ObamaWORLD

sábado 15 de septiembre de 2012

El invierno árabe aún no ha empezado

Los disturbios por un vídeo antimusulmán grabado en Estados Unidos crecieron ayer. Hubo 7 muertos en protestas en más de 20 países. Los países con las consecuencias más graves fueron seis: los cuatro donde la primavera árabe ha tenido más éxito -Túnez, Egipto, Libia y Yemen- y Líbano y Sudán. El presidente Obama ha enviado marines para reforzar la seguridad de las embajadas a Libia, Yemen y Sudán.

Algunos insinuan que esto es consecuencia de los cambios recientes en el mundo árabe y que así -o peor- será el futuro. No es exacto. Hay varios puntos a tener en cuenta.

Estos “inviernos” ya pasaban antes. En 2005, hubo disturbios por las viñetas de Mahoma publicadas en un diario danés y murieron más de cien personas. Los regímenes árabes “estables” permitieron aquellas manifestaciones.

Las causas de ayer se mezclan con nuevas. En 2005 los dictadores aceptaban estas manifestaciones por dos motivos básicos: permitir una válvula de escape contra un enemigo exterior y despistar sobre los problemas sociales y económicos de su país.

La lucha por el poder se ha abierto. Ahora, además, algunos de estos países viven en una democracia incipiente. Como dice bien aquí el profesor Nathan Brown, “la democracia es bonita, pero la política en democracia es sucia”. Detrás de las protestas por el vídeo hay un complejo juego de poder.

Las redes salafistas -los más conservadores- promueven la difusión y predican las protestas porque ven un modo de ganar influencia en sus sociedades. En Egipto y en Túnez, los dos presidentes islamistas moderados deben vigilar su flanco conservador para no perder votos por ahí: queda muy mal que otros defiendan mejor y con más orgullo el honor del islam. Luego, además, pueden detener a los culpables o acusarles de poner en peligro la seguridad nacional.

Así, la primera reacción del presidente egipcio Morsi fue callar y condenar el vídeo, no la violencia. Mientras, los Hermanos Musulmanes condenaban la violencia, incluso con una carta en el New York Times. Pero Morsi, que debe seguir ganando elecciones, callaba. Hasta que Obama no le amenazó con su declaración de que no consideraría a “Egipto como un aliado”, Morsi no reaccionó. El viernes dijo que los ataques eran “absolutamente inaceptables”.

Quién va ganando. Un detalle esencial que se pierde en los medios de comunicación es que las protestas han hecho mucho ruido, pero eran diminutas. La manifestación inicial en Cairo era pacífica hasta que un grupo de unos veinte trajo una escalera y saltó el muro de la embajada americana. Son los que cambiaron la bandera por una negra. La policía egipcia pudo con ellos.

¿Por qué logran llegar hasta la embajada? Porque les dejan. Aquí se ve cómo unos soldados en Yemen se toman una foto en lugar de hacer su trabajo. Puede ser por falta de previsión, por connivencia o porque ya les va bien. Todo entra en el juego político.

El tipo de manifestante estaba interesado en la religión, pero también en aprovechar la ocasión. En esta foto en Yemen se ve cómo roban impresoras y otro material informático.

En Túnez, según cuentan aquí, unos manifestantes asaltaron la Escuela Cooperativa Americana y entre 300 o 400 residentes les siguieron y se llevaron setecientos portátiles, instrumentos musicales y la caja fuerte del despacho del director. Luego incendiaron el edificio.

Estados Unidos no es inocente. El origen de los disturbios puede ser un vídeo y que nadie los detenga puede estar motivado por equilibrios políticos locales, pero las políticas de Estados Unidos no están libres de culpa. Sobre todo en Yemen, los ataques con aviones sin piloto a presuntos miembros de Al Qaeda y que a veces alcanzan a civiles caen mal entre la población. Tener otro motivo cualquiera para asaltar la embajada de los culpables es una chispa bienvenida.

En aguas revueltas pescan los de siempre. Las protestas en Yemen fueron promovidas por el clérigo Abdul Majid al-Zindani, mentor de Osama bin Laden y designado terrorista por el Departamento del Tesoro americano. Al Qaeda en Yemen publicó el viernes un comunicado: “El incidente es tan grande que los recursos de la nación debería unirse para echar las embajadas americanas de las tierras musulmanas”. Esa es su esperanza.

Qué puede hacer Obama ahora. Más bien poco. La reducción del uso de bombardeos selectivos en Yemen y algún tipo de solución para el conflicto palestino serían dos grandes pasos. Pero ya lo eran antes de la primavera árabe. Ahora que en varios países el juego político ya va en serio, lo mejor que puede hacer es apoyar a los moderados de una manera discreta.

El embajador fallecido, Chris Stevens, es una gran prueba de ello. Su política de abrir Estados Unidos a los libios con visados y de promover las relaciones entre la gente de los países más allá de los gobiernos es la mejor opción. Pero es lenta. Hay muestras de que muchos libios están en su bando. La mejor prueba es que los islamistas radicales tuvieron poco apoyo en las elecciones de julio. Estos conflictos favorecen solo a los radicales de ambos bandos.

Un problema serio. Hay algo que tiene una solución difícil. En mi último viaje a Egipto, en junio, conocí al joven Ahmad. Era informático y quería crear su propia empresa para emular a Google en el mundo árabe. Detestaba el uso político que hacen de la religión los Hermanos Musulmanes y los salafistas. Votaba y defendía las libertades del nuevo Egipto. Pero cuando le pregunté por la libertad de expresión, quería un límite: la religión.

Los musulmanes ven ahí una línea roja. Las protestas violentas son condenadas, pero muchos musulmanes están en el fondo de acuerdo: no se puede hacer burla de Mahoma. Es una de las grandes diferencias con los derechos que tenemos en Occidente. Quizá evolucione, pero tardará. Mientras, podemos prestar atención a los pocos dispuestos a matar por esto o intentar convencer a los que salen a la calle pacíficamente de que reírse de Mahoma no es para tanto. Es difícil y requiere paciencia. Los sirios intentan hacerles ver su doble moral. Es un paso.

De momento, el invierno árabe aún no ha empezado. Esas sociedades seguirán dando tumbos. El viernes en Tahrir, según la BBC, el grupo radical Hizb ut-Tahrir repartía pasquines con el título: “El Occidente infiel”. Quieren ganar adeptos y votos. No hay transiciones fáciles. La democracia se aprende con el tiempo. No hay milagros.

*

He mandado ya dos correos a los participantes en el crowdfunding para el viaje a cubrir las elecciones de Estados Unidos. Si alguien ha participado y no ha recibido nada, que me escriba aquí: jordi@obamaworld.es

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Comentarios 7 comentarios

Comentarios

  • 15.09.2012 BloodyKefka

    Muy buen post, no obstante, si que me gustaría objetar algo.

    “Un problema serio. Hay algo que tiene una solución difícil. En mi último viaje a Egipto, en junio, conocí al joven Ahmad. Era informático y quería crear su propia empresa para emular a Google en el mundo árabe. Detestaba el uso político que hacen de la religión los Hermanos Musulmanes y los salafistas. Votaba y defendía las libertades del nuevo Egipto. Pero cuando le pregunté por la libertad de expresión, quería un límite: la religión.

    Los musulmanes ven ahí una línea roja. Las protestas violentas son condenadas, pero muchos musulmanes están en el fondo de acuerdo: no se puede hacer burla de Mahoma. Es una de las grandes diferencias con los derechos que tenemos en Occidente. Quizá evolucione, pero tardará. Mientras, podemos prestar atención a los pocos dispuestos a matar por esto o intentar convencer a los que salen a la calle pacíficamente de que reírse de Mahoma no es para tanto. Es difícil y requiere paciencia. Los sirios intentan hacerles ver su doble moral. Es un paso.”

    Supongo que te refieres al hecho de condenar a una persona por hacer “blasfemia”, en ese caso si que estoy de acuerdo con el hecho de no debería ser ilegal.

    No obstante, que no sea ilegal no quita que no sea ético. Por supuesto, todo depende de la intención y las formas empleadas para la parodia, no es lo mismo hacer una parodia de Mahoma, donde no vas a hacer daño, que un video antimusulman como este en el que que buscas meter el dedo en la yaga. Supongo que habría que recordar que algunas veces moral y ley no van de la mano, y que no tiene que parecerte bien una cosa sólo porque se permita. Supongo que eso es lo que le pasa a muchos musulmanes, a lo que las circunstancias actuales tampoco ayudan mucho.

  • 15.09.2012 David

    Tiene razón Jordi, costara que la religión deje de ser esa linea roja pero el tiempo se encargara de ello, Aquí también tuvimos inquisición y cruzadas y todo eso.

  • 15.09.2012 Cara de palo

    El Islam no es el cristianismo, David. El Islam es impermeable a la razón. Su teología es tan simple como el mecanismo de un botijo: No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta. Hasta ahora, no ha surgido en el Islam nada parecido a la teología escolástica, porque los fundamentos del Islam no dan para tanto.

    Gustavo Bueno, acerca del Islam y el cristianismo:
    http://www.youtube.com/watch?v=HZkzchmLRIg

    Confiar en que el paso del tiempo los hará más tolerantes, es pecar de exceso de optimismo.

    Toda esta efervescencia que se ve ahora en el mundo musulmán provoca en las almas cándidas unas esperanzas que ya se vieron en su momento con ocasión de otros acontecimientos: la toma del poder en Cuba por parte de los Castro y sus seguidores, la revolución de los ayatolás en Irán…

    Sin liberalismo no hay democracia que valga la pena. En el mundo musulmán, el liberalismo es tan exótico como una corrida de toros en Finlandia, de modo que no hay motivos para esperar nada bueno de todo esto.

  • 17.09.2012 Doctor Placer

    Por suerte aquí gozamos del liberalismo y del catolicismo y tenemos estudios que avalan las virtudes de la educación segregada, así como de líderes religiosos que nos recuerdan los peligros de usar métodos anticonceptivos o que los homosexuales no deberían tener los mismos derechos o que buscar trabajo fijo es ganas de depravarse.
    Esperemos que en breve disfrutemos también de las enseñanzas del creacionismo en lugar del darwinismo, como ocurre en las tierras de Obama.
    Aquí las almas no son cándidas, sino avezadas, tanto que peligra el cupo de bienaventurados por la vía de la simpleza.
    Lo que hay que leer, Señor, Señor.

  • 18.09.2012 Richard

    Y mientras tanto, el director del filme contra los musulmanes Nakoula Basseley Nakoula sigue escondido, todo esto debió ser premeditado claro está.

    Por otro lado, leí en una página en inglés que el boy Scout número 1 de Al-Qaeda Abdelhakim Belhadj, está concentrando un gran número de yihadistas en Misrata, que se dicen son de los mejores combatientes que hay en Libia, eso al mismo momento, mientras en Bengasi le tiran con todo lo que tienen a los drones sus muchachos de las bandas del CNT, que por cierto son los mismos que mataron al embajador y salen en las fotos con camisetas de la nueva bandera del CNT cuando cargan al embajador ya muerto.

    Parece que se aproxima una nueva Fallujah, esta vez en Misrata. EEUU les dará una roceadita con fósforo blanco y uranio empobrecido, sólo que esta vez Misrata no es pequeña, No es Fallujah, es la 3 ciudad más importante de Libia, todo eso mientras también los atacan con los drones.

  • 20.09.2012 BloodyKefka

    Para Cara de Palo.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Mutakallimun

  • 21.09.2012 LA CRISIS DE LA HISTORIA

    Interesante punto de vista. Algunos medios hablan ya de fracaso de la primavera árabe, de la radicalización del Islam, del choque de civilizaciones. Pero la realidad va más allá. Va más allá de fanatismos religiosos. Hay mezcla de problemas demográficos (pirámide demográfica con mayoría de juventud), problemas laborales (falta de trabajo y oportunidades), problemas de libertades (represiones, dictaduras), problemas alimenticios (poca gente habla del gran problema en algunos países musulmanes que es el elevado precio de los alimentos).

    La religión es el medio de unir a la población desanimada y necesitada. Es un medio donde la gente se siente más unida, se siente en un grupo social importante, donde a veces se da sentido a su vida. Un ataque a su religión es sentido como un ataque contra ellos mismos. Y canalizan sus frustaciones en contra de un enemigo, en contra de los que ellos creen culpables. Canalizan sus miedos, sus necesidades, … de forma violenta.

    Ahora estaremos a la expectativa de ver como se realizan estos cambios en el Norte de África. Si los procesos de transición abiertos pueden desembocar en futuras democracias con mayor libertad. Aunque si la gente se sigue agarrando a la religión, estará complicado saltar esa barrera que supone la religión a algunas libertades. El cambio se debe realizar desde dentro de la población. Pero antes, hace falta que se solucionen los problemas de la población y sobre todo, de la juventud.

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