ObamaWORLD

miércoles 7 de noviembre de 2012

El día más largo

Ha sido un día larguísimo, como era de esperar. He empezado a las 9.30 con una entrevista a Marcy Fleisher, dueña de un negocio de relaciones públicas y muy implicada con la campaña de Obama, aunque como todos menos que en 2008. Viene de una familia judía acomodada con una historia difícil sobre la sanidad americana. La contaré pronto.

Luego he visitado un colegio electoral en un suburbio deprimido. El panorama en las calles de casas medio caídas era increíble. La mayoría eran negros. Después he quedado con ROB para ir puerta a puerta. Ha avisado en la oficina de la campaña de Obama de que un periodista iba a ir con él: “Preferiríamos que no”, le dijeron.

Por suerte, no pueden hacer nada contra las decisiones de un voluntario. Me ha dejado acompañarle por Clintonville, el barrio con más lesbianas de Estados Unidos, aunque solo hemos visto una. El paseo me ha permitido ver la inmensa variedad de recursos que tiene la campaña para hacer que la gente vote. Ha sido una de las claves de esta elección. Lo explicaré mejor en el ebook que haré de esta campaña a la vuelta.

Después de Rob he ido a dos colegios electorales más. Uno vacío, de clase media, y el otro con cola de estudiantes. La voluntaria en la cola que repartía pasquines demócratas donde se veía a qué candidatos votar, era millonaria.

Trabajaba de consultora informática para una empresa y a veces independiente, ganaba más de 250 mil dólares al año: “A mí a económicas no me van a ganar, no, no, me he leído todas las leyes que los republicanos proponen y no: han sacado la vieja hippy que hay en mí”.

Los demócratas acomodados o millonarios que he encontrado -como dicen Obama o Bill Clinton- están de acuerdo en pagar más impuestos. Seguirán siendo muy ricos, dicen. Aunque la ex hippy no estaba ahi por su dinero: “No puedo más con cómo tratan los derechos de las mujeres”.

He visitado aún una oficina de Romney, que tenía cierto ambiente pero relajado; solo llamaban a votantes. En las campañas de Obama había más nervios. Para ver los resultados primero he ido por error a la fiesta del Partido Demócrata de Franklin. Marcy me ha mandado mal. Era una fiesta, pero menos jugosa que la del partido estatal. A mitad de la noche, Marcy me ha dado la fiesta buena en un Hilton de Columbus. Había mucho más ambiente. Había un montón de empleados de la campaña de Obama.

Mientras todo esto pasaba, debía entrar por skype para comentar los resultados en la tele catalana. Al final, por líos de ellos y problemas técnicos míos no ha podido ser. Así es la tele.

A pesar de los gritos y la multitud inicial, la fiesta en Columbus no ha tenido nada que ver con la de 2008. Aquello fue historia, hoy ha sido política. Al final he visto el discurso de Obama a la una de la mañana con esta compañía. Había algún grupito más por ahí:

Hoy duermo con los gujaratís de ayer cerca del centro de Columbus. Mañana -mejor, dentro de un rato; son las 5- tengo ocho horas de coche hasta Washington. Aún quedan los posts de mañana, pero el trabajo directo se ha terminado. En Washington espero ver a un amigo egipcio metido en política, Ramy Yaacoub. Vuelve Oriente Medio.

Comentarios Un comentario

Comentarios

  • 07.11.2012 Marisa

    Ha sido una maravilla compartir contigo este viaje. Muchas gracias, seguiré ahí leyéndote.

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