ObamaWORLD

lunes 21 de noviembre de 2011

La revolución egipcia vuelve a empezar

Actualización al final

Esta mañana siguen los enfrentamientos en la plaza Tahrir de Cairo entre fuerzas de seguridad y manifestantes. Es el tercer día. De madrugada parece que se han calmado, quizá por el cansancio. Pero ahora vuelven a oírse disparos y gas lacrimógeno. Según los últimos números hay ya al menos 20 muertos y más de 1.500 heridos desde el sábado.

¿Qué ha pasado? El viernes hubo una manifestación pacífica en la plaza Tahrir. Fue una de las más numerosas desde febrero, como se ve en la foto. La petición principal era que la junta militar que dirige el país marque un plazo claro para unas elecciones presidenciales y deje el poder. Días antes, el ejército había propuesto unas directrices para tener poder de veto sobre la Constitución que redacte el nuevo Parlamento. Así se asegurarían que controlan al menos su presupuesto y cuestiones de seguridad nacional.

Las fuerzas civiles no van a permitir ese control militar. La manifestación del viernes fue una muestra de fuerza de los Hermanos Musulmanes. Hasta entonces, se habían mostrado condescendientes con la junta. El partido de los Hermanos, Libertad y Justicia, es el que tiene más opciones de ganar las legislativas que empiezan el próximo lunes (las elecciones durarán hasta enero: la ley egipcia prevé que haya un juez en cada colegio, por eso deben hacerse en varias convocatorias en distintos distritos cada vez).

Hasta ahora, podían creer que los militares eran honestos en sus esfuerzos de transición. El documento reciente ha demostrado que no. Ha sido un punto de inflexión. Ya nadie puede pretender que Egipto va hacia un nuevo régimen. Había que volver a la calle y eso es lo que ocurrió de forma pacífica el viernes.

Pero no todo acabó ahí. Tras la manifestación pacífica del viernes, un grupo de unas 200 personas se quedó en Tahrir. El sábado por la mañana la policía entró con fuerza a sacarles. En este vídeo se ve cómo el tráfico ya fluía normal por la plaza y las fuerzas de seguridad perseguían a manifestantes de forma desmesurada.

La voz corrió en seguida y los enfrentamientos crecieron en intensidad. Un vehículo de la policía fue asaltado (como se ve en la foto) y al rato ardía cerca de Tahrir.

Desde ahí, todo fue a más. La policía disparaba gas y balas de goma a la altura de la cara, como se ve en esta foto obra de Mosa’ab Elshamy.

A varios manifestantes les dio en el ojo. En esta secuencia se ve al activista Malek herido y luego ya en el hospital, a la derecha, con dos compañeros. (Malek parece que no ha perdido la visión.)

La peor parte se la llevó Ahmed Harara, a la izquierda en la imagen, que ya había perdido un ojo durante los enfrentamientos del 28 de enero.

Al caer la tarde empezaron a levantarse barricadas en la plaza, mientras seguían los combates en las calles cercanas.

Ya de noche, este era el aspecto de la plaza. Había sido tomada de nuevo.

Domingo fue sin embargo el peor día. El momento culminante fue hacia media tarde. La policía, ayudada ya por el ejército, entró en la plaza con toda la fuerza. En este vídeo de varias horas, ese momento se ve hacia los 1h, 54min, 50seg.

Durante ese ataque se vieron las escenas más violentas. Sobre todo este policía que arrastra a un manifestante a un montón de escombros.

En esta otra foto se ven un grupo de cuerpos -parecen ya cadáveres- en esa misma zona.

En este otro vídeo se ven varias de las palizas que las fuerzas de seguridad dieron en ese rato.

Entonces, incomprensiblemente, las fuerzas de seguridad se retiraron y en pocos minutos los manifestantes estaban de nuevo en el centro de la plaza. En la imagen se ven cómo arden las tiendas que ya se habían levantado para quedarse en la plaza.

Los manifestantes ya no se han movido de la plaza hasta hoy, que siguen los enfrentamientos y donde la policía marca su línea roja cerca del Ministerio del Interior.

Nadie sabe qué puede pasar. Desde primera hora de la mañana hasta ahora mismo llegan noticias de enfrentamientos. Anoche el gobierno emitió un comunicado donde decía que aseguraban la celebracción de elecciones el próximo lunes. Pero en este ambiente no van a ser posibles, con gente que muere en Tahrir. Si deben entrar a sangre y fuego de nuevo para resolverlo, es difícil de imaginar cómo eso calmará la situación.

Es incomprensible cómo se ha podido dar esta doble escalada. Primero, el sábado por la mañana y luego el domingo al mediodía. Cualquier teoría es posible. Al ejército le podría convenir porque con la excusa de la seguridad podría retrasar las elecciones y mantenerse en el poder. Es sin embargo un deseo irreal. Tarde o temprano, la presión será insostenible.

Los jóvenes más vinculados a la revolución también prefieren un escenario así. Si las elecciones se celebran, la legitimidad pasará al nuevo Parlamento y las luchas serán más políticas. Su papel se reduciría porque en estos meses no han podido o sabido organizarse como una verdadera fuerza política. Algunos candidatos ya han llamado a boicotear las elecciones.

Los únicos que miran desde la barrera son los Hermanos Musulmanes. Piden dos cosas: primero, que el ejército que ceje la violencia y abandone el poder, y segundo, que se celebren las elecciones. Es lógico. Es el mejor escenario para ellos. Después de tantos años de trabajo en la sombra, son los que han hecho una campaña más sólida. Retrasar es dar tiempo a sus adversarios.

Los Hermanos saben que hay dos universos paralelos en Egipto ahora. Mientras en Tahrir vuelan las piedras, en el resto de la ciudad la gente sigue con sus tareas. Confían en esta mayoría silenciosa para asegurar la estabilidad (y el ejército también). Pero nadie sabe cómo pararlo ahora.

Hay una tercera opción, propuesta por un grupo de personalidades: aplazar las elecciones de la semana que viene, formar un gobierno de unidad nacional dirigido por alguien como Mohamed ElBaradei -un político conocido y que podrían asegurar cierta confianza ante el ejército-, crear un comité constitucional y a partir de ahí elecciones presidenciales y parlamentarias. Los militares deberían retirarse a un segundo plano.

Es dificil que ocurra. Ahora mismo hay en Egipto tres poderes con aspiraciones mezcladas: los islamistas quieren elecciones ya, los revolucionarios aspiran a una cuota mayor de poder por su esfuerzo en hacer caer al régimen y el ejército quierse seguir dónde está. Las alianzas no son fáciles. Aunque islamistas y revolucionarios quieren que los militares se vayan, luego tienen objetivos muy distintos. Unos no se fían de los otros.

La situación es confusa. Parece que el camino más fácil para el final del poder militar son las elecciones. Pero nadie lo asegura a falta de plazos claros. Esta tensión se ha desencadenado de nuevo y la revolución ha vuelto a Tahrir. Parece que todo puede volver a empezar: solo cambia el nombre. Ya no piden a Mubarak que se vaya, sino al mariscal Tantawi, presidente de la junta militar.

Aunque otras ciudades egipcias han salido a la calle, la revolución no tiene por ahora la misma fuerza. El ejército puede jugar con eso para aplastar esta nueva revuelta y mantenerse en el poder. Pero a su vez un exceso de violencia jugaría en su contra. Es difícil ahora prever quién se saldrá con la suya. Nadie parece tener clara una estrategia. Actualizaré con novedades. El sábado voy a Cairo; entonces podré hacerlo de más cerca.

*

Actualización lunes 20h. A esta hora sigue la batalla en las calles cercanas a la plaza Tahrir. En el centro, como se ve en la imagen, está tranquilo y ya se han levantado algunas tiendas.

La clave del día era ver si las protestas reunían apoyo suficiente fuera de la plaza, de la famosa mayoría silenciosa. A esta hora aún no está claro. Hay quien dice que la segunda revolución ha empezado:

Pero también es innegable que Cairo sigue su vida sin, por ahora, mirar a Tahrir:

La lucha entre la junta militar y los manifestantes para ver quién convence al resto de egipcios será crucial. En Tahrir las batallas son físicas; fuera, de comunicación. La radio estatal dice que la gente en Tahrir son vándalos y extranjeros, mientras que los activistas y sus redes sociales intentan mostrar la dureza exagerada del ejército.

Si no hay un ataque violento, la revuelta pasará la noche en Tahrir. Mañana hay dos pruebas decisivas. Ha empezado a correr la voz de que se convoca una nueva marcha del millón, como las de febrero, que reunieron a varias decenas de miles de personas. Si mañana se congregan en la plaza números similares, el ejército tendrá difícil insistir en sus teorías.

La segunda prueba básica es qué harán los Hermanos Musulmanes, la principal fuerza política del país. Durante todo el día han emitido señales contradictorias sobre la suspensión de su campaña. Al final parece que solo han suspendido los actos de hoy en Cairo, pero que disputarán las elecciones. Así parecen confirmarlo en un comunicado de hace un rato que, sin embargo, es severo con los militares.

Los jóvenes acusan a los Hermanos de estar demasiado cerca de los militares -incluso han echado de Tahrir a uno de sus dirigentes-, pero su lenguaje hoy deja pocas dudas. Está por ver si darán apoyo a la protesta mañana y qué harán con las elecciones si sigue la violencia. Cada vez parecen más cerca, aunque su ambigüedad es extraordinaria.

Durante el día la junta militar ha emitido señales de nervios. La televisión estatal ha dicho que habían pasado una ley para prohibir a ex miembros del Partido Democrático Nacional -de Mubarak- participar en las elecciones. Si es cierto, a una semana de los comicios es imposible saber cómo se aplicará. Luego un dirigente de la policía militar ha dicho a Al Jazeera que no hubo órdenes de cargar ni de retirarse el sábado. La sensación de caos crece.

La confusión por tanto se mantiene. Esta mañana parecía que Egipto no vivía aún una segunda revolución. Parecía que un grupo de jóvenes se enfrentaba a la policía a solas, a espaldas de la sociedad. Ahora, en cambio, el optimismo crece y más dicen que todo se parece a febrero. La petición de Tahrir es firme: el final del control militar. No es poco. Pero ahora que ya están en la plaza y se han hecho fuertes, será difícil sacarles. Todo está en el aire.

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Comentarios 2 comentarios

Comentarios

  • 22.11.2011 Gaze

    ¿Perder ojos, para qué, digo yo? Bueno, en realidad hay mucho más para hablar sobre la “revolución árabe”, en vez de Obama puesto que obambi ha resultado ser un presidente esperpéntico y perdió brillo para los ex amantes y simpatizantes…. El blog de Jordi, creo, debiera llamarse-“El Mundo Árabe”, le viene de perilla y mejor ya que se ve pasión por cercanía y tema. Berry dejó de ser “objeto de consumo”, pasará al olvido de nuestro país una vez que se vaya del cetro -y tal vez terminé como en las menorías de mi papá, a la vera de una solitaria carretera…

    En cuanto a eso de de que “Newt Gingrich nunca será presidente. Está ahí para reunir fondos”… umm, te equivocas Jordi… ¿has visto los números hacia donde apuntalan? Gingrich será el próximo presidente, de eso no hay duda… -si falla Romney. Eso sí, Perry, es un tonto… el resto de candidatos no gana, son paquetes, nada más.

    http://www.pollwatchdaily.com/2011/11/22/ging....publicans/

  • 08.04.2015 Achu

    Tim, it has been truly amazing lnikoog at your blog lately. It really makes the world a smaller place to me and it also makes this real for me, well as much as it could in any case. You stay safe out there and keep doing what you are doing! I think you will have so many big things come your way from your coverage of this important time in history.

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