ObamaWORLD

domingo 4 de noviembre de 2012

Me quedo sin mormones, pero probaré los Xenos

Hoy ha sido un día tranquilo. He preparado en buena parte del día el post de apoyo al presidente. He viajado también desde Cincinnati a Columbus, Ohio, donde estaré hasta el martes. Además he tenido tiempo para visitar dos oficinas de Obama. Con los periodistas, ahora que solo quedan tres días, son más arrogantes de lo habitual.

En Columbus he ido a la sede que ponía como cuartel general. He hablado con una miembro de la campaña. Cuando pronuncias la palabra “periodista”, se ponen tiesos. No sé qué miedo les habrán inculcado. Le he dicho que solo quería hablar con alguien de prensa para que me incluyan en su mailing. Ha llamado a su jefe y le ha contado que “hay aquí un tipo español”. Me han dado el teléfono de la encargada de prensa. Pero es inútil. La he llamado y no responden ni por correo ni por teléfono.

Le he pedido a la chica que me dijera la dirección del cuartel general en Columbus. Ha empezado a dudar: “Es que no sé”. Como si no pudiera darme la simple dirección. Le he dado las gracias y me he ido. Suerte que los voluntarios suele ser gente maja, porque a los miembros los someten a algún tratamiento que les da un aire de perdonavidas y bastante ridículo.

Así de vacía estaba la oficina de Columbus. En 2008 esto era impensable, y menos un fin de semana. La campaña de Obama ha logrado suficientes voluntarios para rellenar los huecos y contactar con los votantes, pero no hay ninguna expectación. Los dos que están sentados se dedican a introducir en el programa los datos que han recopilado.

En esta oficina, un voluntario me ha contado que han creado tres universos en tres áreas: cada día peinarán todas las puertas de los tres hasta que se hayan asegurado de que han votado todos. Parece como si la campaña de Obama se centrara solo en votantes esporádicos o nuevos para de verdad lograr un electorado mayor que en 2008 y poder así superar la pérdida de independientes.

Mañana iré a una iglesia que ellos mismos llaman rara. Es extraña porque las reuniones se hacen en grupos en casa. Parece que se encuentran una vez a la semana pero no es un servicio religoso al uso. Se llama Xenos. A ver si mañana me puedo colar con discreción. Entrar en un templo mormón ha sido imposible. El único contacto con un mormón que tenía -a través de la hermana de una pareja a la que conocí en Florida- no contesta. Parecen bastantes cerrados. A ver Xenos qué tal.

Después, a la hora de comer, un republicano me llevará a su country club. Es el lugar en el que soñaba para poder ver a republicanos ricos preocupados por temas fiscales pero moderados en lo social. Los country clubs son clubs privados donde se suele jugar a golf. Mañana sabré mejor qué es y cómo son los miembros. El contacto procede, como Leslie, del profesor americano de la Universidad San Jorge de Zaragoza.

El día promete y son dos historias que me pueden llevar ya casi hasta el día de las elecciones, aunque quizá tenga tanta información que deba publicar -si llego- dos posts en un día, más el de este blog. Quería de hecho hacer uno sobre la financiación de las campañas.

Esta noche estoy en un hotel de 42 euros, en la media: un Econo Lodge de, cómo no, propietarios del Gujarat.

 

 

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