ObamaWORLD

miércoles 29 de febrero de 2012

Mitt Romney gana porque es el candidato menos malo

Mitt Romney ha ganado las primarias de Michigan y Arizona. Esto no debería ser noticia ni yo debería dedicarle un post, pero estas increíbles primarias republicanas hacen que sea un titular interesante que el favorito -Romney- gane en Michigan, estado en el que nació, se crió y su padre fue gobernador.

Romney ganó a Rick Santorum en Michigan por los pelos, solo tres puntos (41,1 por ciento a 37,9); en Arizona fue más holgado. Hasta ayer, todos los sondeos daban empate y hubo emoción hasta el final. Esto es lo que hay que saber.

Romney es el favorito, pero cada vez con más agujeros. Si a Romney le cuesta ganar a candidatos que al principio eran la comparsa, ¿cómo va a ser capaz de ganar al presidente? La pregunta no es justa porque las generales son distintas: una vez el partido escoge a su nominado, todos le apoyan. Pero en unas generales, que se deciden por unos miles de votos en una docena de estados, el entusiasmo también cuenta.

Ayer la ex candidata a vicepresidente, Sarah Palin, dijo: “A su campaña [de Romney] le cuesta reunir no solo el apoyo, sino la energía que se necesita”. Para ganar las generales, Romney necesitará más que el apoyo de los republicanos: deberán emocionarse para llevar a los vecinos a las urnas, buscar nuevos votantes donde sea. La gran ventaja de Romney es que el candidato que su partido ve con mejores opciones para ganar a Obama: en Michigan, los votantes que dijeron que su prioridad era escoger a alguien que pudiera derrotar al presidente en noviembre, se decantaron por Romney por 37 puntos.

Pero con cada nueva primaria es más claro que Romney no es la primera opción pasional para el actual Partido Republicano. Es lo que hay. Si la economía se hunde o Irán ataca a Israel y Obama solo mira, con Romney de rival podría perder. Si fueran Santorum o Gingrich, Obama tendría más opciones. En mis días en Florida, en una charla con partidarios de Romney que habían votado a Obama en 2008, me dijeron: “Si Gingrich es el candidato republicano, volveremos a votar a Obama”. Pasaría lo mismo con Santorum; son demasiado conservadores para la presidencia.

Es indudable que el Partido Republicano se ha movido a la derecha. El problema en las presidenciales es que gana el centro. Los dos partidos saben que deben presentar candidatos aceptables para los moderados. Santorum y Newt Gingrich no lo son. George W. Bush sí que lo fue: sabía convencer a los conservadores de que era uno de los suyos sin asustar al centro. Este año no hay nadie así.

Romney era centro y se ha ido a la derecha para convencerles, pero no o ha conseguido. Ha quedado un candidato espantapájaros, desmontado, sin convicciones. Romney en un mitin dijo que era “severamente conservador”. Cuando hay que describirse tan claro y con una palabra tan rara, algo falla. No es natural.

Además de no conectar con los conservadores por su pasado a favor del aborto, los derechos gays y la reforma sanitaria, Romney es un millonario que no esconde su éxito -algo con lo que no tienen problemas en Estados Unidos- pero que patina en comentarios arrogantes innecesarios. En la campaña de Michigan dijo que su mujer tenía “un par de Cadillacs” y que propietarios de escuderías de Nascar “eran amigos” (son carreras de coches americanas, hay que tener mucho dinero para eso). No le acerca a clases populares que pueden simpatizar con los republicanos.

Romney gana cuando lo necesita. Algunos republicanos dicen que unas primarias largas pueden ser beneficiosas; recuerdan la batalla entre Obama y Hillary Clinton. Pero aquellas primarias fueron entre dos candidatos populares. Ahora los republicanos se dedican a pensar sobre todo quién puede ganar al presidente.

La campaña de Romney ha demostrado que gana cuando está apurado: Florida y Michigan son los mejores ejemplos. Al menos, ofrece esa fiabilidad. Tienen dinero y seriedad. Junto a su abandonada moderación, es el segundo motivo por el que es el mejor preparado para noviembre. Será una campaña dura; también han demostrado que son capaces de sacar trapos sucios.

No habrá una alternativa. Una de las noticias más insistentes de estas largas primarias era saber quién se iba a presentar. Al principio, es lógico. A muchos les parecía que los candidatos iniciales -que son los que quedan- eran flojos. Entró tarde el gobernador de Texas, Rick Perry, que fracasó. Los decepcionados siguen buscando y llenan horas de tertulias.

Es un sueño. Ni el gobernador de Indiana, Mitch Daniels, ni el de New Jersey, Chris Christie, ni el ex gobernador de Florida Jeb Bush -los que más suenan-, tienen opciones reales de entrar en las primarias, recaudar dinero, participar en los debates y ganar en tan poco tiempo. La única solución remota es que hubiera una convención de agosto sin un favorito con la mayoría de delegados y se eligiera a alguien de consenso con trapicheos. Pero sería una situación extrema: los que han participado en todo el proceso, no abandonarían con facilidad. Llevaría a una división difícil.

Esto no se ha acabado. Mitt Romney ha ganado otra vez cuando tocaba, pero no ha cerrado ni mucho menos el proceso. El martes próximo es el súpermartes: votan diez estados (y luego marzo viene cargado). En Ohio -al lado de Michigan y que será el más importante- Santorum va primero, y el sur se lo reparten entre Gingrich y Santorum: Georgia para Gingrich (es su estado) y Oklahoma y Tennessee para Santorum. Romney se llevará los estados moderados -Vermont y Massachusetts- y alguno menor.

Por suerte para Romney, en Virgina estará solo en la papeleta junto a Ron Paul; por problemas burocráticos ni Gingrich ni Santorum llegaron a tiempo para presentarse (es una prueba más de su falta de impulso inicial). A no ser que Romney levante cabeza en esta semana y pruebe con fuerza que es el mejor preparado y organizado, el súpermartes tampoco cerrará la nominación. El calendario está lleno de estados conservadores que pueden dar alas a Santorum.

Ayer fue un día más en el camino hacia la resignación republicana este año: nominar al menos malo y esperar que el presidente se estrelle solo.

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Comentarios 3 comentarios

Comentarios

  • 29.02.2012 David

    La cosa del “dedazo” como se ve en los USA ?

  • 01.03.2012 Jordi Pérez Colomé

    ¿Por “dedazo” te refieres a nombrar al sucesor en un partido político? Se ve mal.

  • 01.03.2012 david

    Bueno, me refería mas bien a escamotear la elección de un candidato a los simpatizantes/afiliados/delegados y entregársela al “aparato”. Lo digo por saber que seria lo peor para ganar a Obama: un candidato que no apasiona o uno que se haya elegido de semejante manera.

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