ObamaWORLD

sábado 1 de junio de 2013

‘Me gustaría que Egipto desapareciera, pero el gobierno no va a poder’

Nasr City (Cairo), Egipto

Osama es un estudiante en español de Al Azhar, la universidad religosa más importante del mundo árabe y una de las más grandes de Egipto. Un profesor de español de Osama, Ali Menufi, me pone en contacto con él y otros para que vea cómo son jóvenes egipcios de origen religioso. Todos estudian español y unos lo hablan mejor que otros.

Cuando llego a la cita en la terraza de un café, me hacen sentar en una mesa y me preparan el escenario:

escenario

Esta es una parte del grupo en plena discusión. Osama es el segundo por la izquierda:

20130530_182503


El Corán, de memoria

Todos estos jóvenes se han aprendido el Corán de memoria a lo largo de sus vidas. Pero de los diez, solo dos lo recuerdan aún, uno es Osama; los demás lo han olvidado. Al Azhar no es solo una universidad, es una institución educativa que tiene colegios. De pequeños, además de memorizar el Corán, estudian 18 asignaturas: las que estudian los demás niños más un montón de religiosas.

Ninguno está muy contento con su educación: “Mis hijos no irán a Al Azhar”, dice uno. “Aprendemos sin comprender”, dice otro, Kheltagy (en la foto pone cuernos a Osama; en el centro el profesor Ali Menufi). “Sería mejor que nos enseñaran solo una parte del Corán y la entendiéramos bien”. En la universidad siguen así. Aparte de las asignaturas de español, y de seguir con la memorización del Corán, tienen un montón de materias religiosas: biografía del profeta, exégesis del Corán, hechos del profeta.

kheltagy

La Universidad de Al Azhar cuesta solo 80 libras al año (menos de 10 euros). Pero la educación no es buena: “Quiero hablar de la corrupción en la universidad”, dice uno. No tienen ningún profesor nativo español y pocos hablan bien la lengua.

Les indigna por ejemplo un profesor que llega a clase y les hace traducir páginas y páginas, o memorizar novelas del Siglo de Oro en un español que nadie usa o, lo mejor, escribe algo en español con la derecha y con la mano izquierda lo va borrando para que no quede constancia de que no sabe ortografía.


Viva la revolución y el futuro

Cuando les pregunto si estuvieron en la revuelta de 2011, todos dicen que sí: “Nuestros padres en casa nos decían: ‘El país no aguanta más, tranquilos’. Pero nosotros seguíamos”, dice Kheltagy. Algunos creen que sus padres no entienden el futuro y la democracia en la que debe convertirse algún día Egipto. “Hace poco estuve en Alemania, allí todo el mundo tiene su opinión y se respeta, hay que respetarla. A mí de pequeño me decían: ‘No juegues con ese niño, que es cristiano’. No debe ser así”, dice Ibrahim.

Hablan de Bassem Youssef, el famoso presentador que critica a los Hermanos. Todos lo ven, pero no todos están de acuerdo. Es el primer momento en que veo que hay bastantes simpatizantes del gobierno: “Youssef coge solo fragmentos, no discursos enteros, los saca de contexto”, dice Osama, que es uno de los más favorables a los Hermanos. “Solo son bocas con dinero”, dice. Acusa a los presentadores millonarios de decir lo que quiere quien les paga, de ganar demasiado y de no pagar impuestos.

La batalla entre estos jóvenes de orígenes humildes contra las elites ricas y más seculares aparece cuando hablamos de los salarios. El islam para ellos no es solo religión, es justicia social, igualdad, caridad. La Constitución refleja estos puntos cercanos al socialismo. “Hay muchos más periódicos de las oposición que de los Hermanos”, dice uno.

La charla empieza a hacerse política. “Morsi solo promete, promete, promete, luego no hace nada”, dice un opositor. Pero Kheltagy, pro Morsi, responde: “¡No ha tenido tiempo!” Me mira a mí: “Llevamos un año y no paran de hacer manifestaciones en contra, de protestar, no colaboran”. Le pregunto si los Hermanos han pedido colaboración: “Sí, claro, pero la oposición solo quiere el sillón de presidente. ¡Nada más!”

La acusación es mutua. Cuando hablo con liberales, el gobierno no ha extendido la mano. Cuando hablo con islamistas, la oposición no ha acudido a sus llamadas. El sentido de Estado no abunda.

El debate político que se forma entre todos es acalorado pero razonable, pero suelen repetir argumentos comunes: “Los jueces son aún todos del antiguo régimen”, “el primer ministro es malo” [es un modo de echar la culpa a Hisham Qandil, que no es un Hermano, pero que está en el cargo porque Morsi quiere], “los Hermanos Musulmanes son en el fondo una mala influencia para Morsi” [es un modo de defender al presidente, que en el fondo sería bueno, de presuntos poderes en la sombra], “la culpa es de los egipcios, el gobierno pone una papelera y siguen tirando el papel fuera” [los ciudadanos no estarían preparados para tantos derechos y obligaciones de golpe].


El islamismo político está por definir

El lío más grande es cuando hablan de qué papel debe tener el islam en una sociedad democrática. El debate en Egipto está por resolver. Es un juego de equilibrios y contradicciones.

Ibrahim dice: “El islam no es una barba, no es una chilaba, nadie representa al islam”, que sería un asunto privado entre el creyente y Dios. Pero luego el mismo Ibrahim está satisfecho de que “yo creo que es por primera vez que en el mundo árabe hay un presidente con barba [islamista]”. Ibrahim no votó por Morsi en las dos vueltas de las presidenciales, con lo que no es un seguidor de los Hermanos. Cree que el papel del islam no está en el palacio presidencial o en el Parlamento, pero lo acepta y no puede evitar estar orgulloso del experimento.

La aparete prueba de su sinceridad es esta parábola que me cuenta: un farmacéutico fue a preguntar a un imán por dónde exactamente debía acabar la túnica cuando iba a rezar -es por encima del tobillo. El imán le contestó: “Tú preocúpate de lograr buenos remedios en la farmacia y olvida estos asuntos menores”.

Cuenta también esta presunta historia sobre el primer ministro turco, Erdogan (aunque hoy no es el mejor día para hablar de él): en su primera campaña electoral, le preguntaron qué iba a hacer: “Voy a aplicar el islam”, respondió Erdogan. ¿Cómo? “Pues voy a construir buenos hospitales, buenas carreteras, buena educación”. Eso sería aplicar el islam en política: hacer bien lo que es necesario. Las cuestiones privadas -qué velo llevar, qué música escuchar, beber o fumar- serían problemas individuales.

No es tan fácil. Hay cuestiones que afectan a todos. La mayoría no aceptaría una ley de libertad de expresión similar a la de Occidente: “No aceptaremos que nadie se ría de la religión”, dice Kheltagy. O Ibrahim se enfada cuando pregunto por ejemplo por los derechos de los gays: “¿Por qué has puesto precisamente ese ejemplo!” Como me dijo un escritor liberal: “En Egipto no puedes estar a favor de los derechos de los gays”.

Después de las líneas rojas, vienen las teorías locas, como la del titular. Osama cree en el califato, según dice: todos los musulmanes deberían vivir bajo una sola entidad política. ¿Entonces debería desparecer Egipto?, pregunto. Osama me dice que sí: “Me gustaría que Egipto desapareciera, pero el gobierno no va a poder”.

El mismo Osama me había dicho antes que Egipto prosperará si nadie se mete en su soberanía. Se refiere a Estados Unidos. Pero yo le pregunto por los países árabes -Catar, Arabia Saudí-, que ayudan al gobierno. Me dice que tampoco. ¿Pero no quieres que los musulmanes estén unidos? “Es que no podrá ser”, dice, no sé si con mucha tristeza.

Osama vuelve a caer en contradicciones cuando le pregunto por la ópera y el ballet, aparentemente anti islámicos: “No creo que deban desaparecer porque forman parte de nuestra tradición, de la cultura egipcia”. Si solo le importara el islam, la tradición nacional egipcia no debería servir. Su confusión es notable.

Cuando acabamos, ya más en confianza, Kheltagy le hace una broma que le habrán hecho mil veces: “¡Es Osama bin Laden!”, le llama delante mío. Y Osama, no sé si en broma: “Me parece un héroe, luchó contra los rusos y los americanos”. Le digo que la diferencia es la matanza indiscriminada de civiles. Y él: “Sí, pero por qué Rusia [la URSS entonces] invadió Afganistán, por qué Estados Unidos invadió Irak”. Son otras preguntas, pero que hacen pervivir la leyenda de la resistencia en el mundo árabe.

Otro me saca el tema de Siria: “No es una guerra entre musulmanes, sino entre Rusia y Estados Unidos”. Le digo que no hay ni un soldado ni un arma americana en Siria. “Sí, pero hay dinero, mucho dinero”, y vuelve a sacar relicarios: “Abu Ghraib, los drones”. Estados Unidos tiene difícil cambiar estas percepciones. Las teorías conspirativas -si algo va mal es por culpa de alguien oculto- son constantes.

Pregunto a Osama por qué no va a luchar en Siria: “Tengo cosas más importantes que hacer en Egipto, educación, trabajo, si no las tuviera, iría”, dice. Estos jóvenes llenos de ambigüedades y dudas son el futuro de Egipto. Es imposible saber qué país construirán porque ni ellos mismos saben qué quieren. Los puntos positivos que más apoyo tienen son la tolerancia por las opiniones ajenas y la alternancia en el poder. Veremos llegado el momento.

Aunque entre tanto lío, queda la esperanza del pragmatismo: “Yo me preocupo de mi religión, pero no quiero perder mi juventud”, dice Osama: “Me gustan las chicas y Pitbull”, que es este rapero cubano-americano bastante poco islámico:

Imagen de previsualización de YouTube

Etiquetas: , , , ,

Comentarios 4 comentarios

Comentarios

  • 02.06.2013 elio cesar

    “Aunque entre tanto lío, queda la esperanza del pragmatismo: “Yo me preocupo de mi religión, pero no quiero perder mi juventud”, dice Osama: “Me gustan las chicas y Pitbull”, que es este rapero cubano-americano bastante poco islámico”

    Es la perfecta descripción de grandisimos hipocritas , toda la libertad solo para ellos, personas que en verdad quieran cambiar algo , ateos , secularistas , gays , mujeres , libertarios no serán iguales que ellos.

    Por supuesto, con todo ese revoltijo mental que tienen parecen inocentes e inofensivos , espera que lleguen a los 45 o 50 años para aplicar sus ideas en sus hogares o parlamentos, a verdad donde les que la tolerancia.

  • 05.06.2013 BloodyKefka

    Vaya que familiar: confusión y acaloración. Menos mal que son unos alienígenas con chilabas… de todos modos el problema no son ellos, sino que algunas de sus confusiones ayuden a los fanáticos al llegar al poder, como aquí en España.

    De todos modos Al Azhar siempre me ha parecido muy rancia, al paso que van como no espabilen…

  • 23.06.2013 abdelwhb ahmed

    he dicho a usted Jordi :¨estamos a punto de guerra civil en egipto y vamos a ver eso en el 30 creo, y hay escaramuzas entre la Hermandad y la campaña de Tamarrud en algunas provincias en egipto ,estuve esperando escribir eso pero no se preocupe. saludos Abdelwhab

  • 29.08.2013 said

    Estas escuelas y ese tipo de enseñanza son un mal para el mundo , para ellos mismos y para sus vecinos.
    Stop al islam.
    viva egipto libre , fuera el islam

TRACKBACKS

especialidades de médico paga más alto levitra generico tecnología de Boston reed college farmacia
Fatal error: Uncaught wfWAFStorageFileException: Unable to save temporary file for atomic writing. in /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php:29 Stack trace: #0 /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php(567): wfWAFStorageFile::atomicFilePutContents('/usr/home/obama...', 'saveConfig() #2 {main} thrown in /usr/home/obamaworld.es/web/wp-content/plugins/wordfence/vendor/wordfence/wf-waf/src/lib/storage/file.php on line 29