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Jueves 26 de enero de 2012

Qué es el Tea Party en diez puntos

Pronto hará tres años de la aparición del Tea Party. Su peso en la política americana es aún notable. Además de impulsar a bastantes candidatos al Congreso en 2010, este año se verá si pueden llevar a su candidato a la Casa Blanca. Entre las elecciones de 2010 y las que empiezan ahora he visto bastantes actos de distintos Tea Party y he charlado con docenas de miembros en cuatro estados. Estos son los rasgos que coinciden:

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1. El Tea Party no existe. El Tea Party no es una organización jerárquica con una base y unos miembros. Son unos tres mil grupos repartidos por todo el país; es difícil calcular el número exacto porque no siempre es posible saber si están activos. Cada uno tiene su coordinador, que alguna vez ha podido ir a las reuniones nacionales para compartir experiencias que hacen los Tea Party Patriots, una especie de dirección global. Pero se gestionan por separado.

El Tea Party no tiene por tanto una opinión ni un objetivo unificado. Cada grupo tiene entre unas decenas y varios centenares o miles de miembros. Los seguidores también son distintos: coinciden en algunos asuntos básicos, pero no es raro que entre ellos discutan. Hay líneas rojas -poco gasto público, pocos impuestos, muchos derechos individuales-, pero también debates interesantes: los dos últimos que he oído eran sobre si legalizar las drogas y sobre si atacar a Irán.

La mayoría de miembros del Tea Party no estaban implicados en política “hasta que sintieron que el país se iba al garete”, que es una frase que oigo a menudo. La religión es una parte central de sus vidas, pero hay miembros del Tea Party -una minoría- que pueden ver asuntos clave como el aborto como inevitable; “son católicos”, me dijo uno. En el vídeo, cantan el himno americano en una reunión del Tri-County Tea Party.

2. Son más conservadores que republicanos. Los miembros del Tea Party votarán en noviembre al candidato republicano a presidente, pero estrictamente no son republicanos. Muchos prefieren llamarse conservadores. Siempre me dicen que entre sus miembros hay algún demócrata o, mejor dicho, alguien que alguna vez votó a un candidato demócrata; son en todo caso minoría.

Como ya ocurrió en 2010, sus votos en las primarias republicanas, puede hacer salir candidatos demasiado conservadores para las generales, sobre todo en las presidenciales. Pero en el Congreso, donde la inmensa mayoría de distritos están formados por ciudadanos que siempre votan al mismo partido, las elecciones reales son las primarias, entre candidatos del mismo partido.

Estuve hace unos días en una presentación de Goooh (Get Out Of Our House; “salid de nuestro Congreso”). Es un movimiento que pretende reclutar y a ciudadanos, comprometerles con un cuestionario jurado, que se presenten y procurar que sean escogidos con mucho trabajo de calle. Desde la izquierda, el movimiento liberal Moveon.org hace algo parecido.

3. Anyone But Obama. Es la característica que más acerca a los miembros del Tea Party. Sus candidatos preferidos no coinciden, pero están de acuerdo en que cualquiera será mejor que Obama. He hablado con bastantes votantes del Tea Party si prefieren a Gingrich, Romney, Santorum o Paul. Siempre acaban igual: cualquiera es mejor que Obama. El preferido era Gingrich y el menos querido, Romney. Pero había bastante indeciso. Pocos están dispuestos a reconocer que renunciarán a algunos principios para votar al candidato más moderado -Romney-, pero en las generales lo harán.

4. La Constitución y la educación son claves. Todo miembro del Tea Party presume de llevar siempre encima una Constitución de bolsillo. Ahí está todo, dicen: los derechos inalienables del individuo que proceden de Dios, la separación de poderes, un gobierno limitado (porque especifica los ámbitos en los que el Congreso puede legislar y son muchos menos que hoy). Por tanto, todo lo que hay que hacer es volver a aplicar con rigor lo que dijeron los padres fundadores de la patria.

Otro gran objetivo del Tea Party es educar. Cada mes o trimestre programan charlas o pasan documentales. Tienen su circuito particular de conferenciantes y los temas se parecen: gobierno, impuestos, clima, regulaciones, islam. Es una educación de pocos matices y que sirve para afianzar opiniones.

No es raro que para ilustrar un punto sobre qué debe hacerse tras una crisis, alguien diga: “Es que la crisis más grave fue en 1922 y no en 1929 y se resolvió sola porque el gobierno no intervino”. O para demostrar la amenaza del islam, pregunten: “¿Sabes cómo se creó la Marina americana?” La explicación se basa en un hecho histórico: el presidente Jefferson envió por primera vez buques americanos a combatir lejos de su país contra piratas libios en el Mediterráneo.

Este hecho se convierte, con pruebas relativas, en la primera guerra contra jihadistas. Quien me contaba esta historia, me decía: “Es que todo está en el Corán, las citas son claras, quieren conquistar y convertir a los infieles, en Europa ya lo sabéis”. Son historias más que historia, con poco contexto.

5. El socialismo y el comunismo acechan. Este es el gran miedo del Tea Party: Estados Unidos se convertirá en un simple país europeo. El mejor país del mundo, donde el individuo independiente ha reinado, será pronto un lugar donde burócratas decidirán qué debe hacer cada cual.

Varios miembros del Tea Party me han contado historias de cómo el país será pronto como la Alemania de posguerra -donde a las cuatro debías estar en casa y estudiar lo que dijera el gobierno-, como Brasil -donde no se puede usar descapotables porque te los roban- o como cualquier otro país del mundo donde las libertades están recortadas. Porque ninguno es como América; no todos dicen que es el “mejor país” o el “más grande”, pero sí que es “excepcional”.

Cuando se enteraban que yo venía de Europa, me compadecían un poco como a un niño que viene de la represión, pero pocas veces me pedían detalles sobre cómo funciona la sanidad o la educación.

Para el Tea Party, los grandes errores de la historia fueron el New Deal de Roosevelt tras el crack del 29 y la Big Society de Lyndon B. Johnson en los 60. El estímulo para reactivar la economía, la reforma sanitaria y el déficit creciente son las tres grandes críticas al presidente Obama. Pero no acaban ahí. Su agenda en el fondo es hacer que la gente dependa del gobierno para que le siga votando.

Un miembro del Tea Party me resume cómo debe funcionar el trabajo: “Un empresario se juega su dinero y 80, 90, 100 horas semanales para levantar su empresa, deja de ver a su familia y si no sale adelante se queda sin nada. El trabajador aporta su trabajo: si las cosas van bien y no hay nadie fuera que pueda sustituirle, que pida más dinero al jefe; si va mal, que pida rebajarse el sueldo porque mejor eso que nada. Si al final se queda en la calle, que busque otro trabajo; no hay paro. Si no tiene para comer y se muere de hambre, hay comedores de caridad. La vida es dura. Cada cual debe espabilarse”.

6. Las elites y los medios nos engañan. Los miembros del Tea Party desconfían de las elites de Nueva York, Washington o Los Angeles. Una vez cité a Nueva York y la mujer con quien me hablaba me hizo la cruz con la mano; quería decir; “No me hables de esos”.

Cuando he preguntado de qué medios se fían, muchas veces: “De ninguno”. ¿Ni de Fox News? “No siempre”. Creen que la mayor parte de información que les llega está intoxicada. Una miembro del Tea Party me pregunta si en Europa odiamos a los americanos: que yo sepa, no, contesté. “Ves, dice otra, el New York Times quiere hacernos creer que nos odian, nos engañan”.

En otros casos creen que les ocultan información porque conspiran junto al presidente: “Obama ha sellado su expediente académico. ¿Por qué? ¿Qué esconde? ¿Por qué los medios no preguntan?” Sí que preguntan, precisamente Fox News, aunque con poco éxito. Parece que para las generales se prepara una campaña contra los grandes medios y sus aparentes mentiras. Los colegios y la educación no salen tampoco bien parados en charlas con el Tea Party: son centros donde se fomenta el marxismo.

7. En política exterior, la teoría del cowboy. La seguridad nacional es irrenunciable para los miembros del Tea Party: el gobierno sí que debe gastar en eso. A algunos les gusta la teoría del cowboy, que tiene dos principios sencillos: uno, solo me quitarás el arma cuando mi mano esté fría. Dos, si no te metes conmigo, no te pasará nada; si te metes, acabarás mal. Con esta teoría, Estados Unidos debería irse de Afganistán y dejar que sea Israel quien ataque a Irán. No todos están de acuerdo en esperar; los hay más activos que un cowboy. Pero no es año de política exterior. Obama tiene este ámbito por ahora controlado.

8. Estamos locos y somos racistas. Muchos miembros del Tea Party son perfectamente conscientes que desde fuera se les ve como racistas y locos. A menudo bromean. Cuando critican a Obama no es raro que luego digan algo así: “Pero dirán que somos racistas”. En este viaje he oído aún varias veces que Obama es musulmán o que es un presidente ilegítimo, aunque ahora ya no le acusan tanto de no haber nacido en Estados Unidos, sino de que al ser su padre natural de Kenya, Obama no sería un ciudadano natural americano. Está en juicio. Es algo muy minoritario, pero que puede tener cierta repercusión si Marco Rubio, la naciente estrella republicana cuyos padres nacieron en Cuba, quiere ser presidente.

9. Cualquier tiempo pasado fue mejor. En un acto de estos días del Tea Party, salió un cantante. Antes de cantar, contó su juventud, “en uno de esos barrios donde todos se conocían y donde si hacías algo mal un amigo de tus padres te decía que se lo iba a contar. Esos buenos viejos tiempos, ¿los recordáis?” La audiencia, la mayoría jubilados: “Sííí”, con nostalgia.

Creen que Estados Unidos está en una crisis moral, que si todo volviera a ser como antes, se arreglaría. Hablaba un día con un joven y un anciano en una reunión del Tea Party y el anciano nos dijo: “Si las cosas no cambian, el problema lo tenéis vosotros. Esto va peor”. O en otra charla, sobre la sanidad, un hombre de unos cincuenta me decía: “Antes ibas al médico, te decía lo que tenías y te cobraba y punto. Ahora te hacen más y más pruebas para que puedan ganar más”. Es uno de los problemas de la sanidad americana, pero la moraleja es que la honestidad se ha perdido.

10. Han exisitido siempre y son una minoría. El consultor republicano Chris Ingram me decía en Tampa: “El Tea Party son los mismos que hace unos años se les llamaba socialconservadores y se preocupaban sobre todo de aborto, gays y religión. Mejor que se dediquen a causas económicas y de impuestas. Son menos dañinas para el partido y más útiles para el país”. No serían una novedad, más bien han encontrado una causa nueva.

En la historia de Estados Unidos siempre ha habido grupos -sobre todo en épocas de crisis- que han visto conspiraciones que les iban a robar el modo original de vida americano: católicos, comunistas. Su modo de reivindicarlo ha sido radical, que es una palabra que el Tea Party está dispuesta a aceptar.

En este artículo clásico de Richard Hofstadter sobre estos fenómenos, “El estilo paranoico en la política americana”, dice sobre estos grupos: “Estados Unidos les ha sido usurpado por otra gente, pero están determinados en poseerlo de nuevo y prevenir el acto final de la subversión”. En el caso del Tea Party, sería la conversión de Estados Unidos en un país comunista. Uno de sus lemas más repetido es: “Tenemos que recuperar nuestro país”. Esta mezcla de paranoia y motivos -razonables o no- hacen del Tea Party lo que es.

Cuando les preguntaba que iban a hacer si ganaba la presidencia un republicano, me decían: “Vamos a seguir aquí, hay que controlarles de cerca”. No tienen intención de perder fuerza. Está por ver qué ocurrirá si la crisis termina.

*

Como otras veces, este viaje corre a mi cargo. Si te gusta este blog, puedes echarme una mano en el paypal de la derecha para que dure más. Como alternativa, aquí y aquí vendo versiones electrónicas de mis tres libros. Gracias.

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Comentarios 15 comentarios

Comentarios

  • 26.01.2012 David

    Que gente tan extravagante !

    Lo que esta claro es que la importancia de la sociedad civil en las decisiones políticas sera en el futuro cada vez mas decisiva. No vendría nada mal para estar preparados más educación, más cultura y más reflexión.

  • 27.01.2012 Dario

    Es que el Tea Party forma parte de una sociedad civil “diferente” a la que conocemos hoy, esta que se ufana de ser progresista y mas bien tiende mas a ser asambleista; haciendo el balance, es importante que la gente se reuna, forme comunidades politicas no partidarizadas, e intervenga en el discurrir de su sociedad

  • 27.01.2012 Juancho

    A mi lo que me sorprende es que la mayoría está a favor de ir por el mundo como matones, invadiendo paises porque sí, amenazando a otros, haciendo asesinatos sin juicio…

    Y luego hablan de moral y ética… a mi me parece de locos.

  • 27.01.2012 Gaze

    Hasta Jordi, que estudió filología italiana lo sabe muy bien…. (:=

    “Deconstructing a Demagogue,” By TIMOTHY EGAN… nos cuenta susodicho… (NYT) a ver, saquemos la graña del heno…:

    …la aplicación semiótica-derriana (Jacques Derrida) del demócrata-liberal y periodista, Timothy Egan aplicada al excurso de N. Gingrich, anoche, es soslayada, miope y hasta demoniaca por su “mala fe”. Porque la misma aplicación de sondeo o análisis sintagmático y paradigmático puede ser aplicado al excurso de Romney, o a Mr, Obama y nos encontraríamos con verdades embarazosas.

    …en los EEUU, los periodistas (y académicos) más peligrosos son aquellos que acartonan y hacen Escatología universal de sus odios e/ideologías personales escudándose detrás de la ciencia epistemológica de las ciencias humanas para disparar traidoramente a sus enemigos.

    …por favor, léase el artículo de Tomothy Egan (NYT) con calma y véase cómo este hablador discurre y apela al análisis paradigmático para pulverizar a Gingrich, pero análogamente, obvia la retórica de su político favorito, Romney…

    …se entiende que cuando un político como Gingrich, Romney o Santorum, o el cualquier dictador entrega un excurso-político públicamente, eso implica de inmediato que por omisión consciente o inconsciente el sujeto está apelando a una Escatología universal: conquista, guerra, escases y muerte de los credos del ser humano para atraer la atención del público, pero al final, es el público el que hace el juicio final… http://1.bp.blogspot.com/-eV5e3BxMZy8/Td0ZSOk....alypse.gif

    PS: -¿qué tal un librito de 100 pag.: “Deconstructing Barrack Huesseim Obama”…?

  • 27.01.2012 Cara de palo

    Hola, Jordi.

    No es “Big Society”, sino “Great Society”:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Great_Society

  • 27.01.2012 Jordi Pérez Colomé

    Cara de palo,

    exacto. Tanto “big government” y así he acabado. Gracias por la corrección.

  • 27.01.2012 Barbara

    Jordi, your analysis of the Tea Party is insightful, especially the comparison to similar US groups in the past. News reporting rarely gives a historical context. How would you compare the ‘grass-roots,” decentralized nature of tea party groups to the Occupy movement?

  • 29.01.2012 Jordi Pérez Colomé

    Barbara,

    thanks. I don’t know enough about the occupy movement to answer that. But one difference is clear: the tea party has been around for three years now, much longer than occupy. So difficult to compare at this point.

  • 29.01.2012 Manuel Álvarez

    Great-Big artículo!!!!

  • 29.01.2012 Manuel Álvarez

    No sé si es mi ordenador, pero no veo el vídeo.

  • 29.01.2012 Juan

    Buen artículo, describe muy bien a ese “think-tank” conservador americano. Acá en el Perú a ese tipo de pensamiento o “ideologáis” lo llaman DBA (Derecha Bruta y Achorada. achorada=agresiva)

  • 30.01.2012 Jordi Pérez Colomé

    Manuel,

    Yo sí que lo veo. Aviso a un técnico igualmente a ver qué puede pasar. Gracias.

  • 13.02.2012 Raúl

    Fantástico artículo. Felicidades

  • 14.08.2013 Anita

    La gran oportunidad para el partido republicano de los EEUU son el puñado de “libertarinistas” que resisten. Diseñan sus proyectos económicos y son sobrios a la hora de gobernar. Los grandes éxitos de la política republicana estadounidense se deben a las pequeñas estrategias diseñadas por liberales. Espero que su peso vaya aumentando y al final el tea party quede al margen.

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