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viernes 15 de junio de 2012

La batalla en Egipto será de diez años

Egipto se ha quedado sin Parlamento. El Tribunal Constitucional ha decidido que la ley electoral que rigió las elecciones es inconstitucional. Los diputados se eligieron en dos grupos: dos tercios por partidos y un tercio como candidatos independientes. Los miembros de partidos podían participar en las dos, pero los independientes no. No tenían por tanto los mismos derechos y por eso es inconstitucional. La pregunta es por qué la Junta Militar no hizo que el Constitucional dictaminara sobre la ley antes de las elecciones, y no ahora.

El Tribunal debía decidir también si era constitucional una ley que prohibía a miembros del antiguo régimen participar en el nuevo sistema. Falló que no lo era. Ahmed Shafiq, ex primer ministro de Mubarak, podrá por tanto presentarse en las elecciones del sábado.

El panorama queda así. Este fin de semana habrá elecciones entre Shafiq y Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes. La Junta Militar asume los poderes legislativos del Parlamento y nombrará una Asamblea Constitucional que redacte la nueva Constitución. El Parlamento había hecho ya dos intentos. Las dos veces se retiraron partidos seculares en protesta por el afán de los Hermanos Musulmanes de mantener su peso electoral mayoritario en la asamblea. Ahora los Hermanos se han quedado sin Parlamento y sin Constitución.

El nuevo presidente de Egipto jurará el cargo ante los militares, a falta de Parlamento. No tendrá Constitución y por tanto sus poderes no estarán definidos. La situación se parece bastante a lo que había antes de la revolución: los militares mandan sin oposición. La transición vuelve a empezar. La revolución se ha diluido.

Aunque no se puede borrar. Primero hay que ver qué ocurre con las presidenciales. Si gana Shafiq, el dominio del antiguo régimen es total. Aquí en Cairo muchos están convencidos de que ganará Shafiq: “Si los militares han hecho todo esto, no permitirán que pierda ahora”, me ha dicho un joven metido en política. En Egipto no hace falta, por lo que diven, hacer pucherazos evidentes. Con dinero se ganan elecciones. Aquí lo reconoce el mismo Morsi. En los carteles electorales ya se ve que Shafiq ha invertido más. Este es de Morsi:

20120615-015929 a.m..jpg

Este, con mejor foto y en un espacio de pago, de Shafiq; los dos carteles estaban uno al lado del otro:

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Los Hermanos Musulmanes se quedan sin nada

Los Hermanos Musulmanes son los grandes derrotados de ayer. Han perdido el Parlamento, la opción de escribir la Constitución y parece que la presidencia. Además el martes un tribunal administrativo sentencia un caso que pide su disolución. Sería una debacle espectacular. Pero en Egipto ya todo puede ser.

El candidato Morsi ha dicho hoy que respetaba el fallo y que no se retiraba de las presidenciales. Ya que habían perdido todo, su mejor opción hubiera sido desmontar la credibilidad del proceso. Pero no. Aunque algún Hermano ha dicho que la maniobra militar era como un golpe de Estado, no ha pasado por ahora nada grave. ¿Qué esperan sacar de las elecciones? O, más difícil, ¿esperan ganar? Hay quien especula que pueden conformarse con unos ministerios en el nuevo gobierno de Shafiq. Hay quien cree que pueden ganar. Se sabrá en breve.

La transición se retrasa

¿Qué pasa con la transición egipcia? En el mejor de los casos, se retrasa. Nadie sabe qué ocurrirá ahora ni cómo mandará el posible nuevo presidente Shafiq. ¿Será una nueva edición del régimen anterior, con censura, violencia y detenciones arbitrarias? Puede ser. Hoy alguien bromeaba en twitter que borraran sus cuentas para que los militares no las usaran como prueba. Ahora es una broma, pero mañana quizá no. ¿Será en cambio un régimen más suave, de una transición controlada hasta los últimos detalles por los militares? También es posible.

Si Egipto vuelve atrás, la única salida será una segunda revolución. “La mejor herencia de la revolución es que ahora sabemos quién manda: los militares”, me han dicho esta noche. “Si hay una segunda revolución, será un cambio de régimen de verdad, con sangre; nada de cócteles molotov, sino pistolas”. Los militares pueden creer que se han salido con la suya solo matando a un número limitado de egipcios. La próxima vez no será igual. Ahora diría que entre los ciudadanos no hay ganas de nuevas batallas, sino más bien de dejarlas atrás. En Tahrir eran pocos anoche. Pero esta sensación puede cambiar en breve.

Si en cambio el nuevo presidente permite elecciones libres y, con una Constitución favorable, los militares vuelven a sus casernas, los grandes perdedores habrán sido los Hermanos Musulmanes. Anoche estuve con liberales. Estaban contentos. La democracia había perdido, pero ellos tenían una segunda oportunidad. Ahora darán más guerra. Amr Musa, Elbaradei y otros saben que deben ir más unidos si quieren sacar algo. Quizá han aprendido la lección. Si hay nuevas elecciones, los partidos seculares estarán mejor preparados.

Los Hermanos ya no serán además esa fuerza inmaculada de 2011. Ahora se sabe que no son tan puros ni eficaces como antes de verles en el Parlamento, donde han logrado poco. En solo dos días aquí, ya he encontrado a alguien que les votó en las legislativas y ahora lo lamentaba. Han maniobrado y conspirado como cualquier partido político; en ocasiones, con arrogancia. De hecho, entre las legislativas y las presidenciales perdieron unos 7 millones de votos.

Un régimen enquistado como el egipcio no iba a ceder con facilidad. Se ha demostrado de nuevo. Como me dijeron ayer, “esto será una batalla de diez años”. Acaba de empezar.

*
Como otras veces, este viaje corre a mi cargo. Si este blog te parece útil, puedes aprovechar para echarme una mano en el paypal de la derecha. Como alternativa económica, esta semana ha salido mi reportaje sobre Irán. Aquí y aquí vendo versiones electrónicas de mis otros tres libros. Gracias.

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Comentarios 3 comentarios

Comentarios

  • 15.06.2012 Fi

    Creo que la situación no tiene salida. Alrededor de los Hermanos se agruparán todos los islamistas y alrededor de Safhiq los no islamistas. Mi pregunta es: ¿hay demócratas en Egipto? O sea, musulmanes que no quieran aplicar la sharia a todos o militares y laicos que estén dispuestos a aceptar que otros ganen. Sí, tal vez la única solución sea esperar 10 años. Pero como no se invierta en formación y crecimiento, serán 10 años perdidos.

  • 16.06.2012 Héctor

    Hace unos meses leí este post sobre el papel del ejercito en Egipto y su control del país.

    http://husardesalon.blogspot.com.es/2011/11/p....va-la.html

    En mi humilde opinión merece una lectura.
    Un saludo y gracias por el libro sobre Irán, más ganas me han dado de visitarlo.

  • 16.06.2012 Jordi Pérez Colomé

    FI,

    sí que hay, pero cuando les pregunto cuántos sois, suelen decirme que no más de un 10 por ciento. Es imposible de saber. La mejora de la educación es algo que creen necesario. Llevará tiempo, está claro.

    Héctor,

    gracias por el enlace y por el comentario iraní.

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