ObamaWORLD

Sábado 24 de noviembre de 2012

Qué diferencias hay entre una campaña americana y una catalana

Acabo de volver de seguir una campaña electoral en Estados Unidos. Me he encontrado con otra en Barcelona, donde vivo. He visto al menos estas seis diferencias. Hablo de la catalana porque ahora está en marcha, pero sirve para otras españolas y algunas europeas.

Debo hacer dos advertencias previas evidentes. Primero, la campaña catalana es solo para el Parlamento, mientras que en Estados Unidos hace dos semanas se escogió al presidente, un tercio del senado, el Congreso y gobernadores y congresos estatales.

Segundo, una campaña americana es 100 veces más cara. Los dos partidos principales en Estados Unidos se gastaron 1.542 millones de euros solo en las presidenciales. Las elecciones de 2010, los siete principales partidos catalanes se gastaron 15 millones de euros.

En 2012 variará poco. Artur Mas decía hoy en La Vanguardia que esta campaña les costará un 25 por ciento menos. Pero el dinero no lo es todo; procuro centrarme aquí en diferencias razonables.

1. Los debates. En Estados Unidos los debates sirven para ver a los políticos sin filtro. Están solos ante el peligro. Un favorito en las primarias republicanas, Rick Perry, se hundió en los debates (en el vídeo, el momento más estelar). Un aspirante poco probable, Newt Gingrich, resurgió porque se le daban bien. El presidente Obama perdió impulso en su primer debate.

Imagen de previsualización de YouTube

Una prueba de que gustan y son importantes es que en este blog -donde viene gente a la que ya le interesa el tema- fueron más leídos los posts sobre los debates que muchos de los que hice ya allí. En Cataluña es difícil de calcular su influencia porque no hay encuestas constantes hasta el final -otra diferencia. Pero seguro que tienen menos peso. Hay una diferencia mayor: los políticos catalanes hablan solo entre ellos. El moderador es solo un cronometrador de lujo. No hace preguntas complicadas o serias.

Un amigo periodista me decía que uno de los siete participantes en uno de los dos debates catalanes se había aprendido en cápsulas breves su discurso en los mítines y lo iba a soltar. Daba igual lo que ocurriera, no lo consideraba un reto.

El problema no es de los periodistas -o no solo: he visto por ahí alguna entrevista seria. El error está en las reglas de los debates, que prohíben las preguntas. En el debate con solo tres candidatos en una tele privada, el presentador, Josep Cuní, dijo: “Si entre ustedes se interpelan con alguna pregunta directa, yo velaré para que el interpelado la responda”. Pero no las hacía él.

En Estados Unidos los políticos preparan los debates durante varios días porque deberán improvisar ante preguntas complejas y quizá impertinentes. Dos senadores -el republicano Rob Portman y el demócrata John Kerry- tomaron el papel del rival para debatir con su jefe de filas. Había que ganar en argumentación, no en soltar rollos.

2. La participación. A casi la mitad de los americanos y los catalanes les preocupan poco o nada las elecciones. En Estados Unidos, en 2010 podían votar unos 217 millones de americanos -no todos los mayores de 18 años pueden registrarse y hacerlo- y en las dos últimas presidenciales han votado más o menos 130 millones: un 59 por ciento.

En Cataluña, en 2010 votó un 59 por ciento del censo. En Estados Unidos, hay una excepción: en los años en los que no se escoge presidente, vota menos gente.

Por el lado de la desgana, pues, es parecido. La gran diferencia está en el otro extremo: la gente que quiere participar mucho. En Cataluña he visto a ciudadanos defender a sus candidatos por la calle, en twitter, en la tele, que sienten pasión por algún político. Pero no tienen canales para ayudar en las campañas.

En Estados Unidos, sí. Si alguien quiere hacer de voluntario en su barrio o ciudad para su político favorito, puede hacerlo. La ayuda básica es coger bases de datos seleccionadas y empezar a llamar a votantes o visitarles. La campaña de Obama ha llevado esta participación a niveles extraordinarios, pero no era algo nuevo.

3. La financiación. En Cataluña, el dinero de los partidos es básicamente público. En Estados Unidos es solo privado, pero se sabe quién da cuánto a quién. La diferencia tiene consecuencias: si alguien quiere entrar en política en Estados Unidos, necesita tiempo y dinero; si quiere hacerlo en Cataluña, necesita entrar en un partido o tener amigos dentro.

Los dos modelos tienen ventajas. En Estados Unidos, los millonarios salen con ventaja. Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, podría pagarse una campaña presidencial de su bolsillo. El hoy congresista Paul Ryan, por ejemplo, no. Pero a esos niveles federales no es un problema encontrar donantes.

Es más difícil llegar a congresista estatal con poco dinero, aunque en esos casos el rival suele tener igual de poco. Es poco probable que un gran aspirante a político se quede sin serlo por dinero. En cambio, quizá sí que buenos políticos no llegan a grandes cargos en Cataluña por su poca capacidad de cultivar amigos dudosos en los pasillos de las sedes de los partidos.

4. Los mítines. He estado en más mítines en Estados Unidos. Quizá lo más curioso es que en la parte final de la campaña, los mítines tienen buenas entradas incluso en horarios de trabajo en días laborables. Como con la participación, hay un porcentaje pequeño de la población -pero suficiente- al que la política les interesa bastante como para ir a un acto en lugar de al trabajo.

Otra diferencia es que el teleprompter se usa solo en Estados Unidos, incluso cuando hace sol.

En Cataluña el método es más tradicional: papeles. Es inevitable que, a pesar de hablar bien, la precisión del discurso sufra. El teleprompter no significa que un político no hable -a veces se saltan o añaden factores al guión-, pero ayuda mucho. Los papeles son más feos de leer:

Imagen de previsualización de YouTube

Aquí se nota más lo difícil que es hablar suelto con papeles:

Imagen de previsualización de YouTube

5. Los carteles y los anuncios. En los dos lugares el modo más fácil de saber por la calle que se está en campaña son los carteles. La diferencia es el tipo de cartel y dónde se colocan: en Estados Unidos no se usan imágenes y se colocan casi siempre en espacios privados -los ciudadanos deciden colocarlos en sus parcelas. Las campañas no se gastan dinero en carteles. Estos son los de Obama 2008 y 2012:

Ni siquiera suelen usarse mucho los eslóganes. Este fue el mejor que vi (es una broma con una frase de Forrest Gump y con que en inglés “run”, además de correr, es presentarse a un cargo público: run for office).

Las farolas de Barcelona, en cambio, están llenas de fotos de políticos. Son estilos distintos.

En Estados Unidos, en los estados importantes, los anuncios de tele y radio son omnipresentes. Llegué a saberme casi de memoria algún anuncio del candidato republicano a senador por Ohio, Josh Mandel, de escucharlo tanto en la radio del coche. En Cataluña se limitan más a los espacios gratuitos. Un problema con el exceso de dinero en Estados Unidos es que han saturado el mercado y es casi imposible ya marcar la diferencia.

Dejo de lado el contenido de los anuncios. Con el dinero que hay, la cantidad y la calidad en Estados Unidos es imposible de comparar. Por ejemplo, así critica el Partido Socialista catalán al Partido Popular.

Imagen de previsualización de YouTube

Así criticaba Obama a Romney. La diferencia no es solo de calidad de producción, sino el trabajo de investigación previo (no es un anuncio directamente de la campaña de Obama, sino de una grupo externo que le daba apoyo, pero fue uno de los más eficaces y mejores):

Imagen de previsualización de YouTube

6. El número de partidos. Los partidos no son una diferencia de las campañas, sino del sistema. Pero afecta. En Estados Unidos el show de las elecciones empieza meses antes, con la elección de los candidatos de cada partido en primarias. Aunque los políticos se presentan sobre todo por dos partidos, representan opiniones variadas. El individuo es más importante que el partido. Cada cual piensa por sí mismo, aparte de la estructura.

Da mucho juego y vitalidad ver cómo los ciudadanos interesados pueden escoger a su político favorito dentro de su partido preferido. En Cataluña hay que esperar hasta el final para poder votar algo. Le quita interés al proceso y resta experiencia pública a los candidatos. Es una lástima que, con lo barato que sería, no se aproveche más un instrumento tan simple.

Etiquetas: , , ,

Comentarios 10 comentarios

Comentarios

  • 24.11.2012 David

    Bueno bueno, vamos a ver…

    1- Si Jordi, la culpa ES de los periodistas. Es normal y esta en su naturaleza que los políticos quieran establecer hasta la mas nimia de las normas en el debate y se prevengan de cualquier tipo de “fiscalización extraña”, pero son los periodistas los que dicen “si bwuana” y pierden el culo por el contenido en vez de desarrollar su papel de control al poder político. Que los ciudadanos estan peor informados y con menos criterio para adoptar decisiones ? que mas da, si viven cada vez menos del ciudadano y mas del poder ?. Esto, repito, es en parte lo que va a terminar con este periodismo.

    3- En cualquiera de los casos, el sistema presenta un gran incentivo para que el interés general se diluya y el interés de los “patrocinadores” cobre mas relieve.

    6- Bueno, esto se va arreglando en ambos lados. A medida de la sociedad esta mas unida y es mas consciente, eso del bipartidismo se va agotando.

  • 24.11.2012 Jordi Pérez Colomé

    Puedo asegurarte que a los periodistas -a la mayoría- les gustaría poder preguntar lo que les apeteciera. El problema es que pocos gerentes o directores van a salir luego en su defensa, en lugar de pedirles que no se pasen. La poca independencia de algunos medios no es responsabilidad principal de los periodistas.

    En cuanto a la financión, es obvio. El dinero compra atención. Por eso hay tantos lobbies y tienen tanto dinero. Pero no es siempre definitivo.

    El problema no es el bipartidismo. El problema en España es que si hay diez partidos, hay solo diez formas de pensar. No hay más. La pluralidad dentro de los partidos no existe. Es maquillaje. Debería haber miles de formas de pensar, no solo según el número de partidos. Por eso estamos todos tan encasillados según nuestro partido, cuando para la mayoría el voto a uno de ellos es solo un mal necesario.

  • 24.11.2012 David

    - Bueno, claro, es que yo en mi inocencia aun creo que a los gerentes o directores de medios de comunicación todavía les queda algo de periodistas honestos…es que soy un romántico.

    - Bueno, me gustaría encontrar un precedente (aquí) en el que si se ha tenido que escoger directamente entre decidir a favor del interés general o recompensar a los amigos se haya optado abierta, sincera y completamente por la primera opción.

    - Bueno, efectivamente, el problema no es solo el bipartidismo pero ellos son los que hacen las reglas sobre la forma en que funciona la democracia (dentro y fuera de los propios partidos) y es su responsabilidad que nada cambie nunca. La democracia directa es la solución y llegara antes o después.

  • 26.11.2012 doc

    Desgraciadamente, las pocas diferencias que nos separan de las elecciones norteamericanas se irán diluyendo con el tiempo:

    -El bipartidismo es ya hoy una institución, en las generales y cada vez más en las regionales, donde los partidos nacionalistas aún tienen cierto tirón (penoso por parte nuestra, porque si absurdo es limitarse a dos opciones de voto -mala o peor-, roza lo ridículo que sólo nos mueva más allá un lamentable sentimiento patriotero doméstico)
    -Los programas ya no importan. De hecho casi nadie los conoce. Se vota a Fulano o Mengano, o a una idea que lo agrupa todo en el colmo del simplismo.
    -En los mítines o los debates no se habla de política, el discurso es burdo y ramplón, basta con dar buena imagen y rechazar las acusaciones de los otros.
    -La financiación de los partidos es opaca. Los políticos, sospechosamente, al retirarse acaban de consejeros en tal o cual empresa, a la que casualmente favorecieron cuando estuvieron en activo.
    -En general se trata a los votantes como idiotas, el lenguaje que se usa parece ir dirigido a niños, incluso el tono es infantiloide, como el que se usa para reprender a un adolescente travieso. Y lo peor es que les funciona!!
    -Aún basta aquí con ser español y mayor de edad para votar, pero si el descrédito en la política y la ignorancia generalizada no siguen produciendo abstención, pronto habrá que registrarse para votar.

  • 27.11.2012 Guillermo Cué Ramírez

    Ligeramente offtopic, Jordi, pero, ¿te animarás a hacer un análisis de la situación catalana?

  • 27.11.2012 Alberto

    Eso, eso.

  • 27.11.2012 Jordi Pérez Colomé

    ¿Ligeramente off topic! No es mi tema. Un post en este blog son horas de trabajo sobre un tema ya trabajado. Un cambio así requeriría ponerme al día de muchas cosas y hablar con gente que conozco y que sabe mucho de política catalana.

    Como periodista, me fascina la dificultad para aclarar por qué ha pasado lo que ha pasado -y me tienta-, pero no podría responder bien a ninguna pregunta real en un solo par de días de trabajo. Me espera además un ebook sobre la campaña de Obama que llevo con retraso. Agradezco el interés, pero ahora no podré.

    Quizá debería dedicarme una temporada a asuntos más cercanos visto el interés que despiertan. Eso lo pensaré.

  • 29.11.2012 sugerencias

    Con un poquito de imaginación podrías hacer un post que se llamara, por ejemplo, “Así es Santa Coloma del Norte en 10 puntos”.
    Que no fuera tan parcial como el anterior de similar nombre, si es posible. Y con entrevistas a los aborígenes, preguntándoles si conocen dos ideas del programa al que otorgaron su voto, o si conocen qué es un referéndum, cómo se financia el Estado o qué es un paraíso fiscal.
    Y también qué películas ven, si han visto la última de Ken Loach o prefirieron ir a ver High School Musical II.
    Si se manifestaron en la Huelga General o si se quedaron en casa mirando Ana Rosa.
    Creo que nos llevaríamos grandes sorpresas, quizás no gratas (para nosotros, claro, no para los grandes empresarios).

  • 29.11.2012 BloodStar

    Yo creo que es un error que te centres en la política nacional.

  • 04.12.2012 Javi

    Mi resumen es que en Estados Unidos tienen 200 años de democracia y aquí cuatro días.

    Y estoy de acuerdo con DOC en casi todo. Los políticos aquí nos tratan como tontos (cuando en realidad los tontos son ellos, que no están preparados para enfrentarse abiertamente a las exigencias de la gente o los periodistas); los políticos no hablan jamás de política; la financiación es sospechosa, como poco…

    En lo único que no coincido es con lo del bipartidismo, que en España existe únicamente porque lo favocere la ley electoral. Cada día en España hay más desafección con el PP y el PSOE.

    Una duda Jordi (o quien quiera contestarla): en pleno S.XXI, ¿sirven de algo los carteles electorales? Yo diría que más bien no.

TRACKBACKS

http://www.obamaworld.es/comprar-kamagra-por-internet.html http://www.obamaworld.es/comprar-priligy-barato.html http://www.obamaworld.es/comprar-propecia-sin-receta.html