ObamaWORLD

miércoles 21 de septiembre de 2011

¿A quién le importa Yemen (y tantos otros países)?

A John Brennan. Yemen le importa sobre todo al asesor antiterrorista del presidente Obama, John Brennan (en la foto, los dos este verano). Unos días antes del aumento de violencia que desde el domingo ha provocado 62 muertos, Brennan visitó Yemen. No fue para negociar una salida a la crisis que desde marzo bloquea el país. Al contrario, Brennan dijo que la revuelta yemení no ha afectado a la cooperación antiterrorista entre los dos países.

La parte principal de esa cooperación antiterrorista es que Yemen permite bombardeos con aviones sin piloto norteamericanos contra presuntos miembros de Al Qaeda en la Península Arábiga. Estados Unidos también ayuda a divisiones del ejército yemení con entreno y equipamiento.

Además de a Brennan, Yemen también le importa a Arabia Saudí. El presidente de Yemen, Ali Abdulá Saleh, vive en la vecina Arabia Saudí desde que un atentado junio le hiciera salir del país para recibir cuidados médicos. Por ahora, no ha vuelto. Aunque no está claro el poder real real y el dinero que reparten los saudíes en Yemen, a la dinastía que manda en Arabia Saudí no le gustaría ver una democracia tan cerca. En el norte de Yemen hay una minoría chií -como Irán; los saudíes son suníes- que quiere más autonomía desde hace años. Los saudíes quieren impedírselo. (En la foto, el rey saudí Abdulá con Saleh el lunes.)

Qué pasó el domingo en Sanaa

La semana pasada el presidente Saleh autorizó al vicepresidente Hadi, que dirige el país mientras se recupera en Yemen, para que acordara con la oposición una transición política. Nadie se sobresaltó. No era la primera vez que después de haber estado a punto de llegar a un acuerdo, el gobierno se había echado atrás.

Esta vez podía ocurrir lo mismo. El presidente Saleh ha dicho varias veces que solo dejará el poder a través de las urnas: si debe ser por violencia, habrá guerra civil. Según dicen aquí, el plan establece dos años de transición para reformas constitucionales. Eso es hasta 2013, año en el que el hijo mayor de Saleh, Ahmed, cumple 40 años, la edad permitida para ser presidente.

Este plan -o uno parecido- sacaría del juego político al general Ali Muhsin, que desertó junto a su división en marzo tras una masacre de 52 manifestantes. Desde entonces los defiende en una zona de la capital, Sanaa. Muhsin había impedido otras veces -como se ve en la foto de Laura Kasinof, del NYTimes- que los manifestantes salieran del territorio que controlaba en Sanaa. El domingo lo permitió; debía tener algún interés. Los manifestantes avanzaron y las fuerzas del gobierno les dispararon. Cuando las tropas de Muhsin respondieron, empezaron los enfrentamientos, con civiles en medio.

Ahora, de nuevo, el acuerdo político es impensable . Nadie sabe imaginar una solución inminente. Muhsin ya no ve peligrar su posible cuota de poder. Mientras, fuera de la capital, los Huthis en el norte y presuntos aliados de Al Qaeda, en el sur, tratan de controlar mejor su territorio. A medio plazo no parece una buena solución para nadie de los interesados por Yemen. Aunque quienes más sufren son, por supuesto, los civiles. Yemen era el país árabe más pobre; ahora lo es más.


A quién no le importa Yemen

Al resto del mundo. No le interesa al presidente de Estados Unidos porque tiene ahora problemas más importantes: la economía en casa e Israel y Palestina fuera. Tampoco interesa a otras potencias ni a los países árabes. No será prioritario hoy en Naciones Unidas: Libia y Siria son más urgentes.

No hay que ser hipócritas. La opinión pública del mundo tampoco da para más. El foco de la actualidad se mueve y no se puede centrar en tantos países a la vez. He oído muchas veces cómo se critica a los periodistas porque no hablan de algo tan importante. Por eso la sociedad no se entera. Hoy esa excusa ya no sirve. Hay información sobre cualquier asunto. Si a alguien le interesa hoy Somalia, India o Yemén, puede encontrar lo que quiera en internet. Pero es más fácil culpar a los periodistas por su insensibilidad.

Yemén pasó por los periódicos durante un par de días. Ahora se ha firmado un hipotético y endeble alto al fuego y llega la Asamblea General con su posible voto sobre el estado palestino. Yemén desaparecerá. Para todos menos para John Brennan y Arabia Saudí. Aunque sea así, peor lo tienen los sirios, que mueren a diario, como un goteo, sin manifestaciones enormes ni prensa extranjera en el país. Así no hay titulares.

Hace unos días se cumplieron seis meses de la revuelta en Siria. Llevan 3.064 muertos confirmados con nombres y apellidos y miles más desaparecidos. En Libia ya no dicen que fueron 50 mil muertos, sino 25 mil; aunque los muertos no aparecen y al final los números se parecerán más a los sirios. Son las dos revueltas donde ha muerto más gente. En Egipto fueron 846, en Túnez, 219, y en Bahráin, 41.

Entre estos números, los cuatrocientos de Yemen no destacan. Pero igualmente habría que hacer algo, se dice, como en Siria y en tantos otros países. Es más fácil de decir que de hacer. Nada es sencillo a estos niveles.

John Brennan ya tiene lo que le interesa: las dos docenas de terroristas de su lista en Yemen se sienten amenazados. Estados Unidos no hará más: ni le interesa ni puede ni es fácil. Pero tampoco otros países. ¿Qué podrían hacer más allá de sanciones, reuniones y presiones?

Los más interesados ya están atentos y mientras esperan a que amaine. Si ocurre, perfecto. Si no amaina y el conflicto escala -guerra civil en Siria que afecte a Turquía, Irak, Líbano e Israel; un atentado en Estados Unidos planeado en Yemen-, deberán afrontar una solución más complicada. Al menos entonces ya tendrán una excusa clara para hacer algo con urgencia.

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Comentarios Un comentario

Comentarios

  • 21.09.2011 Gaze

    Ah, leí tu nota, Jordi “¿A quién le importa Yemen
    (y tantos otros países)?”. Muy acertado tu recuento, aunque esa pregunta retórica de “a quién le importa Yemen y otros países” debe responder solo a los interesados en el asunto que ven el mundo como una sola unidad global donde “todos somos iguales con los mismo derechos”… cito estas palabras dichas por Obama porque hoy frente a la Naciones Unidas el hombre lanzó sus abstracciones idealizadas como pez en agua frente a una organización corrupta de “cómo debe ser el mundo”, que sin duda, mentado speech tendrá más repercusiones violentas en el mundo árabe en los días que siguen. Con gran tristeza vi y veo como este presidente ha erosionado los fundamentos constitucionales de los padres de esta gran nación abriéndole una herida que ha comenzado a infectar al resto de su cuerpo con odio, división social de clase… no me sorprendería que pronto veremos “indignados”, pero armados frente a la Casa Blanca.

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