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jueves 24 de enero de 2013

Israel no gira, solo frena

Israel ha confirmado los resultados definitivos de sus elecciones. El miércoles no pude escribir y he preferido esperar a la publicación definitiva: la derecha tiene 61 diputados; el resto, 59. Hay en total 120 escaños.

Así han quedado: Likud-Beiteinu, la coalición del primer ministro Netanyahu y el ex ministro de Exteriores Lieberman, 31; han perdido 11. Luego viene la sorpresa: el ex periodista Yair Lapid (en la foto) y su Yesh Atid (Hay Futuro), con 19; es un partido fundado en 2012. Los laboristas de toda la vida, con nueva líder, Shelly Yachimovic, han logrado 15, dos más que en 2009, cuando habían perdido 6. La estrella en los sondeos, Neftali Bennett y su Bayit Yehudi (Casa Judía), que parecía que luchaba por el segundo puesto, ha quedado cuarto con 12 escaños, en 2009 tenía solo 3.

A continuación, los dos partidos ultraortodoxos, Shas, con 11 (pierde 1), y United Torah Judaism, 7 (gana 2). Meretz, de izquierdas y abiertamente por la paz en dos estados con los palestinos, obtiene 6 (tenía 3), igual que el nuevo partido Tzipi Livni, Hatnua, ex líder de Kadima, que formó Hatnua con dos ex líderes laboristas. Kadima, el partido de centro que fundó Ariel Sharon cuando abandonó el Likud y que ahora dirige el judío iraní Shaul Mofaz, se salva con 2 escaños (obtuvo 28 en 2009); los tres partidos árabes que viven al margen del sistema obtienen 11.

Los partidos de derechas que hasta ahora eran la base del gobierno han obtenido 61 escaños: Likud-Beiteinu, Shas, United Torah Judaism y Bayit Yehudi. Podrían seguir gobernando como si nada. Pero no reflejaría los resultados. Netanyahu ya ha empezado a hablar con Lapid. Si encajan los dos y Bennett, podrían prescindir de los ultraortodoxos: Yesh Atid tiene 19 y Shas más United Torah suman 18.

En un gobierno así, Lipni y Kadima podrían entrar (por poco no llegan a la mayoría solo con Netanyahu y Lapid). Los laboristas dijeron en campaña que no iban a pactar con Netanyahu; por eso no entran en los cálculos, aunque algunos diputados dicen que se lo quieren pensar mejor. El gobierno por tanto está por ver. Estas son algunas de las claves:

1. La elección es un freno, no un giro. Ha habido dos grandes caídas y dos ascensos. Kadima ha perdido 26 escaños y Likud-Beiteinu, 12. Yesh Atid ha ganado 19 y Bayit Yehudi, 9. Aunque entre laboristas y Meretz hayan recuperado 5 escaños, no se puede decir que Israel haya girado al centro izquierda. Es más adecuado decir que ha frenado su camino hacía la derecha para reflexionar adónde va.

Pero no se puede decir que el país no sea de derechas. La construcción del giro previsto a la derecha se había hecho en base a sondeos que daban a Neftali Bennett la segunda plaza. Eso no ha ocurrido y puede parecer ahora que Israel ha girado. No ha girado.

La elección ha sido sobre temas internos: precios de la vivienda, carga equitativa (en referencia al servicio militar y civil de ultraortodoxos) y crecimiento. El trabajo más difícil del próximo gobierno es ministro de Economía: nadie lo quiere. Hay que rebajar el déficit del país y ver dónde se corta, sin olvidar las protestas de hace dos años, parecidas al 15M español. En la lista de Yesh Atid nadie ha sido nunca diputado. En total habrá más de 50 diputados nuevos, y serán además un 21 por ciento de mujeres en total, un record en Israel.

Lapid no es de izquierdas. Es como dicen aquí de centro, “un poquito de aquí, un poquito de allí”, sin tomar un partido claro. Por eso se le puede comparar con el “conservadurismo compasivo” de George W. Bush y se le puede ver como Obama y su aparición en el momento oportuno.

2. Los ultraortodoxos están preocupados. El próximo gobierno se centrará al principio en cuestiones internas. Los ultraortodoxos serán su primer objetivo. Se dedican a estudiar religión y se reproducen más rápido que el resto de israelíes. Según Yapid en esta entrevista, “2012 fue el primer año con una mayoría de niños en primaria que son árabes o ultraortodoxos. Eso significa que en doce años, el 50 por ciento de los jóvenes de 18 años no van a servir ni a trabajar”.

Es un problema real. Entre árabes y ultraortodoxos son hoy cerca del 35 por ciento de israelíes (casi un cuarto de los israelíes son árabes). Pero la tasa de natalidad de los ultraortodoxos es del 6 por ciento: su número se duplica cada quince años; la de los árabes es 2,8 por ciento.

En el último gobierno ya se habló, pero Netanyahu no se atrevió a dar el paso. En esta legislatura parece inevitable. Eli Yishai, líder de Shas, lo sabe y prefiere entrar en el gobierno para poder negociar condiciones ventajosas. United Torah Judaism tiene una postura más radical. La propuesta de Lapid es menos dura que la de otros: “No quiero que de repente sean paracaidistas”, dice.

Su plan es dejar cinco años para que el país se prepare para la llegada de ultraortodoxos al ejército o a hacer servicios civiles, también luego a trabajar. Lapid lo ve como un problema moral: “Los objetores de conciencia son inmorales, horribles, una desgracia, pero uno de los motivos por los que no van al ejército es que sienten una obligación moral menor porque el país libera a un gran grupo”, dice Lapid. Será una evolución lógica.

3. ¿Irán, Palestina, primavera árabe? Los asuntos que más preocupan al mundo sobre Israel son los que menos se han hablado en esta campaña. El nuevo gobierno no cambiará mucho su relación con el mundo exterior. Esto es lo que dice Lapid de los palestinos: “No vas a las negociaciones con una rama de olivo, como la izquierda, o con una pistola, como la derecha. Hay que encontrar una solución. No buscamos un matrimonio feliz, sino un divorcio decente”. Lapid ha dicho que no quiere dividir Jerusalén. No parece que ofrezca grandes opciones para avanzar.

Sobre Irán, su idea se parece más a la del presidente Obama –prevenir con pruebas definitivas–, con quien dice que hay que mejorar las relaciones por el bien del país. La primavera árabe es de momento para todos solo una amenaza lejana.

4. Obama puede apretar. Desde Washington, como es lógico, esperan. La jugada les ha salido bien. Obama dijo a través de un periodista que Israel no sabía cuáles eran sus intereses unos días antes de las elecciones. Parece que tuvo alguna influencia. Si su administración, con el nuevo secretario de Estado, John Kerry, presiona a Israel en negociaciones y asentamientos, puede forzar movimientos de sillas en Jerusalén. El Likud que tiene detrás Netanyahu es el más de derechas y pro asentamientos de la historia. No es una situación ideal para Obama, pero es mejor de la que podía esperar.

He visto varios análisis que le dan una vida breve al próximo gobierno: demasiados intereses contrapuestos y posibles causas de inestabilidad. La clave estará en ver cómo se llevan Netanyahu y Lapid, y a qué juega Lieberman. Yair Lapid quiere un día ser primer ministro, pero debe vigilar. El último partido que subió tan rápido -Kadima- hoy casi ha desaparecido. No era la primera vez, no será la última. Las alternativas reales a Netanyahu para ser el próximo primer ministro de Israel quizá no se presentaban en esta elección.

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Comentarios 2 comentarios

Comentarios

  • 26.01.2013 elio cesar

    “se reproducen más rápido que el resto de israelíes. Según Yapid en esta entrevista”

    Talon de aquiles de la democracia si los hay , con sufragio universal , el que se dedique mas a parir gana . Es una contradicción de la democracia , en teoría todos somos iguales , y por eso existe , pero hay grupos humanos con sus propias costumbres , cultura y valores a veces de otra religion , como el islam en belgica )que no tienen nada en común con los demás , ni quieren tenerlo .
    Un buen observatorio sera belgica los próximos años , cuando los islámicos sean la mitad mas uno descubrirán que pasa.

    “el 50 por ciento de los jóvenes de 18 años no van a servir ni a trabajar”.”

    excelente definición de lo que es un parásito, los soldados de Israel cargan con todo el peso de la defensa nacional , y son despreciados por los parásitos , por ser secularistas. Cada vez que un ultraortodoxo pasara cerca de un soldado , debería bajar los ojos por la vergüenza.

  • 27.01.2013 Jesus

    Magnifico post Jordi, que no siempre el tema israeli se toca con imparcialidad; sin duda el asunto de los judios ortodoxos y su “lucha” por seguir disfrutando de las ventajas de un pais que otros son los que tienen que defender da para un post por si solo.
    Espero que mas adelante, cuando ya se definan las alianzas que determinaran el futuro gobierno nos des otro post sobe el tema, por mi parte creo que ahora despues del resultado de las elecciones en Isarel y en USA — y despues de sus “roces” con Obama y de la derrota de su amigo Romney — veremos un Netanyahu mas cuidadoso en sus relaciones con el gobierno americano.

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