ObamaWORLD

miércoles 11 de diciembre de 2013

Por qué Obama no es un nuevo Mandela

La respuesta al titular es sencilla: porque no, porque es imposible, inimaginable. Pero hay una pregunta más sutil con una respuesta más difícil: ¿le gustaría a Obama poder dejar una huella más profunda, similar a la de Mandela?

En el discurso de Obama en el memorial de Mandela hay un detalle interesante. Hacia al final, Obama había ya elogiado a Mandela como hombre de acción, de ideas y como político. Era el momento de actualizar su figura, y dijo: “¿Cómo de bien he aplicado sus lecciones en mi vida? Es una pregunta que me hago, como hombre y como presidente”. (Las lecciones de Mandela como padre, marido y hombre de familia son menos apropiadas.)

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En el párrafo siguiente Obama recuerda la lucha por los derechos civiles en Sudáfrica y en Estados Unidos. Michelle y él, dice, se han beneficiado de aquel progreso.

Ahora llega la frase clave: “Las luchas que suceden a la victoria de la igualdad formal o del voto universal pueden no estar llenas de drama y claridad moral como las anteriores, pero no son menos importantes”. Esto es lo que a Obama le gustaría, pero es incomparable. A Obama le ha tocado una época más fácil, pero de más confusión moral. Mandela liberó un pueblo; Obama deberá conformarse con menos.

Los avances necesarios son aún obvios: niños pobres y enfermos, escuelas desvencijadas, paro juvenil, presos políticos o por creencias o por orientación sexual, en la lista que dio Obama en el discurso. Pero ya no son problemas solucionables con la aprobación de una ley en Estados Unidos y ocurren en distintos grados en cada país, lejos de su alcance. Los Mandelas chino, ruso, egipcio están por emerger -si llegan.

Mandela estuvo 27 años en la cárcel para lograr un objetivo claro: derechos para la gente de su raza. Lo consiguió a principios de los 90. En 1994 fue elegido presidente de Sudáfrica. Su mérito era incuestionable: saber perdonar y fomentar la convivencia.

Pero, ¿y la gestión política? No dio para tanto: “En sus cinco años de presidente, Mandela, aunque aún una figura santa en el extranjero, perdió algo de brillo en casa al sufrir para mantener unida una población dividida y convertir un movimiento de liberación en un gobierno creíble”, según el obituario del New York Times.

Obama llegó al poder el 4 de noviembre de 2008. Viví aquella noche en el Hotel Renaissence de Columbus, Ohio. Al salir, ya de madrugada, fui a buscar el coche a la calle 3 norte. Era un paseo corto. Venía un negro contento. Nos saludamos al cruzar y le dije “felicidades”. Me respondió gracias y me chocó el puño.

La vida de aquel negro, al contrario que en los 60 en Estados Unidos o en los 90 en Sudáfrica, no iba a cambiar aquella noche. Podía cambiar su sentimiento de pertenencia o su patriotismo o sus esperanzas: la primera familia del país iba a ser de su raza, tan sometida hace poco. Pero nada más.

El nuevo presidente Obama no tendría a su alcance cambios de época, sino cambios políticos. En política, Mandela obtuvo resultados mediocres. A Obama le puede pasar lo mismo. El problema es que Obama no tiene más resultados.

A Obama le da rabia que no se aprenda una de las lecciones de Mandela: “Sudáfrica muestra que podemos cambiar, que podemos escoger un mundo definido no por nuestras diferencias, sino por nuestras esperanzas comunes. Podemos escoger un mundo no de conflicto, sino de paz y justicia y oportunidad”.

Pero Obama hace trampas. No es lo mismo pedir el fin de la pobreza -difícil de aplicar- que la aprobación del matrimonio gay, que él mismo ha promovido con éxito en su país. Es importante, pero menos que el fin del apartheid.

Obama hizo una referencia discreta a sus adversarios republicanos: “Hay demasiados que abrazan con alegría el legado de Madiba de reconciliación racial, pero resisten apasionadamente incluso reformas modestas que frenarían la pobreza crónica y la desigualdad creciente”. Estados Unidos tiene un problema grave ahí. Obama dedicó un discurso a este asunto hace unos días: la palabra “desigualdad” salía 36 veces.

Pero sus soluciones no coinciden con el otro partido. Mandela logró “cambiar leyes, pero también logró cambiar corazones”. Obama y su época no han dado para tanto. Es probable que crea que la culpa no es suya. Hay algo en lo que sí coincide con Mandela, que fue, según el New York Times, “un hombre de una autoconfianza audaz”. Obama, también. Obama, como Mandela, se hizo famoso con un discurso (el de Mandela fue en su juicio, y Obama citó un fragmento). Sus parecidos terminan ahí.

El presidente Obama tiene aún tres años por delante. Es probable que se repita cada día esta frase: “Nelson Mandela nos recuerda que algo siempre parece imposible hasta que se logra”. Hoy la reforma de la inmigración, cambios en medio ambiente, nuevas medidas económicas, menos armas, parecen imposibles en Estados Unidos. Obama solo puede insistir.

Hay otro ámbito donde puede dar más pequeños pasitos: política exterior. Puede dejar una nueva relación con Irán, planear un futuro sin armas nucleares, pero no serán cambios de época, sino parches que se podrán despegar. La época de las grandes causas y los grandes hombres se apaga. Obama quizá un día aspiró a todo, pero deberá quedarse en primer presidente negro de Estados Unidos. Siempre se puede caer más bajo.

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Comentarios 9 comentarios

Comentarios

  • 11.12.2013 Armuño

    Para que haya grandes hombres tiene que haber circunstancias atroces, ya tanto porque, como dices, un gran hombre no se puede lucir en un mundo “post-histórico” como porque son las circunstancias terribles los que pueden configurar a una persona hasta esos niveles. Gobernantes que nos parecen del montón podrían llegar a ser mitos si, por ejemplo, hubiesen gobernado durante la II Guerra Mundial y, por el contrario, si un Churchill o un DeGaulle gobernasen sus países ahora no pasarían a la Historia.

    Como nos recuerda la maldición china “Que tengas una vida interesante” nuestras sociedades son, gracias a Dios, tediosas.

  • 11.12.2013 jorge c.

    Cierto Armuño. Si Churchill hubiera muerto en el accidente automovilístico que tuvo en New York, sólo sería recordado en los libros de historia muy especializados por el desastre de Gallípolli y/o la represión de la Gran Huelga General. De Gaulle, quizás tal vez sólo por los fanáticos de las teorías militares. Pero vamos a entendernos bien, ¡tampoco el Tea Party son los nazis ni Boehner Hitler! Si es cierto que dejó en manos de tercerones la puesta a punto del Obamacare y solo se preocupó cuando el desastre le cayó encima, creo que la presidencia le quedó grande (como a Bush, por las dudas)

  • 11.12.2013 Gerardo

    A veces (muuuy amenudo) tengo la sensación de que Obama cree que es el centro del mundo. Cuando salió en directo en su país a recordar a Mandela el día de su muerte, fue inevitable sentir esa sensación. Mandela no era un héroe ni un santo. Fue un hombre que supo estar a la altura pero que no logró nada más allá de un mensaje de reconciliación y optimismo. La reconciliación no fue tan profunda como se cree, aún hay odios.

  • 12.12.2013 doctor Placer

    A mí se me ocurren unas cuantas respuestas a la pregunta “Por qué Obama no es un nuevo Mandela”:

    1. porque Mandela era comunista, y esto en EE.UU. es sinónimo de terrorismo.

    2. porque Mandela se encontraba hasta 2008 en la lista de criminales políticos de EE.UU.

    3. porque Mandela fue vendido a la policía surafricana en un chivatazo de la CIA.

    4. porque Mandela recibió con el orgullo que se merece la Orden Nacional José Martí, la más alta distinción honorífica de Cuba; Obama, obviamente, no podría recibirla por el bloqueo criminal de su país hacia Cuba.

    5. porque Mandela luchó por la libertad e igualdad de los negros, mientras que Obama sostiene el régimen político de un país cuyo índice de pobreza alcanza el 15 % y este grupo social es de mayoría negra, un país que posee 1 de cada 4 presos del planeta y de ellos la mayor parte negros.

    Creo que estos pequeños detalles, y que posiblemente Mandela se habría buscado un intérprete de signos mejor, les diferencian un poco a ambos personajes.

  • 12.12.2013 Gaze

    “pero no serán cambios de época, sino parches que se podrán despegar.”

    Esta frase lo dice todo:

    Las figuras oblicuas de Obamaworld tiene razón. Obama no es un Mandela y la nota arroja más de lo que el autor ha pretendido decir: pena y profunda decepción colectiva. Va lo que siempre dije desde el 4 de Nov/2008 ya rebalsó la copa, no os preocupéis, no estáis solo… El GOP/TP/Romney perdió la Casa Blanca pero Obama perdió la base que lo reeligió por segunda vez en números enormes: demócratas, independientes, liberales, progresistas, anarcos, ilegales, y minorías en general… la psicohistoria que hace análisis de “la fantasía de grupos colectivos” es buena herramienta para leer el sentir emocional de un país, aquí va algo a la rápida:

    …Obama no es un nuevo Mandela” … Obama deberá conformarse con menos. (y cómo no, si los arrojos ideológicos chocan con el “check and balance” constitucional/y el corporativismo oligárquico de los lobbies.. nadie los pasa…)

    Obama llegó al poder el 4 de noviembre de 2008. Viví aquella noche en el Hotel Renaissence de Columbus, Ohio. (je, la alborada revolucionario de los Obamas fue carencia de cordura, fantasia… se estrelló contra un muro)

    [Mandela] saber perdonar y fomentar la convivencia…. Pero Obama hace trampas…(la manzana no cae lejos del árbol, eso va en el DNA, dicen… )

    la primera familia del país iba a ser de su raza, tan sometida hace poco. Pero nada más. …. (¿tan sometida hace poco…? Esto es ingenuidad. Los negros tiene las mejores mujeres, toda la plata que quieren y más derechos que un blanco… ¿De qué hablas Jordi?)

    A Obama le da rabia que no se aprenda una de las lecciones de Mandela: Pero Obama hace trampas… (por supuesto los USA no es Sudáfrica, aquí no hay caciques, ni tribus, el país tiene otras leyes, una cultura más bien pagana y consumerista…)

    (esta cita es relevante) Mandela logró “cambiar leyes, pero también logró cambiar corazones”. Obama y su época no han dado para tanto. . . . . Obama solo puede insistir. …“no serán cambios de época, sino parches que se podrán despegar.”(y cómo no…? quién quiera que suba al trono (Demo/GOP) cambiará mucho de lo que el hombre ha hecho )

    Obama quizá un día aspiró a todo, (la alborada revolucionaria.. el romance marxista?) pero deberá quedarse en primer presidente negro de Estados Unidos. (Como pie de página en los anales de la historia) Siempre se puede caer más bajo. … [de lo que ya se ha caído…] ouch!

    Excelente nota, Jordi, no te imaginas cuanto la he disfrutado, y que conste, eh sigo varios blog sobre Obama y tú no eres el único decepcionado… 

    Ciao!

    “To know the adult, know the child” –Sigy

  • 13.12.2013 alucinado

    No, ahora en serio.

    ¿De verdad cree alguien que es posible comparar a Obama con Mandela?

    O mejor dicho: ¿de verdad son capaces de mirar la realidad sin ser capaces de rascar siquiera un poquito por debajo de la superficie?

    Porque de igual modo podríamos establecer comparaciones entre Obama y Denzel Washington, por ejemplo.¿Quién es más carismático de ambos? O entre Obama y Kobe Bryant. ¿Por qué Barak nunca llegó a jugar en la NBA? O entre Obama y Charlie Parker. ¿La carrera política de Barak nos privó de un gran saxofonista que apuntaba maneras en los 80?

    Cualquiera de estas comparaciones tiene el mismo fundamento que la que proponen.

    ¿Creen que Mandela habría enviado a un comando a la casa de algún delincuente buscado en Sudáfrica para asesinarle junto a sus hijos y tirar su cuerpo al mar? Solo por sugerir un ejemplo.

  • 18.12.2013 Jesus

    Sin dudas Obama no es Mandela, ni Mandela fue Obama. pero hay diferencias que Jordi — no hablo de los fanáticos para los que todo lo que haga Obama, o cualquier Demócrata será desastroso — pasa por alto.
    Mandela llega al poder con el increíble — su gran merito fue no abusar del mismo — “poder” que le daba su popularidad y estar al frente de un país donde, ademas de que las grandes mayorías estaban con él de forma incondicional, tenía el control casi absoluto del poder político, mientras Obama llega con una mayoría dentro de la Cámara de Representantes en la que había un número no despreciable de “demócratas conservadores” junto a una bancada republicana que declaró desde el primer día que su fin era entorpecer la gestión de la administración para convertir a Obama en un presidente de un solo termino y un Senado en que la situación era muy similar y que partir de las elecciones parciales del 2010 se agudizó al ganar los republicanos el control de la Cámara y tener el poder de boicotear en el Senado, gracias al filibusterismo, la mayoría de las propuestas demócratas.
    Sin dudas Obama ha tenido errores, el principal de ellos fue quizás demorarse demasiado en darse cuenta que con los republicanos no se podía negociar hasta que no se mostrara que no se cedería mas allá de un punto. Pero una cosa es eso y otra decir que su legado se ha quedará solo en ser el primer presidente negro de Estados Unidos, pues afirmar esto es negar lo que ha sido — mas allá de sus limitaciones impuestas por los que temían que la opción pública determinaría el fin de la libertad económica — el logro de la reforma del sistema de salud o la eliminación de la prohibición de los gay y lesbiana de dar a conocer su inclinación sexual si eran miembros de las fuerzas armadas o la creación del Consumer Financial Protection Bureau o haber logrado, a pesar de la obstrucción republicana, la recuperación de la economía y una disminución del desempleo; todo eso mas allá de lo logrado en el área de la seguridad nacional con al eliminación de Bin Laden y los principales cabecillas de Al Qaeda.
    Creo que sin dudas — y eso faltando aun tres años de presidencia en los que se puede lograr el incremento del salario mínimo o la reforma migratoria — Obama ya a logrado mucho mas que ser el primer presidente negro de Estados Unidos.

  • 18.12.2013 Gaze

    The United State of America does not like false prophets….

    Hay, Jesús, ya ves, al final saltó el conejo detrás de los arbusto…. No importa cuanta candela/roja y velitas le des a tu apóstol, se te nota pena/ y decepción también… Te dolió la nota de Jordi, ouch!: “Obama no es Mandela” . . . ah, y “…no serán cambios de época, sino parches que se podrán despegar.” Esto último lo resume todo, estimado, todo…: los gays, los cabecillas de Al Qaeda, la tremenda porquería de la sanidad no es legado histórico, ni su color de piel lo salva de la caída en picada que para tiempo que deje la casa blanca el Poll nacional será más bajo que el de Bush… jejejeje… y sin necesidad de mover ejércitos aunque mate detrás de la puerta. Si ahora Romney corriera a la presi vs Obama quién crees que ganaría? Comprendemos que esos ‘parches’ no cambiaran el clima político/económico nacional ni asegura el futuro o bienestar del país; es solo eso, parches, píldora dorada, espejuelos de colores para comprar el voto del populacho y muchos cayeron en el juego, eso es típico de la izquierda norteamericana. Por eso ahora, el coup d’état del “stablishment”, como dije hace cinco años, no es solo del GOP/TP, sino que también se suma un gran número de “demócratas conservadores”, liberales, rinos, progresistas, y hasta recalcitrantes izquierdosos de la gran academia norteamericana…todos le han dado la espalda por venderse al corporado oligárquico, “demorarse mucho” y abusar del trono. Por último, ahora que sabemos quién es el apóstol, quién quiere ser amigo de un “socialista” que prometió ‘hope and change” pero que juega la carta neoliberal…? Qué su abuelo no se vendió igualmente a la colonia inglesa una vez? Creo que Obama es un buen hombre, lo acepto, quizá busque lo justo, pero la Casa Blanca nunca ha sido su lugar de trabajo, nunca, chico, nunca!….

  • 19.12.2013 Jesus

    Ay Gaze, que mal deben sentirse los “conservadores” seguidores de Fox, como tú, cuando tienen que ponernos como cota inferior para un presidente a Bush43… o cuando tienen que soñar el sueño irrealizable de una nueva contienda — te acuerdas de cuando te quedaste vestido para la foto — entre Obama y Romney… y soñar, como en el 2012, que “ahora si” seria Romney del triunfador.

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