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Miércoles 14 de marzo de 2012

Por qué las primarias republicanas son tan largas

Rick Santorum ha ganado en Alabama y Misisipí. Sus victorias empiezan a no ser noticia. Se han hecho ya la mitad de primarias y Mitt Romney se ha llevado 14, Santorum 9 y Newt Gingrich 2. Ayer también se celebraron Hawai -aún sin resultados- y Samoa americana. Las ajustadas victorias y las dos primarias menores permiten a Romney ganar unos cuantos delegados y mantener su distancia. Pero su campaña había insinuado que podía empezar a cerrar su nominación con una victoria ayer. No ocurrió y el fracaso en las expectativas le deja tocado.

Romney no ha ganado aún bien ningún estado conservador del sur: Florida tiene un tejido social distinto y en Virginia ni Santorum ni Gingrich estaban en las papeletas por descuidos de su campaña. La mayoría de estados que ha ganado Santorum votarán republicano en las generales de noviembre. Pero eso no evita la confirmación de que los verdaderos conservadores americanos no ven a Romney como a uno de los suyos.

Pero el gran derrotado de ayer es Gingrich. Alabama y Misisipi son vecinos de los dos estados que ha ganado: Carolina del Sur y Georgia, que es el suyo. Los sondeos le daban favorito, pero quedó segundo. La alternativa conservadora a Romney es Santorum, que dijo que si Gingrich no estuviera la mayoría de sus votantes le apoyarían a él. No es seguro, pero sí probable. La campaña de Romney responde que sin Gingrich ganarían más delegados y llegarían antes a la nominación. Por ahora, Gingrich dice que sigue. Quiere resistir y aprovechar sus delegados en lo que es ya una opción: una convención abierta, sin un candidato que tenga los 1.144 delegados necesarios.

Ahora vienen Misuri, Illinois y Luisiana. El estado del presidente, Illinois, es la nueva gran batalla. Romney debe ganar. Lleva una ligera ventaja en los sondeos. Como ya ocurrió en Michigan y Ohio, la inversión en anuncios es posible que le lleve a la victoria. Pero nadie niega que estaremos de primarias aún al menos dos meses más. Hay más de un motivo.

Mitt Romney es flojo. Desde el principio, estaba claro que Romney era el mejor candidato presidencial en unas primarias con políticos de poco peso: moderado, buen gestor, ex gobernador. Pero no le ha bastado. Lo he repetido varias veces en este blog, aquí y aquí por ejemplo. Si Romney hubiera conectado mejor con el votante típico del partido -como hacía por ejemplo George W. Bush-, hoy sería distinto.

Las reglas son nuevas y hay más dinero. Hay dos causas que hacen especiales estas primarias. En agosto de 2010 se cambiaron las reglas de las primarias presidenciales republicanas. En 2008, el Partido Republicano tenía a su nominado escogido en marzo -John McCain-, mientras los demócratas se peleaban hasta junio.

El peso de los primeros estados era decisivo y en un proceso tan corto el candidato tenía poco tiempo de afinar sus cualidades. Esa era la teoría entonces y el proceso se cambió: en lugar de hacer que quien ganara las primarias de un estado se llevara todos los delegados, se hizo que el reparto fuera proporcional.

Al repartir las victorias, se permite a los segundones seguir en la carrera hasta el final. Ahora algunos republicanos se arrepienten del cambio: 2012 no parece el mejor año para hacer experimentos ante un presidente con mucho dinero y candidatos flojos. Pero es demasiado tarde para arreglarlo.

La segunda novedad son las Súper PAC (Political Action Comittee). Tengo un post pendiente sobre este asunto; algunas decisiones del Tribunal Supremo de principios de 2010 lo facilitan. Son grupos que permiten reunir donativos de individuos y empresas y gastarlos en anuncios políticos, con una condición: no pueden coordinarse con las campañas. Esto es fácil de pedir, pero difícil de evitar.

Antes, los candidatos que no despuntaban en unas primarias, se quedaban sin dinero y debían dejarlo. Ahora es más difícil que ocurra. Hay gente a quien le sobra el dinero y puede dar cuanto quiera a esas Súper PAC.

Esto ha hecho que se gaste mucho más dinero ya en este ciclo electoral
y que haya mucho anuncio negativo (el candidato se excusa en que no controla la Súper PAC que le apoya): el 97 por ciento de vídeos de Restore Our Future, que apoya a Romney, criticaban a Gingrich y Santorum. A 8 de marzo así estaban los gastos respecto a otros años.

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A pesar de que sea un problema para el favorito Romney, también es una ventaja: es el que más ha gastado de largo.

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Rick Santorum ha hecho una gran campaña. Gane o pierda, Santorum merece un aplauso. Venía de la nada y hoy además de haber ganado nueve primarias, hay quien dice que merece que si Mitt Romney es el nominado le lleve de vicepresidente (es una opción que Romney puede aún usar para convencer a Santorum de que lo deje y asegurarse la victoria).

La campaña y los recursos de Santorum son ridículos comparados con los de Romney. Su campaña se ha basado en un mensaje positivo. Cuando le vi en Florida me pareció un político honesto, convicente. Su conexión con los conservadores americanos es natural: es uno de ellos desde siempre. Educa a sus hijos en casa, es anti aborto y anti matrimonio gay, el papel de la religión -es católico- es fundamental en su vida y en política exterior cree en la supremacía americana.

La historia de Santorum es opuesta a Romney: el padre de Romney era gobernador, el abuelo de Santorum, minero; Romney es mormón -cada vez más parece que puede ser un factor entre la desconfianza de algunos evangélicos-, Santorum es católico; Romney ha cambiado de opinión y no está claro qué piensa, Santorum es el más conservador de la carrera; Romney solo ha sido gobernador de Massachusetts cuatro años, Santorum estuvo en Washington como congresista y senador desde los 90 hasta 2006; a Romney le votan en las primarias ricos, moderados y universitarios, a Santorum conservadores, obreros y con pocos estudios.

Santorum es mejor político y con una historia más lograda para unas primarias republicanas, pero tiene un problema: es demasiado conservador para ganar en el centro, donde se juegan las presidenciales. Como dice el jefe del Partido Republicano en un distrito de Alabama, Cleveland Poole: “Santorum parece más cómodo al comunicar su mensaje, pero su problema es que es más simpático que presidencial”. En Estados Unidos es un problema.

Desde fuera puede parecer que el Partido Republicano se ha vuelto más conservador. En parte sí, pero hay más motivos de los que parece: el centro se premia menos -aunque en las presidenciales aún cuenta- y los candidatos son los que son -si un votante no se fía de Romney, las alternativas son Santorum, Gingrich y Paul. En cuatro años puede cambiar con unos aspirantes distintos. Pero estos son temas de próximos posts: qué ha pasado con el centro americano y por qué Santorum ha funcionado tan bien este año.

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