ObamaWORLD

viernes 30 de septiembre de 2011

‘Si paramos ahora, estamos todos muertos’

“Nunca hubiéramos soñado algo así. Antes el miedo nos podía. Solo aspirábamos a mejorar el régimen desde dentro, pero no había ningún canal de comunicación. El gobierno hacía lo que quería. Entonces llegó Deraa”. En Deraa, en marzo, un grupo de niños hizo pintadas contra el régimen. Los detuvieron y maltrataron. Deraa salió a la calle a pedir su libertad y dignidad. Otras ciudades siguieron. Así empezó hace más de seis meses la revuelta siria.

En este viaje he hablado con seis activistas sirios: uno en Líbano y cinco en Damasco (con uno hablé solo por teléfono porque le vigilaban). A cuatro activistas los vi juntos en un café de Bab Touma, el barrio cristiano de la capital.

No tomaron ninguna precaución especial. Hablamos en inglés, yo tomaba notas y solo callaban cuando venía el camarero. Tres eran ingenieros informáticos -de entre 25 y 29 años- y una era catedrática de economía en una universidad privada, de cuarenta y pocos años.

Uno de los tres informáticos se encargaba de reunir dinero -“nos lo da la gente, algunos empresarios y sirios en el extranjero”- y habló poco, aunque dijo una de las mejores frases: “Sé que aún no estoy en la lista de buscados porque aún no han ido a casa a por mí; aunque ya no vivo allí”. Los otros tres me contaron la revolución que viven. Son Sahar, Said y Nora (los nombres son ficticios).

Cuando iba a ver activistas, imaginaba que me encontraría con jóvenes desaliñados o adultos curtidos. No fue así. Sahar era una chica delicada, con diadema: “Tengo miedo a morir. No tengo el coraje de otros para ponerme delante en una manifestación”, decía. Said (la cita inicial es suya) iba en camisa y hablaba un gran inglés: “Si esto acaba mal, no me quedaré a vivir en esa Siria”, dijo.

La catedrática Nora era aún más peculiar. Una mujer madura, fina, vestida con americana roja y tacones blancos, el pelo con mechas, muy maquillada y a quien no renovaron el contrato en su antigua universidad por defender a tres de sus alumnos que expulsaron por protestar (ahora trabaja en otra universidad).

La revolución de Sahar, Said y Nora en Damasco es distinta a la de otras ciudades sirias: “Aquí estamos en el paraíso”, dijo Said. Cada uno había oído tiros en manifestaciones solo una vez. Sus protestas eran solo semanales y consistían en reunirse -a veces menos de cincuenta-, gritar y en pocos minutos salir corriendo. Lo importante era que no te pillaran. Su vida no había cambiado tanto aún en estos seis meses.

En algunos barrios de Damasco, los primeros en reprimir las protestas eran otros ciudadanos que apoyaban al régimen; en cambio en otras zonas podían llegar a esconderles. En general, los barrios cristianos y ricos son menos propicios.

La tortura más severa que sufrió alguno de sus conocidos fue un amigo de Said que debió estar tres días de pie y sin comer antes del interrogatorio -estaba con otros treinta en una celda de dos metros por uno y medio.

Damasco tiene un problema especial: las delaciones y los infiltrados son más comunes. Todos temían ya hablar con quien fuera: “A dos amigos les han detenido y no sabemos por qué”, decía Sahar. Sospechaban ya de cualquiera.

En un interrogatorio a un amigo de Said le enseñan un vídeo. Se ve un joven a hombros de otro en una mani. El policía pregunta: “¿Quién es el que va arriba?” “Yo”, dice el detenido. “¿Quién es el que te lleva?” El detenido le mira: “Tú”. Era un infiltrado.

Todos los activistas coinciden en una cosa: “Si paramos ahora, estamos todos muertos”. Hay suficientes vídeos, llamadas y mensajes grabados para que la seguridad los analice con calma y los encuentre a todos. Ahora el régimen tiene otras prioridades, pero si la presión en la calle cede, están seguros de que irán a por todos, uno por uno. No tienen salida.

La otra Siria

La experiencia frustrante de estos jóvenes en Damasco prueba que en la capital la revolución no tiene apoyo suficiente. Lo expliqué aquí el otro día.

Pero ayer, antes de ver a los activistas, salí de Damasco a ver la otra Siria, donde cuesta encontrar a alguien que apoye al régimen. Escogí Dumair, un pueblo a 40 kilómetros de Damasco, por dos motivos: había un templo romano y si me preguntaban podía decir que había ido a verlo y porque para ir hasta allí se pasa por Duma, el suburbio más agitado de Damasco.

A la entrada de la estación de autobuses, hay el primer control de documentos. Es el único control donde me registrarán la bolsa, imagino que para ver si hay armas. Cuando pregunto por Dumeir, un chófer me dice que soy el primer visitante que ven por allí en seis meses. En la furgoneta, cada pasajero debe escribir en una hoja su nombre (solo debí hacerlo a la ida).

No atravesamos Duma, solo la rodeamos. La presencia de bases militares -por unos kilómetros es casi continua- y de controles en las calles que se ven desde la carretera es extraordinaria, nada que ver con Damasco en un día normal.

Antes de entrar en Dumeir, pasamos dos controles. A los soldados les hago gracia, me miran y saludan y no ponen reparos. Cuando pasamos, la gente dentro de la furgoneta bromea sobre el ejército; con gestos uno me dice que soy amiguete de los soldados. Todos ríen. Algo así en Damasco -una broma pública sobre un militar- es inconcebible. Nadie sabe qué piensa el vecino. En Dumeir están más relajados.

Doy una vuelta por el pueblo y no veo ni una sola foto del presidente Asad. Es otra cosa impensable en Damasco. Dumeir es humilde, como se ve en las fotos, y es una Siria distinta a la de Damasco. Aquí la presencia del régimen se reduce a los puestos de control.

20110930-081226.jpg

20110930-081300.jpg

A la salida nos paran de nuevo y esta vez me hacen bajar de la furgoneta. Aunque nadie habla inglés, quieren saber claramente qué hago allí. El soldado me pide la cámara y me lleva a ver a su superior, que está en una casa a medio construir; otro soldado duerme en un catre.

En previsión de que ocurriera algo así, había hecho cuatro fotos al templo romano (en la foto). El problema es que el resto era de calles e imágenes que me interesaban para colocar en el blog. No había ningún otro monumento. El soldado pasaba las fotos y su jefe me preguntaba en árabe y yo respondía en inglés. Cuando ya me veía en problemas, me dejaron ir. “Sorry”, me dijo el soldado. En la furgoneta, un pasajero: “Es la rutina”. A mí se me hizo un poco más largo.

20110930-081607.jpg

‘No me hicieron cubrirme la cabeza’

Sahar, la joven activista, es cristiana. Su familia y la mayor parte de su comunidad defienden al presidente. Creen que si cae el régimen, el nuevo gobierno será islamista y les echará del país. En agosto, en Ramadán, Sahar fue un día a manifestarse en el suburbio de Duma.

Le pregunto cómo pasó los controles y dice que no tuvieron problemas: “Si un coche lo conduce una mujer, es más probable que no lo paren”, dice Said. Ninguno sabe explicarme por qué. Nora dice que es ilegal o por motivos religiosos, para no encender los ánimos. Pero no saben. También en mis controles ayer, a las chicas que iban en la furgoneta no les pedían el carné. “A veces por ser mujer me siento más segura en esta revuelta”, dice Sahar.

“En Duma la gente es más religiosa, nunca antes había estado allí”, dice Sahar. Tenía ciertos reparos: “Pero nos recibieron muy bien, creían que Damasco no estaba con ellos [lo que es verdad], no me hicieron cubrirme la cabeza, estuvimos horas charlando en casa de una chica”. La revuelta insiste en que para ellos primero es la identidad nacional, luego la religiosa. Este día en Duma de Sahar sería una prueba de que es así.

Sahar también dudaba de que un apoyo tan abierto y explícito a la revuelta existiera en Siria. Es difícil de explicar, pero se siente un ambiente distinto. En Duma muchos días las manifestaciones duran una hora o más y el ejêrcito no las interrumpe. Pero cuando lo hacen, la represión es mucho más dura que en Damasco.

La madre de Sahar no sabe que su hija anda en esto. No sabe que tira pasquines y pone pegatinas por la calle y se encarga de un nuevo periódico de la revolución, cuyo primer número salió hace tres días: “Nuestra Siria” (que no solo es online, también en papel; un chico imprimió el primer número en su trabajo cuando ya no quedaba nadie). “Ya que en Damasco no podemos manifestarnos tanto, hacemos cosas como el periódico”, dice Sahar. En Homs, en el centro de Siria y foco ahora de la revuelta, alguien lo encontró en la red e imprimieron 500 copias.

Hace un par de noches Sahar y su madre veían una conexión en directo desde Homs. Había miles de personas; la madre no se lo creía: “Son varias imágenes superpuestas”, le dijo. La madre insiste en que todo es un montaje extranjero y que la revuelta son terroristas. Repite a su hija un rumor que salió de Homs. Un islamista suní habría dicho a un cristiano: “Cuando acabemos con los alauíes [la secta minoritaria chií del presidente], vamos a por vosotros”.

El problema y la división entre las minorías es quizá el gran obstáculo de la revuelta siria. En el próximo post hablaré de la situación de los alauíes, la secta del presidente, y de otras cuestiones pendientes. Mientras, Sahar recuerda su visita a Duma y cómo la recibieron: “Nunca más olvidaré ese día. Queremos construir una Siria así”.

*

Este viaje corre a mi cargo. Si el blog te parece interesante, puedes hacer con el Paypal de la derecha que me resulte menos caro. Gracias.

Etiquetas: , ,

Comentarios 10 comentarios

Comentarios

  • 30.09.2011 Ricardo

    Gracias por tu trabajo, Jordi

    Un saludo

  • 30.09.2011 ruba

    muy interesante, hacía falta leer algo distinto de cuantos muertos sumamos cada día. y tener una idea del día día de la gente en siria. yo he vivido en damasco en los años ochenta y sé lo difícil que es no poder fíar en nadie…
    para dar otra opinión si te interesa, yo soy de familia cristiana ortodoxa, de damasco capital y toda mi familia apoya la revolución, y digo mi familia que son tíos, tías, primos y primas y etc….. y cómo nosotros los hay mucho, es cierto que hay una cierta preocupación por lo que pasará después. pero nada justifica esta dictadura de más de 40 años. y cabe mencionar que cristianos y musulmanes con todas sus (sectas) han estado conviviendo en estas tierras desde el principio de las religiones. y hoy por hoy estamos más unidos que nunca, en contra a esta dictadura y la mascre que se está cometiendo. por una siria libre, democrática y laica, todos contra el régimen.

  • 02.10.2011 Cara de palo

    Una pregunta sobre el régimen sirio: ¿qué es más importante a efectos políticos, el hecho de que esté en manos de la minoría alauita en un país de mayoría sunní, o que esté dominado por el obsoleto, trasnochado y rancio partido Baaz?

  • 02.10.2011 Jordi Pérez Colomé

    Cara de palo,

    claramente el dominio alauí. El partido caería sin remedio si el régimen no siguiera. Las consecuencias del final del dominio alauí no tienen nada que ver con que desapareciera un partido político. Procuraré contarlo en el próximo post.

    Ruba,

    gracias por la opinión.

    Ricardo,

    gracias.

  • 02.10.2011 salter

    Diez tesis sobre las rebeliones árabes – del poeta sirio Adonis

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/tesis/....opi_10/Tes

  • 02.10.2011 Cara de palo

    Justo lo que imaginaba. Así que eso del Baaz en el fondo no era más que un tinglado de cartón-piedra…

  • 02.10.2011 salter

    Nombres de bares (aunque lo hayas cambiado), descripción de vestimentas, mención al tipo de profesión o empleo que tienen. Por si fuera poco, dices que la chica se encarga de un periódico.

    No alcanza con usar nombres ficticios.

    Te sigo desde hace tiempo, y me gustan tus artículos. Pero en éste, Jordi, has demostrado ser más que un ingenuo. Te has comportado como un i*iota.

    Lees mucho, pero no tienes la más pu*etera idea de cómo se manejan las dictaduras y los servicios secretos. Con mucho menos que eso cualquier novato los ubicaría.

    Confiaron en tí, Jordi. Ninguno de esos datitos eran relevantes al artículo.

    Me sorprendió y me enfureció leer algo tan desconsiderado. No me había dado cuenta de tu inconsciencia.

  • 03.10.2011 CG

    ¿Pero qué dices, Salter? Me parece a mí que has visto demasiadas películas. A mi modo de ver, esos datos que dices le dan valor añadido al artículo, lo hacen más interesante y le dan contexto y un toque humano. A mí al menos me han ayudado a sentir por unos instantes que estaba allí, en el lugar de los hechos. Y no me parece que se deje al descubierto ni la identidad ni la intimidad de sus protagonistas. Buen trabajo, Jordi. De periodista a periodista.

  • 03.10.2011 Jordi Pérez Colomé

    Salter,

    puedo asegurarte que nadie está más en peligro por este post. Está hablado con ellos qué es y qué no off-the-record. Conocen mejor que nosotros las prioridades de las fuerzas de seguridad sirias y su situación.

    CG,

    gracias. Es eso.

  • 20.09.2012 Daniela

    Ole1 Ne3o creio que possa haver uma adaptae7e3o em nnhuem campo capaz de resolver esse fator irreversedvel.O maior problema de tudo isso e9 que ne3o vemos nnhuema tomada de conscieancia buscando o bem comum, que seria ne3o termos mais filhos biolf3gicos e passarmos a nos preocupar mais com a realidade do vizinho. E a Internet tem servido para afastar mais ainda as pessoas da realidade, deixando-as mais distantes, insensedveis e por que ne3o egoedstas. Je1 que ela e9 a filha desse processo todo, tem a cara dos pais.Nem se fizermos 50 vezes ao meas a Hora do Planeta podemos mudar a realidade ecolf3gica no mundo, a fanica forma seria ter conscieancia que ter filhos e quer consumir mais ale9m de manter a distancia de outros seres-humanos e9 destrutivo a nossa civilizae7e3o.Mas como o ser-humano aprende por conscieancia ou pela dor, creio que nessa frase de Buda, podemos ver esse processo trazer a segunda ope7e3o a tona, infelizmente.Abrae7o e parabe9ns pelo trabalho, muito fatil, mesmo. Obrigado!Rodrigo

TRACKBACKS

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia