07.04.2015 peter

    hola muy competa y entretenida la informacion que nos entregas sobre el Tibet. lamentable la ocupacion que este pequeño pais por los chinos. que difilcil debe ser para sugente no poder hablar libremente. Me gustaron muchos tus fotos.
    saludos desde Chile.
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  • 21.01.2017 Roxy

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