ObamaWORLD

lunes 10 de septiembre de 2012

El difícil camino de Romney hasta la Casa Blanca

Las campaña norteamericana depende ahora sobre todo de una fecha: el 3 de octubre. Es el día del primer debate presidencial. En septiembre los dos candidatos harán solo mítines y entrevistas. No tomarán riesgos innecesarios y, salvo errores, la elección solo dará ya saltos en octubre durante los tres debates entre Barack Obama y Mitt Romney y uno entre el vicepresidente, Joe Biden, y su posible sucesor, Paul Ryan.

Aparte de la actividad de los dos candidatos, en septiembre habrá sobre todo un factor que intentará mover votos: los anuncios. El viernes la campaña de Romney inició una oleada de mensajes en ocho estados. Son anuncios distintos para cada estado, con un motivo común. No sé si son convincentes. En Virginia preocupa la industria militar:

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En Ohio hay mucha producción manufacturera:

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En Florida, las hipotecas:

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Los anuncios tienen importancia, pero es difícil que logren saltos. En cada uno de estos mensajes, Romney da una cifra de nuevos empleos que creará. Son las típicas promesas de político sin mucha sustancia.

Obama parece haber obtenido un impulso más consistente de su convención. Los discursos de Michelle Obama y de Bill Clinton le han dado de momento un pequeño colchón a sus opciones de reelección: de 1 punto de ventaja ha pasado a 4. No es definitivo. Hay que ver si durante esta semana se mantiene la distancia. Pero si se confirma, Romney deberá preocuparse más. La convención ha dado un aura de favorito al presidente. Hace una semana escribí en eldiario.es sobre los posibles problemas de Obama para la reelección. Hoy tocan los de Romney.

Más allá de las encuestas nacionales, en las elecciones americanas cuenta en realidad lo que ocurre en una docena de estados. Para lograr la presidencia, un candidato debe obtener 270 delegados. Los delegados se reparten por estados según la población. El candidato que gana un estado se lleva todos los delegados.

Si por ejemplo Obama gana California por 12 puntos y Ohio por 0,5 puntos, se lleva igualmente los dos premios. Así, puede ser que un presidente pierda el voto popular pero gane los delegados y por tanto la presidencia (es algo muy raro: desde los años 40 solo ocurrió en el 2000 cuando Bush ganó a Gore).

Estados Unidos tiene 50 estados. Hay 39 que hoy están casi decididos. Con once por contar, el colegio electoral está así: Obama, 201; Romney, 191. La campaña de Romney -que tiene dinero de sobra- ha empezado a emitir anuncios en ocho de esos once: Colorado, Nevada, Iowa, Ohio, New Hampshire, Virginia, Carolina del Norte y Florida.

Hay por tanto tres estados que parece que deja de lado. Son Pensilvania, Michigan y Wisconsin. La mayoría de encuestas coinciden en que son estados que tienden hacia Obama. En Pensilvania y Michigan, además, los grupos independientes que le apoyan -otro día hablaré de cómo funciona la financiación- han dejado de pagar por anuncios de Romney. (Obama ganó todos estos estados en 2008.)

Si sumamos los delegados Pensilvania y Michigan al saco de Obama, irían 237 a 191. El presidente estaría ya a solo 33 delegados de la reelección. De los ocho que quedan los dos grandes premios son Florida (29) y Ohio (18). Por suerte para Romney, Florida está muy igualado y tiene opciones reales de llevarse el estado. Si no fuera así, su camino hacia la victoria sería ya imposible. En este fantástico mapa interactivo se puede jugar con los delegados. Aquí dan esta clara opción de victoria para Obama: de los 11 estados en disputa, Obama se llevaría todos menos Carolina del Norte y Florida. Sería una victoria clara:

En este buen reportaje, la campaña republicana reconoce que si nada cambia tienen un camino cuesta arriba. Necesitan, dicen, al menos cuatro estados donde ahora pierden de poco: Virginia, Nevada, Ohio y New Hampshire. Es una apuesta difícil. Estas dificultades hacen que en el cuartel general de Obama sean «cautelosamente optimistas», como dicen aquí.

Romney necesita darle un vuelco a la campaña. Una oportunidad ya le ha pasado: la convención. Le quedan solo tres y una no la controla: los anuncios, los debates y alguna noticia negativa para el presidente (Irán, datos económicos, atentado). Romney deba hacer una campaña inmaculada y esperar que el presidente patine. El mensaje de Romney es claro: Obama no ha funcionado, hay que cambiar.

El problema de Romney es que no da una alternativa evidente con datos sobre qué hará para remediar problemas graves con la economía -será mi próximo post, creo. Obama, mientras, tratará de ocultar su gestión incompleta con críticas al rival y la esperanza de una sensación de mejora. Si se ve que los dos candidatos están igual de perdidos, Obama puede salvarse: el presidente cae mejor.

Obama lo tiene aún difícil, pero su camino hasta los 270 delegados está más a su alcance. Este post debe verse solo como un panorama de cómo estará la situación hasta el 3 de octubre si no hay sorpresas. Puede cambiar en cualquier momento. La campaña de Romney está por supuesto dispuesta a volver a invertir en los estados que entren de nuevo en juego. Mientras, en estas semanas, me dedicaré a contar mejor otros aspectos clave de la campaña: las promesas, el dinero, la trayectoria.

*

El crowdfunding para el viaje a cubrir las elecciones americanas sigue en marcha a un ritmo admirable. Muchas gracias a todos.

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Comentarios 2 comentarios

Comentarios

  • 11.09.2012 Jesus

    Jordi, ahi estan los numeros y esta la realidad, los numeros son que despues de las convenciones — donde los partidos mostraron sus plataformas (o en el caso de los republicanos su falta de plataforma) — la diferencia en la intencion de voto es de mas de un 5 % a favor de Obama y la realidad es que mientras los republicanos no quisieron acordarse de la existencia de Bush43, a pesar de querer reinstaurar sus politicas, los democratas mostraron orgullosos a un Clinton que de paso desmonto todas las falacias republicanas.

  • 11.09.2012 Doctor Placer

    Dios mío. Es como nuestro sistema D´hont pero a lo bestia (y nosotros nos quejamos!).

    Me recuerda mucho a juegos como el Risk o ciertos juegos de rol de estrategia sobre mapas. Esto sería el método D´hont pero jugándolo en modo experto.

    Es decir, si no entiendo mal, a un candidato le bastaría apostar en unos pocos estados y puede llevarse el premio gordo. Por ejemplo, si gana en California, NY, Florida, Texas y alguno más, da igual si no le han dado ni un voto en el resto del país.

    Me imagino que los «super PACs» se gastarán toda la pasta en propaganda en estos estados y en los demás con un par de anuncios ya vale. Total, si no valen nada, qué más dará lo que opine un señor de Wyoming.

    Y el criterio, obviamente, será la población (espero). Pues con un simple vistazo al mapa es evidente que para Obama será más fácil -supongo- conseguir los estados valiosos del noreste, es decir, si yo fuera Obama pondría mis soldaditos del risk en NY, Pensilvania, Ohio… pero el sur del mapa tiene más peso específico, y para colmo están Florida y Texas, que entre ellas suman como casi todo el noroeste… Está interesante este juego de los gringos.

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